Cartel

No nos engañemos, la mayoría de los que hemos estudiado Historia del Arte o alguna otra rama de Humanidades hemos acabado trabajando de vigilantes de sala, de informadores culturales, en las taquillas y consignas de algún museo, y un largo etcétera de trabajos de cara al público más o menos relacionados con la cultura y bastante poco con lo que hemos estudiado. En este post pretendo dar algunos consejos para enfrentarse a las entrevistas para estos puestos de trabajo generalmente externalizados y gestionados por una empresa privada. Quizás debería ser alguien de recursos humanos quien escribiera este post, ya que yo solo me puedo basar en mi experiencia personal. Sin embargo, si me atrevo a escribirlo a pesar de todo es por la esperanza de que esa experiencia pueda servir a alguien de ayuda en el futuro.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

¿Cómo va a ser la entrevista?

Como en cualquier otro sector, hay diferentes formas de hacer una entrevista, así que mentalízate para cualquier cosa. Yo he hecho entrevistas de diez minutos y de tres horas, las he hecho individuales y en grupo, en algunas me han hecho infinidad de pruebas y en otras apenas me han hecho preguntas… He tenido que hacer tests de idiomas (orales y en ordenador), tests infinitos en el ordenador cuyo fin exacto desconozco, hablar de mi CV delante de un grupo de desconocidos, pasar hasta tres entrevistas diferentes para un mismo puesto de trabajo… En fin, todo un mundo.

¿Cómo me preparo?

En verdad no sé hasta qué punto uno se puede preparar una entrevista de trabajo. Es necesario conocer bien tu CV para poder explicarlo enfatizando aquellos aspectos que consideras más relevantes para el puesto al que optas. No hablo de mentir, sino de enfocar tus experiencias profesionales según el punto de vista que en ese momento resulte más interesante, haciendo hincapié en esos aspectos que ejercitaste y que más relación tienen para el trabajo al que te presentas.

Ve a la entrevista pensando que con muchísima frecuencia será necesario pasar algún tipo de test de idiomas. Quizás te hagan hablar o quizás te pongan delante de un ordenador a responder preguntas. Si te ves un poco oxidado en algún idioma, quizás sea buena idea refrescarlo un poco mientras buscas trabajo. Leer, participar en tándems de idiomas o ver películas en versión original son cosas que no requieren un gran esfuerzo y que sin embargo te permitirán tener al día tus idiomas y lucirte en una entrevista de trabajo.

Finalmente, para bien o para mal, en estos trabajos de cara al público la presencia cuenta mucho. Intenta asistir con un aspecto cuidado y aseado, nada exagerado, pero que dé buena apariencia.

¿Qué se valora?

Aunque es una cosa que nos duele en el alma a todos aquellos que hemos dedicado grandísimos esfuerzos a adquirir una amplia formación, tus títulos universitarios no siempre es lo más importante. Desde luego, tienen mucha más relevancia tus títulos de idiomas, no lo dudes. Aparte de tu formación, se tiene muy en cuenta tu experiencia profesional, especialmente la que demuestra que ya has realizado en el pasado tareas semejantes a las que te vas a enfrentar en el futuro.

Una cosa que nos duele en el alma a todos aquellos que hemos dedicado grandísimos esfuerzos a adquirir una amplia formación, tus títulos universitarios no siempre es lo más importante.

Pero no solo se valora tu CV, sino que en la entrevista se tienen muy en cuenta tus aptitudes personales. Puesto que la mayoría de estos trabajos son de cara al público, lo que se busca es gente educada y agradable, que pueda atender con buenos modales a los clientes; gente que le guste el trato con la gente; personas poco conflictivas, en el sentido de que serán capaces de enfrentarse con calma a cualquier problema con los clientes; personas proactivas; gente con buena apariencia, etc.

¿Qué no me pueden preguntar?

Tan importante es saber qué tipo de entrevista te pueden hacer como conocer cuáles son tus derechos y dónde están sus límites. Por experiencia digo que no siempre se respetan. En principio no te puede preguntar por ningún aspecto de tu vida personal, cosas como:

  • Si tienes pareja o hijos.
  • Enfermedades y tratamientos psicológicos.
  • Peso y estatura.
  • Creencias religiosas.
  • Sexualidad.
  • Cualquier cosa que se salga del ámbito meramente profesional e invada tu privacidad.

Cómo enfrentarse a esta situación es lo más difícil. Si no queremos responder pero nos interesa el trabajo, lo mejor sería contestar educadamente que consideramos que eso no es relevante para el puesto que vamos a ocupar.

Un último consejo…

En verdad es un principio que me aplico a mí misma en cualquier entrevista, aunque no sé si es una idea tan buena como para recomendársela a otras personas: sé tú mismo. En mi caso es probable que me mueva un poco de orgullo y de negarme a hacer el paripé delante de nadie, o la idea de que si no encajo en ese puesto siendo yo misma, mejor no trabajar ahí y verme forzada a fingir día sí día también.

Como decía más arriba, tan solo me baso en mi experiencia personal para ofrecer unos consejos que espero que sirvan a alguien. Desde luego no tengo la clave para salir triunfante de una entrevista (si es que esta existe), pues no todas las que he hecho han acabado con un contrato de trabajo. Y si este post os interesa porque estáis buscando trabajo, solo me queda desearos mucha suerte.

(*) Imagen: Pete Ashton. Flickr Commons. Creative Commons License.