Si vas a Londres por segunda vez quizás te interese visitar otros monumentos o museos que no sean el Bristish Museum, la National Gallery o las Tate (tanto Modern como Britain). Afortunadamente, Londres cuenta con una gran oferta cultural y tiene espacios expositivos para todos los gustos. De algunos de ellos como del Horniman Museum y  de las casas museo de Jimmy Hendrix y Häendel ya te hemos hablados en anteriores posts, sin embargo, hoy te traemos 6 nuevas propuestas que no te debes perder si eres un amante del arte y estás o vas a estar en Londres.

1. Leighton House

Frederic Lord Leighton, Autorretrato, 1880.

Frederic Lord Leighton, Autorretrato, 1880.

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Frederic Leighton fue un artista victoriano con una gran proyección internacional en vida, a pesar del descontento familiar por su dedicación (hasta que consiguió ser reconocido por su trabajo). La propia reina Victoria le compró una pintura en 1855 y llegó a ser presidente de la Royal Academy of Arts en 1878.

A pesar de su gran vida social, fue una persona enigmática en muchos otros aspectos, ya que vivía solo y viajaba solo, lo que alimentó especulaciones tales como que era homosexual o que tenía un hijo no reconocido con una de sus modelos, cuestiones que aún se siguen debatiendo hoy. Por otro lado, no podemos dejar de recordar que es el único artista británico nombrado Lord y enterrado en la Catedral de San Pablo.

Leighton House

En 1864 compró la parcela donde edificaría la casa que hoy puedes visitar. La construcción fue encargada a uno de sus amigos arquitectos, George Aitchison, que hasta ese momento tan sólo había diseñado puertos, almacenes y espacios ferroviarios.

La casa se levantó en tal sólo tres años, con un estilo verdaderamente sencillo y modesto tanto en el interior como en el exterior, aunque esto tardaría poco en cambiar ya que se sucedieron varias reformas y ampliaciones.

Otra de las facetas de Leighton era la de viajero, encarnando el papel de los conocidos viajeros románticos como Richard Ford, Edward Hawke, Washigton Irving, George Borrow o Théophile Gautier entre tantos otros. Conoció España, Italia, Turquía, Egipto, Siria… y fascinado por el orientalismo que había encontrado decidió remodelar su casa con el Arab Hall. Para ello, se rodeó de un equipo multidisciplinar de artistas, que tuvieron como referentes para realizar sus diseños las piezas que Leighton había traído de sus viajes y, como modelo principal, utilizaron el palacio de la Ziza (Palermo).

Posteriormente, realizó dos ampliaciones más: su estudio de invierno y la habitación de seda, que le sirvió para exponer las pinturas de su colección de contemporáneos  como Millias, Watts o Singer Sargent.

A pesar de esto, no esperes ver las obras colgadas hoy en la casa-museo, ya que fueron vendidas a Christie’s tras su muerte. Lo que hoy vas a poder contemplar, además de la maravillosa arquitectura y decoración de la casa, es una serie de obras del propio Leighton que te ayudarán a conocer su peculiar vida. Por último, la Leighton House es uno de esos extraños casos en los que se ha pensado en realizar un museo en honor a su artista y propietario desde poco después de su muerte, y es que en 1900 ya se hablaba de este proyecto y las obras que se consiguieron reunir en la primera década del siglo XX son las que siguen conformando el núcleo principal de la colección junto con algunas adquisiciones posteriores.

2. Sir John Soane’s Museum

Sir John Soane's Museum, Londres.

Sir John Soane’s Museum, Londres.

John Soane fue un arquitecto británico cuyas obras más relevantes quizás sean el Banco de Inglaterra o la Dulwich Gallery. Ejerció como profesor en la Real Academia y diseñó su propia casa en Lincoln’s Inn Field a partir de tres casas sucesivas que demolió y reconstruyó. Actualmente, el lugar donde tuvo su domicilio y su estudio es donde se encuentra su museo, el mejor homenaje que se le ha podido hacer y visita fundamental para comprender su arquitectura y su persona.

