Gustav Klimt, Pallas Atenea, 1898, Historisches Museum der Stadt Wien, Viena.

Gustav Klimt, Palas Atenea, 1898, Historisches Museum der Stadt Wien.

Hace un tiempo publiqué una entrada en este blog que versaba sobre las cinco razones más importantes que yo consideraba indispensables para estudiar Historia del Arte (si aún no lo has leído te recomiendo que lo hagas). Aquel post fue muy leído, comentado y compartido, por lo que me gustaría continuar esta saga proponiendo un nuevo tema de debate sobre las diez aptitudes que toda persona que desee estudiar Historia del Arte debería desarrollar.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

He de decir que me baso exclusivamente en mi experiencia como estudiante (en realidad nadie es maestro, todos somos estudiantes) de esta disciplina y que, por tanto, seguramente otras personas tendrán un criterio diferente al mío. En ese caso, sería de gran ayuda que aportaran sus comentarios al final del texto para que así puedan beneficiarse los futuros lectores.

Sin más, paso a enumerar estas diez aptitudes:

1. Ser una persona sensible: sin duda alguna esta es la característica fundamental que debe poseer toda persona que de verdad quiera estudiar Historia del Arte. El estudio de la producción artística de la humanidad requiere de personas que dispongan de unos sentidos muy aguzados. La buena noticia es que no es imprescindible tener una predisposición genética (aunque si esto fuera posible, sería deseable), ya que los sentidos se pueden educar. Aún así, es muy importante, por encima de cualquier otro aspecto, saber observar y saber escuchar. Incluso yo añadiría: saber degustar (artículo relacionado: 3 consejos para degustar una obra de arte).

Modigliani - Retrato de caballero con sombrero, 1915, Colección Privada.

Modigliani – Retrato de caballero con sombrero, 1915, Colección Privada.

2. Apreciar los detalles y sutilezas: cuando estudias Historia del Arte, en realidad estás estudiando imágenes o sonidos. Por lo que respecta a las imágenes, me imagino lo que estarás pensando: ¿si contemplo una obra in situ de qué imágenes me hablas? Todo es imagen, ya provengan directamente de la realidad, de una proyección en una pantalla o de un libro. En el primero de los casos tendrás el privilegio de contemplar la obra de arte sin más filtro que el que te proporcionan tus ojos (artículo relacionado: la apariencia de normalidad) y en el resto de opciones, aumentarás el margen de error en relación a la lectura que realices sobre la obra de arte. Exactamente de esto es de lo que trata la Historia del Arte, de apreciar esos detalles y sutilezas que normalmente pasan desapercibidas para la mayoría de las personas y ponerlos al servicio de los demás: de hacer visible lo invisible.

Robert Rauschenberg, White Painting, 1951, SFMoMA.

Robert Rauschenberg, White Painting, 1951, SFMoMA.

Lo explicaré de otra manera porque este punto es muy importante: la mayoría de personas tienen una visión de conjunto. Si, por poner un ejemplo, se sientan a ver una pared blanca, sólo verán una pared blanca. Lo que ocurre es que los artistas verán en esa misma pared miles de detalles, verán las imperfecciones de la pintura, las texturas, los cambios de color a lo largo del día cuando los rayos de sol penetran a través del cristal de la ventana. Los artistas ven así el mundo y tú estudiarás a estos artistas.

3. Ser contemplativo: (artículo relacionado: el ser estético). La vida contemporánea es una vida de acción, de productividad, de inmediatez. El estudio de la Historia del Arte recuerda más a una ceremonia japonesa de té, es calmada, parsimoniosa, sin atajos rápidos, zen. Si eres una persona con taquicardia permanente, ya sabes que la desesperación será la tónica general cuando asistas a clase (o estudies por tu cuenta) pero si, por el contrario, eres una persona que se maravilla al ver florecer los cerezos, tiene el suficiente temple para ver una película de Terrence Malick, o de esuchar la pieza musical 4’33’’ de John Cage sin pestañear: esta es tu vocación.

zen

4. Ser un buen lector/redactor: lo queramos o no, el buen uso del lenguaje es fundamental para estudiar Historia del Arte, ya nos gustaría aprehender la realidad de forma inmediata, pero no es posible, necesitamos del lenguaje para comunicarnos. Durante tus estudios tendrás que leer y escribir mucho (muchísimo), así que si estás acostumbrado a hacerlo y has adquirido con los años el hábito de la lectura y la escritura, serás un estudiante muy aventajado. Todo es cuestión de ponerse a la tarea y leer un poco cada día y escribir a menudo sobre los temas que te resultan de interés, ya sea en un blog o en un cuaderno de notas. Mi consejo es que lo hagas públicamente, ya que así seguro que te esfuerzas más y otras personas pueden beneficiarse de tus logros y tus avances en la materia.

