Iniciamos una serie de artículos sobre la figura de Anton van Dyck. En esta ocasión realizamos un recorrido por su etapa formativa en Amberes, momento en el que comienza a recibir las enseñanzas de van Balen y a inspirarse en la obra de Pedro Pablo Rubens, el gran artista del momento. Además, analizamos algunos de sus retratos más importante de este periodo.

Van Dyck y la escuela de Amberes

La escuela de Amberes gozaba de una larga tradición y reconocimiento. Sus pintores recibían encargos de una amplia clientela tanto eclesiástica como aristocrática dentro del mercado local e internacional. Así, los retablos y otras obras religiosas fueron producidas no sólo para los Países Bajos y Alemania, sino que también fueron exportadas al sur de Europa y al Nuevo Mundo.

La producción de pintura fue una ocupación de numerosos artistas en Amberes y muchos de ellos alcanzaron un gran reconocimiento incluso antes de que Rubens se convirtiera en el pintor más internacional. Este fue el caso del joven Anton van Dyck, que gozó durante toda su vida de una posición bastante privilegiada. Tuvo la suerte, además, de vivir en una época en la que la pintura estaba experimentando importantes cambios: en toda Europa los artistas estaban interesados en las tendencias naturalistas y todo esto fue influenciando al pintor.

A pesar de los pocos documentos que se conservan, sabemos que nació el 22 de marzo de 1599. Su padre, Franchois van Dyck, era un próspero comerciante de seda bastante católico, como puede comprobarse por haber sido elegido presidente de la Confraternidad del Santísimo Sacramento de la Catedral de Notre-Dame. Se casó por segunda vez en 1590 con María Cuypers, con quien tuvo ocho hijas y cuatro hijos. Anton fue el séptimo de todos ellos.

Alrededor de 1607, van Dyck y su familia se mudaron a una casa más espaciosa, una mansión familiar próxima a la plaza central de la ciudad. Un mes más tarde murió su madre. El hecho de vivir en una casa lujosa y de tener un padre comerciante valió a van Dyck para tener, desde una edad muy temprana, sus primeros contactos con comerciantes extranjeros y con los materiales textiles, algo que le sirvió posteriormente para representarlos en sus pinturas.

Su pronta dedicación a la pintura no fue una sorpresa, pues en su familia su padre había sido artista y también lo fueron otros miembros de la familia de su madre. En 1609 aparece en la lista del registro del Gremio de San Lucas como aprendiz de Hendrick van Balen. Este era pintor de retablos y pinturas religiosas y mitológicas de pequeño formato dentro de un estilo manierista tardío de Amberes con influencia del arte veneciano. Hendrick van Balen recibió importantes encargos de instituciones religiosas y de los propios archiduques Alberto e Isabel y sus obras, a menudo realizadas en colaboración con Jan Brueghel El Viejo, fueron admiradas por los ciudadanos de Amberes.

Este mismo año de 1609 fue significativo para la ciudad, ya que ese año comenzó la tregua entre España (cuyo imperio incluía el sur de Holanda, con Amberes) y el norte de Holanda, declarada una república independiente libre del control español. La guerra, que había durado alrededor de cuarenta años, fue declarada por motivos religiosos e independentistas: la nueva república holandesa se unió al Protestantismo en ese largo conflicto europeo entre católicos y protestantes.

Por lo que respecta a la ciudad de Amberes, este conflicto había tenido importantes consecuencias económicas. Los holandeses habían cerrado el único acceso al mar a través del río Scheldt, con lo que el comercio quedó devastado y la ciudad disminuyó considerablemente. Durante la revuelta de los holandeses entre 1560 y 1570, Amberes se alió con los rebeldes contra el dominio español y fue testigo de algunos de los episodios más feroces de iconoclasia, la destrucción de imágenes católicas por los protestantes.

