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Alexander Calder, Mobile, Hirshhorn Museum, Washington D.C. (*)

En el post anterior analizamos las obras más tempranas del escultor Alexander Calder, y sobre todo aquellas que le influenciarán en su búsqueda del movimiento, como su famoso Circo. Hoy continuaremos citando algunas de ellas para entender a este importante artista precursor del arte cinético.

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Hacia la escultura en movimiento

A partir del Circo, Alexander Calder comienza a realizar figuras de alambre y empieza a experimentar la escultura cinética. Las esculturas en hilo de hierro fueron expuestas entre 1928 y 1929. La primera en Nueva York, en la Galería Weyne, entre las que destacaba la famosa Josephine Baker y otras grandes obras como Romolo e Remo y Spring, hoy en el Museo Guggenheim que pertenecían al Salón Neoyorquino de los Independientes.

Calder y las vanguardias

Alexander Calder no estuvo influido directamente por ninguno de los movimientos modernos propios de la Vanguardia. Siempre se mostró más bien aislado en su microcosmos. Pero encontramos dos excepciones: Miró y Mondrian, que además determinaron su posterior adhesión del artista al grupo Abstraction-Création.

Piet Mondrian:

La visita de Calder al estudio de Piet Mondrian aconteció en 1930 después de que Mondrian había asistido a una de las representaciones del Cirque Calder. El ambiente que allí se encontró Calder atrapaba a todo visitante en un teorema visual de luces, formas geométricas y colores puros. Esta visita provocó un chock en el artista según su propia autobiografía. El termino abstracción era nuevo para él y a partir de este momento Calder realiza sus últimas esculturas realmente figurativas.

La primera reacción justo después de la visita a Mondrian fue la de pintar cuadros abstractos. Algunos de los cuales fueron experimentales pero tuvieron una significativa importancia en el desarrollo sucesivo del arte de Calder.

A partir de esta visita a Mondrian, Calder empieza a realizar sus primeras esculturas cinéticas, que el propio Marcel Duchamp bautizó como Mobiles, y que estaban manipuladas mediante manivelas y poleas. Estas primeras manifestaciones se apartaron de la noción tradicional de la obra de arte como objeto estático para así pasar a formar parte de un arte nuevo lleno de movimiento y dinamismo.

Joan Miró:

La también amistad con Miró que comenzó en 1928 tuvo una importancia decisiva en el estilo abstracto de Calder. Mientras Mondrian, como se ha dicho, había influido en su lenguaje, Miró coincidía con él en la visión orgánica de formas abstractas biomorficas.

La escultura cinética

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Alexander Calder, Mobile, Moderna Museet, Estocolmo. (*)

El 27 de abril de 1931, La Galería Percier en rue La Boétie, presentó una exposición de las nuevas esculturas abstractas de Calder. Estas nuevas esculturas estaban apoyadas sobre una base, realizadas en su mayoría por alambres, con círculos, líneas rotas, rectas o curvas, discos, esferas de madera, etc.

Las primeras obras en movimiento fueron expuestas al año siguiente en la Galería Vignon de Marie Cuttoli, la celebre coleccionista de las Vanguardias. Quince de las figutas eran accionadas mediante motores y otras quince oscilaban naturalmente. Esta exposición fue el origen de los verdaderos Mobiles. Los primeros fueron realizados con cadenas, barras horizontales y objetos suspendidos en madera y estarán dotados de movimiento y vibración de las diferentes partes constituyentes. Estas esculturas fueron precedentes directos de los mobiles aéreos. El cálculo matemático del equilibrio, la suspensión de los hilos de acero, de los discos de aluminio, de las esferas y del contrapeso, la hermosura del diseño componen un nuevo objeto que constituye una nueva página en la historia de la escultura.

El paso hacia la creación de la escultura en movimiento ya lo había conseguido y Calder era desde ese momento el escultor del espacio. La experimentación del movimiento alcanzará diferentes direcciones. Calder siguió realizando obras mecánicas accionadas manualmente o por motores. El boceto de una estructura con cuatro fomas móviles creado para la Feria Mundial de Nueva York de 1939 (engrandecido para la plaza delante del Museo de Arte Moderno de Estocolmo) y la Fuente de Mercurio creada para el Pabellón español de la Exposición Universal de París del 1937 (donde se encontraban también El Guernica de Picasso, El Segador de Miró y Monserrat de González) son uno de los ejemplos más significativos.

Pero en este momento, lo importante es que Calder ya había iniciado los móviles suspendidos en el aire. Los ejemplos más arcaicos consistieron en simples barras horizontales de madera donde insertaba hebras de hilo donde colgaban elementos geométricos y donde incluía elementos naturales como hojas, pétalos, alas de mariposas, conchas, fragmentos de obsidiana, etc. Realizó Mobiles generalmente suspendidos del techo, de muy diferentes tamaños, en los que utilizó piezas de latón coloreadas y abstractas. Estos Mobiles a consecuencia de su poco peso, eran fácilmente movidos por el aire.

