Gasolinera Texaco

Estación de Servicio Texaco, isla de Tenerife.

La Segunda Revolución Industrial (1870-1914) dio lugar entre otros aspectos a una profunda aceleración en la industrialización de las sociedades avanzadas. En relación a los cambios tecnológicos producidos, éstos determinaron una nueva sociedad, ya que la concepción tradicional de tiempo y espacio se modificaron drásticamente con la aparición de nuevos medios de comunicación –automóvil, avión, tren- sustentado en nuevas fuentes de energía como el petróleo y la electricidad.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

Paralelamente, los ingenieros desarrollaron durante la segunda mitad del siglo XIX la Arquitectura del hierro, un nuevo sistema constructivo que abarataba costes y reducción en los plazos de ejecución, basado en estructuras de hierro fundido. Con este procedimiento se proyectaron distintas tipologías edificatorias tan diversas como: mercados, puentes, recintos para exposiciones universales, fábricas, bibliotecas, estaciones de ferrocarril, iglesias, mobiliario urbano, etc.

Este proyecto de gasolinera para la compañía petrolífera Texaco construida en 1983 en la isla de Tenerife, con una mínima presencia pero de identidad máxima, escenifica aunque ya de forma avanzada, la conjugación de lo expresado anteriormente: la locomoción y la arquitectura industrial.

El prestigioso estudio de arquitectura canario con proyección internacional AMP (actualmente desaparecido) formado por Felipe Artengo Rufino, Fernando Martín Menis y José María Rodríguez-Pastrana Malagón proyectan en sus inicios de profesión esta pieza arquitectónica, como si de un juego elemental y natural se tratase: un elemento horizontal (marquesina) y dos puntos de apoyo (caja y pilar). Podríamos decir, que este ejercicio arquitectónico evoca a los primeros pasos que daría un niño, en su intento de querer construir algo en altura con las piezas de un mecano. Creo que es en esta programada ingenuidad en donde radica la originalidad del proyecto.

Se trata de una arquitectura que sugiere más que muestra, ya que la marquesina no cubre lo suficiente, sino que hace alusión a una zona cubierta. Cabe decir, que la imagen que vemos no es una gasolinera, simplemente se nos muestra una serie de formas iniciales pero a la vez sustanciales, para que luego nosotros terminemos esa imagen en nuestra mente.

Si atendemos a su composición, veremos que ésta se construye desde criterios duales: solidez-verticalidad, levedad-horizontalidad con el resultado de un delicado equilibrio. En este sentido, la consecuencia formal de esta composición genera una imagen dual. Por un lado, la de una imaginada gasolinera, y por el otro, la de una suscitada máquina de extracción de un pozo petrolífero y su aparente simplicidad mecánica, que concuerda con la sencillez constructiva de la estación.

Es de destacar la utilización programada de los colores que hacen alusión a la compañía Texaco, resaltando la pequeña oficina en verde y el pilar en rojo. Esta aplicación del color se hace con la intencionalidad de convertir este proyecto en objeto más que en edificación. El resultado es una arquitectura funcional, sobria y reduccionista, llena de mínimos gestos pero con sólidas intenciones; fruto de un pensamiento que manifiesta libertad, avance e imaginación.

Artículos relacionados

Arquitectura industrial modernista de Cataluña

Turismo cultural en las Minas de Riotinto

El Taller Ferroviario de San Jerónimo en Sevilla

(*) Imagen: Estudio AMP Arquitectos SL. Reproducida exclusivamente con fines educativos y divulgativos. Fair Use License.