Sin embargo, Amberes fue reconquistada por los españoles en 1585 y la dominación católica fue restablecida. En 1598 Felipe II nombró a su hija Isabel y a su futuro marido, Alberto de Austria, regentes del sur de los Países Bajos. Alberto e Isabel hicieron su entrada formal en la ciudad en 1599, el mismo año del nacimiento de Anton van Dyck. Los nuevos archiduques demostraron ser eficaces gobernantes al establecer en las mentes de sus súbditos el real sentido de independencia de España. Numerosas decisiones que afectaban al sur de los Países Bajos fueron ejecutadas en la capital, Bruselas. Alberto reconoció la necesidad de un alto al fuego y una tregua para regenerar la economía de la región. Este hecho fue el preludio de las negociaciones de la tregua de 1609 y de la paz permanente. El comienzo de la tregua se celebró en la ciudad teniendo como testigo al propio Anton van Dyck.

La llegada de la tregua impulsó de nuevo la economía y benefició a muchos artistas, entre ellos Rubens, que había vuelto a Amberes en 1608 después de pasar seis años en Italia. Las iglesias e instituciones religiosas comenzaron a encargar retablos y otras obras que habían sido destruidas por los iconoclastas. Los mismos archiduques, que fueron muy devotos, se encargaron de animar a las órdenes religiosas a intensificar su trabajo. Durante este período (1610-1614) -en el cual van Dyck estaba aprendiendo a pintar con su maestro van Balen-, Rubens estaba realizando impresionantes retablos para las iglesias de Amberes (como el famoso La Deposición de la catedral, 1611-1614) y recibiendo constantes encargos de obras religiosas y mitológicas para clientes privados y de diseños para la ilustración de libros.

Pedro Pablo Rubens, La Deposición, c. 1612-14, Catedral de Nuestra Señora, Amberes, Bélgica.

Pedro Pablo Rubens, La Deposición, c. 1612-14, Catedral de Nuestra Señora, Amberes, Bélgica.

A lo largo de su estancia en Italia al servicio del duque de Mantua, Rubens había estado desarrollando un nuevo lenguaje visual basado en la Antigüedad, en el Renacimiento y en las innovaciones de Caravaggio y Carraci, un estilo que encajaba muy bien con la religiosidad contrarreformista de los Países Bajos españoles. Van Dyck fue probablemente el primero en ver las obras que estaba produciendo Rubens y, por lo tanto, todas las influencias que había adquirido en Italia. Aunque van Dyck había pasado unos cinco años en el estudio de su maestro van Balen, de 1609 a 1614, recibiendo la influencia del manierismo y sus figuras humanas de formas sinuosas y alargadas, la huella de su maestro no fue significativa en sus primeras obras. Fue Pedro Pablo Rubens y sus obras de gran formato las que captaron la atención del joven pintor.

El retrato

Durante este período, van Dyck recibió numerosos encargos de retratos. El primero de ellos fue en el año 1613, cuando contaba con tan sólo catorce años, sobre un hombre de unos setenta años de edad. Lo pintó cinco años antes de convertirse en maestro. El Autorretrato de Viena, donde aparece el artista con dieciséis años, parece totalmente diferente, porque ya no encontramos en él el estilo de su maestro van Balen. Es interesante observar el retrato que le realizó Pedro Pablo Rubens al pintor para observar las diferencias estilísticas entre ambos artistas.

Anton van Dyck, Autorretrato, c. 1613, Academia de Bellas Artes de Viena, Austria.

Anton van Dyck, Autorretrato, c. 1613, Academia de Bellas Artes de Viena, Austria.

Algunas de las obras correspondientes a sus primeros años como maestro son Retrato de Mujer y Retrato de hombre, en Liechtenstein, y Retrato de mujer y Retrato de hombre, en Dresden. Estos cuatro retratos del año 1618 son de las pocas obras tempranas que están fechadas y pertenecen al momento en el que el artista inicia su carrera como pintor independiente. Están caracterizados por una gran sensibilidad en el tratamiento de las tonalidades y de las cualidades táctiles de los encajes, los terciopelos, la seda o el lino. Muestran todos ellos un enorme virtuosismo técnico que da vida a cada detalle de los retratados. El fondo monocromo y la colocación de los personajes recuerdan mucho a los retratos flamencos manieristas de la clase alta burguesa.