El Regreso a Estados Unidos

En 1933 Calder deja París para residir en Estados Unidos junto a su esposa Louisa James, sobrina nieta de Henry James. Desde este año crea los llamados Stabiles: esculturas no móviles y por lo general de gran tamaño que reproducen mostruos o animales de gran tamaño. Algunos ejemplos son Chick-lett de 1934 y que constituyeron el antecedente directo de los monumentales Stabiles sucesivos y es en abril de ese mismo año cuando Calder exhibe por primera vez sus Mobiles en Nueva York, en la Galería Pierre Matisse.

Su estancia en Estados Unidos se interrumpió en el momento que fue llamado para realizar La Fuente de Mercurio, una de sus obras más singulares. Calder aplicó en ella sus conocimientos de ingeniería y su fantasía de artista. Un recipiente de diferentes estantes en hierro revestido de brea de la cual el mercurio de las Minas de Almaden se trasvasaba libremente con el efecto de la plata y aplicando a todo ello un movimiento en un asta de hierro. Para la construcción de la fuente se utilizaron 5.000 kilos de mercurio líquido, que se trasladaron desde las minas hasta París. Actualmente está instalada en la Fundación Miró de Barcelona.

Las Constelaciones:

Posteriormente en los años cuarenta realiza sus famosas Constelaciones, en el momento en que Estados Unidos entra en la Segunda Guerra Mundial, el metal era escaso, y en partículas las láminas de aluminio, por lo que utiliza la madera para crear pequeños objetos de diversas formas y colores, unidas entre ellas por alambres de acero. Miró había pintado entre 1940 y 1941 una serie de gouaches del mismo estilo. Las formas de madera de estas Constelaciones nos recuerdan a los motivos fósiles y de sílex prehistóricos de sus primeros Mobiles y muestran además influencia de las formas análogas de Arp.

En 1943 realiza bocetos para esculturas en cemento y destinadas a ser colocadas al aire libre. Calder vuelve entonces a su experiencia de París de 1930, al uso del yeso. Esta vez creó obras de carácter surrealista, entre la abstracción expresionista y la figuración. Las esculturas son en su mayoría Mobiles, compuestos de trozos superponibles donde el equilibrio está pensado al máximo.

Retrospectivas y últimas obras

Los museos habían comenzado a interesarse en la obra del artista bastante temprano. La primera retrospectiva fue organizada en 1938 en el Smith Museum de Springfield, Massachusetts. En 1943 le siguió el Museum of Modern Art de Nueva York, Rio de Janeiro y Sao Paolo de Brasil, el Stedelijk Museum de Amsterdam, El Massachusetts Institute of Technology de Cambridge, la Galería de Arte Contemporáneo de Washington, etc.

En 1951 Calder ideó un nuevo tipo de escultura basada en la combinación de Mobile/Stabile, y relacionadas estrechamente con sus anteriores Constelaciones. Estas “torres” adheridas a la pared con un clavo se componen de alambres y vigas que sobresalen de la pared con objetos móviles que caen suspendidos.

Durante sus últimos años, Calder concentró sus esfuerzos en obras de enormes dimensiones como el Móvil para el aeropuerto John F. Kennedy de 1957, La Spirale para la UNESCO en París, Teodelapio para la ciudad italiana de Spoleto de 1962, Man (hombre) para Expo de Montreal de 1967, El Sol Rojo, la obra de mayores dimensiones de Calder que fue instalada fuera del estadio azteca para los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México, etc.
Man Expo (1967).

En la década de los sesenta, Calder adquiere ya un reconocimiento mundial. A partir de aquí se van sucediendo retrospectivas sobre su obra en diferentes museos como el Guggenheim de Nueva York en 1964. En 1976 asiste a una nueva retrospectiva de su obra: “El Universo Calder” en el Whitney Museum of American Art de Nueva York. Sólo unas semanas más tarde Calder muere con la edad de setenta y ocho años, poniendo así fin a su enriquecedora carrera artística.

Con su obra, Calder, uno de los artistas más innovadores del siglo XX, amplió los límites de la escultura. El movimiento, la ligereza, la utilización de materiales pobres, la suspensión desde el techo, son conceptos innovadores que desarrolla como hemos visto durante toda su trayectoria artística. Sus esculturas están en estrecha relación con el ambiente y entran en relación con el vacío que ocupan. En un sitio cerrado o abierto sus esculturas se caracterizan por una mágica independencia que captura al observador y lo deja en una especie de trance momentáneo.

(*) Imagen de Portada: Griffindor. Creative Commons License.