A lo largo de las distintas salas de su vivienda, dispuso las obras que iba recopilando y que le servían de inspiración; su colección llegó a ser descrita como una de las más completas de Inglaterra. Él mismo diseño la disposición de la luz, cenital, y concibió el espacio interior como un campo de pruebas para experimentar con la arquitectura. Antes de morir ya se trató el tema del legado de la casa y la colección a la Nación en 1833 y se acordó dejar la casa nº13 lo más semejante posible a como estuviera al morir John Soane. Esta acta fue necesaria por la situación económica de su hijo, lleno de deudas, que hacían peligrar la propiedad de la casa tras la sucesión.

soane museum interior

A finales del siglo XIX se unió la casa nº 12, siendo desde 1969 a 1995 biblioteca y oficinas del museo, y posteriormente sala de exposiciones temporales hasta 2011. El museo suele estar en constante búsqueda de mejorar el estado de su colección y de sus espacios, por lo que es frecuente que encuentres alguna pieza en restauración.

John Soane estuvo interesado en coleccionar antigüedades clásicas, piezas medievales, dibujos arquitectónicos y algunas pinturas, la mayoría con alguna relación o alusión a edificios o a su trabajo.

Cuando hice la visita, en la entrada nos recibieron dos trabajadores del museo, que se hicieron cargo de todo lo que quisiéramos dejar en el taquillero mientras que nos daban una serie de consejos y normas de convivencia dentro del museo y nos acompañaron hasta la propia puerta, donde otro compañero nos abrió y nos dio de nuevo la bienvenida como si el propio Sir John Soane nos estuviera esperando.

En la actualidad, podrás ver su estudio y algunas de las salas que lo rodean, donde se aprecia la influencia que tuvieron los grabados de Piranesi y su contacto con la antigüedad. Las piezas están dispuestas siguiendo la moda decimonónica, es decir, cercanas unas de otras, intentando ocupar el mayor espacio posible para exponer un mayor número de piezas. Nuestro consejo es que te dejes llevar, no es un museo para detenerse a ver una u otra obra sino el conjunto de ellas para intentar conocer y descifrar al arquitecto inglés.

3. Wallace Collection

Wallace Collection, Londres.

Esta es otra de las colecciones de origen privado que hoy conforman un museo público. Abierto desde 1900 en la Hertford House, alberga las obras heredadas por Sir Richard Wallace, hijo ilegitimo del  IV Marqués de Hertford, que ya las tenía en su casa. Las piezas fueron donadas al Estado con la condición de que siempre permanecieran en la casa y que no salieran ni siquiera para exposiciones temporales.

Wallace Collection, Londres.

La colección comprende porcelanas, armas y una gran compilación de pinturas de artistas de la talla de Murillo, Van Dyck, Rubens, Velázquez, Reynolds o Watteau, y también sigue el gusto decimonónico en su museografía. Se ha procurado disponer las habitaciones de forma similar al uso que tuvieron, de hecho, en las cartelas que encontrarás en las puertas puedes ver fotografías antiguas de las mismas. Las piezas más importantes se han expuesto en la Gran Galería, que volvió a abrir en otoño de 2014.

4. Dulwich Gallery

Dulwich Gallery

Fundada en 1811, se encuentra en el primer edificio construido para albergar una galería pública de arte, aunque en un primer momento se pensó en que ocupara una de las alas del Dulwich College. Quien ordena la construcción fue sir Francis Bourgeois, que pidió el diseño a John Soane.

Tras presentar varios proyectos, finalmente se aceptó el inicio de las obras en 1811, prolongándose hasta 1817 y cambiando sutilmente de un estilo jacobino, cercano a la arquitectura del College y muy del gusto de la comisión encargada de supervisar el proyecto, a un estilo más simplificado y con claras alusiones clásicas.

La Dulwich Gallery incluyó importantes mejoras museográficas, innovadoras en su momento y muy seguidas actualmente, como la luz cenital, que permitió conseguir más espacio para colgar obras en las paredes de las cinco salas con la que contaba la galería en origen y que creaban un espacio continuo a través de arcada.

Tras la II Guerra Mundial tuvo que ser reconstruida, para lo que se siguió la arquitectura de Soane y en 2000 se realizó una ampliación para dotar a la galería de diversos eapacios educacionales y de servicios al visitante, quedando unido al edificio primitivo por un claustro acristalado.

Si visitas la Dulwich Gallery podrás pasear y admirar obras de Murillo, Gainsborough, Poussin, Rembrandt, Veronese o Canaletto, además de contemplar un gran colección de retratos desde la época de los Tudor hasta el siglo XIX y una buena colección de muebles.

Gainsborough, Thomas Linley The Elder, c.1760.

Gainsborough, Thomas Linley The Elder, Dulwich Gallery, c.1760.