Entrada a la British Library, Lida y David Kindersley, Londres.

Entrada a la British Library, Lida y David Kindersley, Londres.

5. Tener buena memoria: miles de pinturas, miles de esculturas, miles de películas, miles de canciones, miles de libros, etc. Esto es lo que te espera si decides estudiar Historia del Arte, pero no te asustes, esto ya lo haces cuando vas de viaje o en tu tiempo de ocio. La única diferencia es que ahora deberás memorizar (o recordar, si quieres usar un término que intimide menos) al menos las más importantes obras de cada artista o periodo. Aquellas que son el paradigma que explica una época o aquellas que ejemplifican un cambio en los gustos estéticos del momento.

Jan Brueghel el Viejo, Los Archiduques Alberto e Isabella visitando un Gabinete de Curiosidades, c. 1621, The Walters Art Museum, Baltimore)

Jan Brueghel el Viejo, Los Archiduques Alberto e Isabella visitando un Gabinete de Curiosidades, c. 1621, The Walters Art Museum, Baltimore).

6. Tener capacidad de interrelación: unido con el punto anterior, podemos decir que la buena memoria no sirve de nada si no sabemos conectar esas imágenes o piezas sonoras entre sí. Una buena obra de arte siempre establece un diálogo con el pasado, está cargada de referencias, de guiños ingeniosos. Es lo que en literatura se conoce con el término de “intertextualidad” y básicamente se refiere a que cada obra está influenciada por sus predecesoras, ya sea implícita o explícitamente. A eso me refiero con que debes tener una gran capacidad de relacionar estas obras de arte, para que puedas comprender las evoluciones, involuciones y revoluciones que se han producido a lo largo de la Historia del Arte.

Francesco Calzolari, Gabinete de curiosidades, 1622, Verona.

Francesco Calzolari, Gabinete de curiosidades, 1622, Verona.

7. Tener capacidad de abstracción: El estudio de obras concretas no conduce a ninguna parte, ya lo hemos adelantado en el párrafo anterior. Ahora bien, relacionar estas obras entre sí tampoco servirá de nada si no somos capaces de extraer unas conclusiones generales. De eso es de lo que trata la capacidad de abstracción, tan necesaria en estos menesteres. La capacidad de abstracción es imprescindible para enunciar teorías que expliquen cuál ha sido el rumbo que ha seguido la humanidad. No olvidemos que al fin y al cabo trabajamos con fragmentos de la realidad y que recomponer el puzle será la tarea a la que se enfrentarán posteriormente los historiadores del arte. Sin la capacidad de abstracción nos quedaremos en ese análisis de los fragmentos del pasado y eso, no deja de ser anecdótico.

Jackson Pollock, Autumn Rhythm (n.30), 1950, MET, Nueva York.

Jackson Pollock, Autumn Rhythm (n.30), 1950, MET, Nueva York.

8. Tener capacidad de reflexión: la reflexión es diferente a la capacidad de abstracción. Están íntimamente unidas, pero no son lo mismo. La reflexión es un proceso en el que se barajan diferentes hipótesis obtenidas del estudio de diversas variables; consiste sobre todo en dilucidar cuál pudo haber sido la verdad, que es el valor máximo al que siempre debemos aspirar. Es un proceso difícil y aunque es individual, debe someterse al escrutinio de los colegas de profesión que, a través de la crítica constructiva, deberán validar o no los resultados de una investigación. Reflexión, reflexión, reflexión. Ya llegará el momento de poner por escrito las conclusiones de tus pesquisas.

Rodin - El Pensador (1880)

Rodin, El Pensador, 1880.

9. Tener capacidad de análisis: Analizar es separar y dividir en partes. Una imagen, aunque está acotada, es un universo en sí mismo. Tiene un significado y ha sido realizada con una intención muy concreta. Desentrañarlo será tu tarea y te llevará tiempo porque todos los elementos que componen una obra son susceptibles de ser analizados: materia, color, técnica, fecha de producción, material, composición, dibujo, iconografía, etc. Además es necesario también conocer el contexto en el que se produjo la obra, la biografía del autor y el lugar en el que se encuentra o se expone la obra.

