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Como todos sabemos, en la actualidad las obras de arte han alcanzado precios inconmensurables, de hecho, cada cierto tiempo salta la noticia de un nuevo récord en el precio de compra de una obra. Es algo hasta cierto punto comprensible en autores consolidados, en obras de arte históricas que el paso del tiempo ha consagrado como tales. Pero, ¿tiene tanto sentido que obras de arte de rabiosa actualidad se compren por precios desorbitados?

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

Dejando de lado debates sobre si se trata de especulación, blanqueo u otras actividades igualmente poco deseadas, quedémonos con la pregunta de cómo puede esto afectar al arte y su natural desarrollo. Es evidente que quien invierte esas cantidades de capital en una obra tiene gran interés en que esa obra o su autor lleguen a ser conocidos y se consoliden dentro del mercado del arte, ya que, de lo contrario, todo ese capital invertido se perdería para siempre y sería irrecuperable. De este modo, el arte viene condicionado de antemano por los intereses de las grandes fortunas, que son las que al fin y al cabo tienen capacidad de invertir en obras artísticas.

Continuando con las Reflexiones sobre arte contemporáneo publicadas el otro día, cabría preguntarse si el mercado del arte no sería un factor a tener en cuenta a la hora de reflexionar sobre por qué el arte sigue anclado en unos cánones tradicionalistas (en cuanto a su concepción se refiere) mientras que la sociedad sigue su propia evolución personal.

¿Quiere decir esto que más que hablar de arte contemporáneo, deberíamos hablar simplemente de mercado del arte?

¿Es posible que exista un mercado, como algo cerrado y al margen de la sociedad, en el cual el arte sigue su propia evolución independientemente del resto de los ciudadanos?

Tal vez esto sería una buena explicación de por qué el ciudadano contemporáneo no es capaz de apreciar ni comprender aquello que le dicen que es arte, de por qué existe esa gran brecha entre el arte y el ciudadano. Sin embargo, su sensibilidad está mucho más desarrollada para valorar obras realizadas en otro tipo de soportes y con las que convive día a día (cine, fotografía, etc.).

¿Es esto una prueba más de la teoría que desarrollábamos el otro día de que el arte ha seguido su propio camino y no está donde lo estamos buscando?

Aquí te dejamos un breve documental sobre el tema:

El Mercado del Arte. (Ver minuto 50)

(*) Imagen de Portada: Váradi Zsolt. Creative Commons License.