5. Museum of London

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Este museo es uno de esos raros casos en el que la gente de su propia ciudad lo conocen mejor que los turistas, y es que no es extraño que te encuentres con excursiones de escuelas o grupos de británicos que buscan conocer con esta visita la historia de Londres y, por extensión, parte de la de Inglaterra.

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Ubicado cerca del Barbican Centre y sobre parte del recorrido de la muralla de la ciudad, cuyos restos se pueden ver, el museo se creó entre las décadas de los 60 y 70 del siglo XX como mejora de una zona devastada por una bomba en la II Guerra Mundial. Obra de los arquitectos Philip Powell e Hidalgo Montoya e inaugurado en 1976, incluyó algunas innovaciones museográficas que ayudaron a que el museo fuera un éxito desde sus comienzos, tales como un recorrido lineal único, elementos interactivos y actividades para todas las edades y públicos.

En 2010 se acometió la única ampliación que ha tenido hasta el presente, en la que se añadieron cuatro nuevas salas que permitieron completar el discurso desde el Gran Fuego. Hoy podrás recorrer desde la prehistoria hasta la actualidad a través de unas muy agradables salas, con información sustanciosa pero no agobiante de los hechos, videos, mapas y piezas originales que se mezclan con otras que puedes manipular e incluso ponerte, como el casco de un bombero de comienzos de siglo.

Museum of London

La museografía va cambiando según la época en la que nos encontremos, lo que te facilita la distinción entre ellas, y uno de los grandes aciertos es la reconstrucción de varias calles llenas de comercios que te permitirán viajar en el tiempo sin moverte del propio museo.

6. The Courtauld Gallery

Ubicada en la Somerset House, es un museo poco frecuentado por las masas, algo que se agradece tras visitar otros lugares más conocidos como el British Museum o la National Gallery. A pesar de esto, su colección es igualmente fascinante y te va enganchando a medida que pasas de sala. Además, si te gusta e impresionismo y el post-impresionismo, es uno de los “must” que debes apuntar en tu agenda de viaje.

Courtauld-Gallery

El origen de esta galería hay que buscarlo en 1933, cuando Samuel Courtauld, junto con Robert Witt y el Vizconde Lee of Fareham, crearon el The Courtauld Institute of Art para que el estudio de la Historia del Arte se introdujera en el mundo académico, algo que fueron consiguiendo poco a poco, ayudados por algunos emigrantes de la ciudad de Walburg que fueron acogidos en Londres y que trajeron consigo su visión sobre el estudio de esta materia, más científica y más cercana al coleccionismo y al mercado artístico.

Seurat, Mujer maquillándose, Courtauld Gallery, ca. 1890.

Seurat, Mujer maquillándose, Courtauld Gallery, ca. 1890.

La colección se ha ido creando a través de legados, donaciones y regalos, algunos tan prestigiosos como la de Roger Fry, quien le dio a los post-impresionistas su nombre, el del Vizconde Lee o el de William Wycliffe Spooner,  y es un compedio de diversos intereses coleccionistas, desde el medievo hasta el siglo XX con piezas tan interesantes como Adán y Eva de Lucas Cranach el Viejo, el Folies Bergère de Monet o el Autorretrato con la oreja cortada de Van Gogh.

Autorretrato con oreja cortada, Courtauld Gallery, ca. 1889.

Van Gogh, Autorretrato con oreja cortada, Courtauld Gallery, ca. 1889.

En 1958 se expuso parte de la colección en Warburg Institute, en Woburn Square, y no fue hasta 1989 cuando ocupó su actual ubicación en un intento de unir la colección, la galería de arte y el instituto en un mismo edificio, ocupando el espacio que fuera diseñado para la Royal Society, la Royal Academy y la Society of Antiquites.

Manet, Un bar en el Folies-Bergére, 1882-1883, Courtauld Gallery, Londres.

Manet, Un bar en el Folies-Bergére, 1882-1883, Courtauld Gallery, Londres.

Estas son 6 propuestas que te recomendamos sin olvidarnos de los museos más conocidos que seguro que conoces. Tampoco son las únicas propuestas que existen en la ciudad así que si conoces otras te animo a que nos las comentes para ir ampliando estas sugerencias que hoy te hacemos.

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(*) Imágenes de elaboración propia (Luis M. García Navarro), Wikimedia Commons y Stu Smith (Flickr Commons).