Anton van Dyck, Retrato de un hombre, 1618, The Princely Collections, Liechtenstein.

Anton van Dyck, Retrato de una mujer, 1618, The Princely Collections, Liechtenstein.

Otros de los retratos de este mismo período son Retrato de un hombre, de 1619 (Royal Museum, Bruselas); Gaspar Charles van Nieuwenhoven, de 1620; y Nicolas Roockox, de 1621. Estos ya nos muestran características diferentes que reflejan los avances en su ejecución y evidencian las innovaciones posteriores que le darán fama internacional. Por otro lado, el retrato de familia realizado más adelante, hacia 1621 (Ermitage), muestra la manera diferente que tenía el artista a la hora de representar al hombre, con una mirada que muestra fragilidad, y a la mujer, con una mirada más recelosa. Parece ser que su fuente de inspiración fue la Familia de Jan Brueghel de Rubens.

Anton van Dyck, Retrato de Jaspar de Charles van Nieuwenhoven, 1620,  Museo de Bellas Artes de Houston, Estados Unidos.

Anton van Dyck, Retrato de Jaspar de Charles van Nieuwenhoven, 1620, Museo de Bellas Artes de Houston, Estados Unidos.

Se conservan también cinco autorretratos sin fecha de ejecución que probablemente pertenecen a su primer período en Amberes. Podríamos decir que el más temprano pertenece al año 1614 basándonos en la edad de van Dyck. Un año después vendría su Autorretrato de Dallas. El que se encuentra en Munich muestra al artista con dieciocho o diecinueve años, fue realizado en 1618 y retocado posteriormente. En el Autorretrato de 1620, que se encuentran en Nueva York, destaca la postura de la mano derecha, que supera incluso a la tradición de componer figuras lánguidas y elegantes.

Anton van Dyck, Autorretrato, Alte Pinakothek, Munich, Alemania.

Anton van Dyck, Autorretrato, Alte Pinakothek, Munich, Alemania.

Estos autorretratos muestran el aumento de confianza del artista y la evolución de sus dotes para el retrato, que van desde la exhibición a la introspección. Un ejemplo claro de ello es el cambio del formato que utiliza. Ahora nos encontramos con retratos de mayor tamaño, en los que el artista pasa de representar el busto al retrato de medio cuerpo o de tres cuartos. La técnica que ya utiliza en estos retratos del primer período se verá en sus retratos posteriores.

Anton van Dyck, El emperador Teodosio perdonado por San Ambrosio al entrar a la Catedral de Milán, c. 1619-1620, National Gallery, Londres.

Anton van Dyck, El emperador Teodosio perdonado por San Ambrosio al entrar a la catedral de Milán, c. 1619-1620, National Gallery, Londres.

En 1614 van Dyck abandona el estudio de van Balen y decide establecer su propio taller junto a otros dos discípulos de su misma edad. En el período que va desde la marcha del estudio de su mentor hasta el momento de convertirse en maestro en 1618, van Dyck produce una serie de pinturas que demuestran su audacia precoz. Pinta tres versiones propias de la Última Cena de Leonardo da Vinci a partir de una copia de Andrea Solario que se encontraba en la cercana Abadía de Tangerloo; hizo versiones de obras de Rubens, en concreto de San Ambrosio y el emperador Teodosio; además de apostolados, escenas de la Biblia y de la vida de santos y retratos.

(*) Imágenes: Wikimedia Commons, The Athenaeum (Creative Commons License y Public Domain) y The Princely Collections (Fair Use License – No alojadas en servidor propio).