matisse desnudo azul III

Matisse, Desnudo azul III, 1952, Centro Georges Pompidou, París.

Parece claro que el término de artes menores para referirse a las que ahora llamamos artes decorativas, está bastante superado. Si todavía existe residualmente esta definición, probablemente sea necesario analizarla y someterla a debate, porque no parece justo establecer jerarquías entre las distintas artes y referirse a ellas con calificativos tan poco científicos como menor o mayor. Las principales preguntas que surgen son las siguientes, ¿en base a qué criterios se considera que un arte es menor o mayor? y ¿en comparación con qué? La relatividad de los términos mayor o menor contrasta con la falta de objetividad que se requiere para estudiar desde un punto de vista académico ciertos productos artísticos.

Lógicamente unas artes se consideran menores en referencia a las mayores, es decir, la pintura, la escultura y la arquitectura. Esta denominación indicaría que todo tipo de manifestación artística distinta de la pintura, escultura y arquitectura serían artes menores. Así, el cine, la fotografía o incluso la música se considerarían como tales. Por lo tanto, la conclusión es que esta denominación es poco acertada para referirse a las artes decorativas, no sólo porque se intuye un carácter peyorativo sino porque metodológicamente es poco precisa, puesto que no existe relación alguna entre las supuestas artes menores ni tampoco existe indicio alguno de que, por ejemplo, la música sea inferior a la pintura.

Mucho más común es la utilización del concepto artes decorativas para referirse a un conjunto de manifestaciones artísticas como joyas, paños, muebles, etc., cuyo denominador común es el gusto por materiales como el oro, la plata, las gemas, los mármoles o la seda; y que indican que el que los posee dispone de un cierto poder. Sin embargo, dentro de esta categoría existen muchas artes diferentes entre sí, cada una con su técnica, tradiciones, formas y estilos; y no todas las artes decorativas utilizan materiales ricos ni tienen connotaciones de poder, véase por ejemplo los papeles pintados de Matisse o la cerámica de Picasso.

Picasso, Plato de cerámica, Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, Valencia.

Picasso, Plato de cerámica, Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí, Valencia.

Aunque esta terminología esté más consensuada por parte de los historiadores del arte, siempre es conveniente remitirse al diccionario de la Real Academia de la Lengua para conocer de primera mano el significado de la palabra decorativo y poder aplicarla correctamente. Según la RAE, en su primera acepción, las artes decorativas se refieren a:

La pintura o la esculturas en cuanto no crean obras independientes, sino subordinadas al embellecimiento de objetos y edificios.

y en su segunda acepción al:

Conjunto de elementos que adornan una habitación, un ambiente, etc.

Si atendemos a la primera consideración, la primera característica a la que hace alusión el diccionario es al carácter de dependencia que presentan las distintas artes decorativas. La dependencia está en relación con la función que cumple un objeto, de forma que la decoración está subordinada a, por ejemplo, un plato de cerámica o una vasija, que son objetos que cumplen una función útil, pero que además poseen un carácter representativo o estético cuando se les aplica una decoración que normalmente sirve para embellecer al objeto.

Por otra parte, a esta definición de artes decorativas que ofrece la RAE, es preciso sumarle otras características sobre las que han reflexionado otros autores. Así, es común encontrar en los diferentes libros sobre artes decorativas, que el objeto decorado remite al estilo y, por lo tanto, a las modas. Esto significa que la decoración se consigue a través de determinadas formas o en algunos casos a través de repertorios iconográficos como lóbulos, gallones, grapas, ramos, frutas, insectos o escenas completas. En general, puede afirmarse que si tenemos en cuenta este repertorio, las artes decorativas no suelen introducir elementos de tipo narrativo en el mismo sentido en el que lo hace, por ejemplo, la pintura sino que normalmente se trata de un arte de tipo abstracto que juega con las diferentes formas que, usadas de forma sistemática o con variaciones, puede dar lugar a determinados estilos.

(*) Imágenes: wikiart.org y MollySVH. Creative Commons License.