Arqueólogo por un día en el Canal Historia

Flipy atendiendo a la explicación sobre qué es la cerámica cardial.

Flipy atendiendo a la explicación sobre qué es la cerámica cardial.

Ayer se inauguró, en el Canal Historia, el programa de Arqueólogo por un día. Confieso que comencé a verlo cargada de prejuicios, pensando que sería un relality con poca carga científica, más centrado en los males que podría sufrir el famosillo de turno trabajando duramente al sol que en la parte ciéntifica de la arqueología. Una vez visto el primer programa, creo que mi juicio prematuro no fue del todo acertado.

Este primer programa de la serie, que se desarrolló en el yacimiento neolítico de La Draga (Banyoles, Girona), fue protagonizado por Flipy, quien fue sometido a “duras” pruebas, como excavar, segar y talar un árbol con herramientas neolíticas, crear réplicas de utensilios originales, extraerar un pilar de madera hundido en barro, etc. Aunque todos estos retos lo que buscan es crear espectáculo poniendo a prueba sus invitados, lo cierto es que a través de ellos se puede ver la realidad de la investigación arqueológica en un yacimiento, desde la excavación a la arqueología experimental. Por tanto, una visión bastante amplia de todo el trabajo que se desarrolla en torno a un yacimiento y sus restos. Por otro lado, a través de las preguntas que el propio invitado realiza sobre la labor que lo ocupa en ese mismo momento (“¿cómo se datan los restos?”, “¿cómo está decorada esta cerámica?”), se van revelando algunos métodos de trabajo arqueológico y algunos datos sobre nuestra historia.

He de confesar que otro de mis miedos era que el programa fuera muy destructivo con el yacimiento, es decir, que al poner a excavar a alguien que no conoce el oficio se corriera el riesgo de destruir algo. Pero lo cierto es que en este sentido fueron bastante respetuosos, ya que el invitado nunca trabajó solo y siempre tenía a alguien al lado para ayudarlo y supervisarlo (o sea, más o menos como el primer día de excavación por el que todo arqueólogo ha de pasar).

Considero que el resultado final es un programa bastante didáctico, que puede servir muy bien para acercar la realidad de la arqueología a la gente, porque lo cierto es que es un mundo bastante cerrado del que se sabe muy poco cuando se está fuera. Como única crítica apuntaré que en algunos casos se podría haber profundizado mucho más en las explicaciones y en los contenidos, ya que creo que la arqueología da mucho más de sí y que en algunos casos se quedaron en explicaciones un poco superficiales. Pero asimismo pienso que, a pesar de algunas carencias, hay que alabar un programa que se esfuerza por acercar la realidad de la arqueología a la gente -para que esta la valore y valore su patrimonio- sin quedarse en la imagen de Indiana Jones, es decir, de una profesión llena de misterios y aventuras, de tesoros ocultos, ciudades perdidas y objetos mágicos. Espero que los futuros programas sigan trabajando en esta misma línea.