Rebrandt, Lección de anatomía del doctor NicolaesTulp, 1632, Mauritshuis, La Haya.

Rebrandt, Lección de anatomía del doctor NicolaesTulp, 1632, Mauritshuis, La Haya.

10. Saber apreciar la belleza: (artículos relacionados: la tiranía de la belleza, la recuperación de la belleza). Decía el célebre psicólogo humanista Abraham Maslow que en la cúspide de la pirámide de las necesidades humanas se encontraba la autorrealización y que todo ser humano para ser feliz en última instancia y tras disponer de todas sus necesidades cubiertas ansiaría, entre otras cosas, la búsqueda de la belleza. Estoy de acuerdo, los seres más refinados buscan la belleza, lo que pasa es que a veces esto se confunde con la cursilería. Nada que ver. La belleza no es solo la proporción, simetría, ritmo y armonía de las esculturas clásicas. Esa idea de belleza, aunque totalmente válida (yo la suscribo por completo) es sólo una parte de la belleza total. Te toca a ti descubrir la otra clase de belleza, ese camino debes recorrerlo tú solo.

Anish Kapoor, Leviathan, 2011, Grand Palais, París.

Anish Kapoor, Leviathan, 2011, Grand Palais, París.

Un último requisito

11. Tener una mente abierta: como último requisito quiero mencionar, al menos de forma somera, lo importante que es tener una mentalidad abierta cuando se estudia Historia del Arte. Sorprendentemente la mayoría de las personas son bastante conservadoras en cuanto a sus gustos estéticos, incluso los estudiantes de arte lo son. Es cierto que vivimos en la era de los excesos y los artistas tienden a jugar con los límites del arte (ejemplos de esto hay miles, desde Duchamp a Manzoni o Damien Hirst), pero aún así debemos tener la suficiente grandeza para reconocer el valor de la transgresión si se hace para cambiar paradigmas caducos. Yo no soy partidario de la transgresión vacua, eso suena más a pornografía. La otra, la novedosa, es la que no todos saben entender de entrada, la que luego combaten ferozmente y la que finalmente aceptan como normal. No seas uno de ellos, ten una mente abierta.

El Bosco, Extracción de la piedra de la locura, c. 1490, Museo del Prado, Madrid.

El Bosco, Extracción de la piedra de la locura, c. 1490, Museo del Prado, Madrid.

Pues bien, espero que te haya servido de ayuda este listado de aptitudes (finalmente once en total) que considero importantes que desarrolles. Aquí la clave es desarrollar, ya que si has leído hasta aquí, estoy convencido de que tú todo esto ya lo llevas incorporado en tu ADN, ahora solo queda empezar o, mejor dicho, continuar porque, de hecho, YA has comenzado.

Actualización: lanzamos un nuevo libro

Por qué estudiar Historia del Arte

¿Estás pensando estudiar Historia del Arte y no sabes si es lo correcto? ¿Ya estás haciendo la carrera y estás estancado? ¿Has terminado tus estudios y no sabes cómo insertarte en el mercado laboral? Entonces este libro está pensado para ti.

En este libro encontrarás las claves prácticas para saber:

  • Si deberías (o no) estudiar la carrera de Historia del Arte.
  • Cuánto cobra un licenciado o graduado en Historia del Arte.
  • Dónde estudiar la carrera y cómo elegir las asignaturas correctamente.
  • Cuáles son las salidas laborales con todo lujo de detalles (incluso aquellas que no te imaginas y que son muy rentables).
  • Cómo aprovechar al máximo la carrera y cómo terminarla con éxito.
  • Cómo y dónde seguir formándote después de terminar la carrera.
  • Cómo afrontar el doctorado y la tesis.
  • Cómo prepararte unas oposiciones.
  • Cómo aumentar las posibilidades de encontrar trabajo.
  • Cómo buscar y encontrar trabajo relacionado con la carrera en el extranjero.
  • Cómo montar tu propia asociación o empresa cultural.
  • Cuáles son las becas o ayudas a las que puedes optar.

Y más información valiosa que normalmente nadie te cuenta.

El mundo necesita muchos historiadores del arte, necesita de personas sensibles que amen el arte y la belleza. Te necesitamos.

Puedes echarle un vistazo al libro en este link.

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(*) Imágenes: Wikimedia Commons, SFMoma, Lux & Jourik, Matthew Medoza, C. G. P. Grey’s Photography. Creative Commons and Fair Use License.