retrato de grupo, pintura holandesa

Rembrandt, Los Síndicos de los Pañeros, 1662, Rijksmuseum, Ámsterdam.

Las asociaciones culturales son, en mi opinión, las entidades que mejor se ajustan a las necesidades de los recién licenciados en Historia del Arte o de aquellas personas que están comenzando en el mundo laboral y quieran iniciar una actividad por cuenta propia.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

¿Por qué?

Porque una asociación no requiere de ningún capital inicial para constituirse, tan solo el pago de unas tasas que suelen ser muy bajas o incluso gratuitas dependiendo del país o de la provincia donde te encuentres.

Lo único que necesitas es, por una parte, conformar una junta directiva de al menos tres personas que asuman los cargos de presidente, secretario y tesorero; y, por otra parte, redactar unos estatutos en los que determines cuáles son los fines y objetivos de la asociación.

Para redactar estos estatutos puedes recurrir a un asesor especializado que te informe sobre cómo hacerlo pero en internet seguramente encontrarás algunas plantillas con las que guiarte.

Una vez que tengas una junta directiva y unos estatutos simplemente presenta los documentos en las oficinas de cualquier órgano administrativo competente, ya sea en el Ministerio de Interior si el ámbito de actuación de la asociación es a nivel nacional o en en el gobierno de tu comunidad autónoma o provincia en el caso de que el ámbito de actuación sea más reducido y sólo pretendas actuar en tu región.

No es lo mismo asistir en nombre de José Rodríguez, por decir un nombre, que acudir como presidente de la asociación cultural para la defensa de la memoria histórica, por poner otro ejemplo cualquiera.

En cualquier caso, es indudable que las asociaciones son un elemento eficaz con el que presentar cualquier proyecto artístico o cultural, porque estarás respaldado cuando te dirijas a una institución cultural (no es lo mismo asistir en nombre de José Rodríguez, por decir un nombre, que acudir como presidente de la asociación cultural para la defensa de la memoria histórica, por poner otro ejemplo cualquiera) y, sobre todo, porque podrás emitir facturas sin necesidad de darte de alta como autónomo e incluso podrás contratarte cuando tengas la suficiente financiación.

¿Cuáles son los inconvenientes de crear una asociación cultural?

Básicamente que no puedes repartir beneficios. Al contrario de lo que sucede en una empresa, en una asociación todos los beneficios que obtengas tendrás que reinvertirlos en otros proyectos culturales o guardarlos para cubrir gastos en el futuro y, además, no podrás percibir un salario por ser miembro de la junta directiva.

Sin embargo, sí podrás destinar partidas presupuestarias concretas a proyectos y cobrar por esos trabajos que realices. De todas formas, es conveniente que revises la legislación vigente de tu país y que contrates los servicios de un asesor profesional para evitar cualquier tipo de problemas.

Como colofón, solo quiero añadir que te informes muy bien sobre la cuestión de la creación de una asociación porque desde luego puede ser una forma muy eficaz de empezar a trabajar como Historiador del Arte, sobre todo si quieres hacerlo de la mano de otros compañeros que te acompañen en esta aventura como hemos hecho nosotros mismos.

Pd. Si te interesan estas cuestiones, échale un vistazo al nuevo libro que hemos lanzado.