René Magritte, El Hijo del Hombre, 1964

René Magritte, El Hijo del Hombre, 1964.

A veces, cuando visitamos un museo o una galería de arte, ocurre que nos toca enfrentarnos a unas obras que no sabemos bien cómo interpretar. ¿Qué quiere decir con esto?, ¿en qué me tengo que fijar?, ¿con qué otro artista podría relacionarlo?

Es cierto que en ocasiones la interpretación de una obra es muy personal y subjetiva, pero disponer de ciertas herramientas puede ayudar a “sacarle más jugo” a aquello que estamos observando. Algunas claves para la observación pueden ser las siguientes:

  • Los materiales y las técnicas: los materiales y las técnicas son básicos, pues es el medio de expresión que ha escogido el artista y el lenguaje a través del cual nos habla. No es lo mismo crear una acuarela de factura rápida que un óleo, mucho más lento en su elaboración; no es lo mismo modelar una escultura de barro que fundir una de hierro. Pero los materiales y las técnicas no solo son importantes en el proceso de creación, sino que también son fundamentales en el resultado final: frente a una acuarela luminosa de colores transparentes, un óleo de colores opacos y pesados; frente a una superficie rugosa y porosa de la cerámica, una superficie brillante y pulida del metal. Todo esto se hace especialmente importante cuando varios materiales son mezclados en una misma obra, pues entonces se produce un juego de texturas y de procesos de elaboración que enriquecen el lenguaje del artista.
  • Los colores: los colores tienen un lenguaje propio, que muchas veces está vinculado a ciertos significados que la sociedad les ha atribuido. Sin embargo, en una obra de arte muchas veces intervienen más de un color, generando armonías cromáticas o todo lo contrario.
  • Las formas: las formas son los elementos básicos con los que artista crea su obra. Mientras algunos optan por una abstracción en la que juegan con figuras geométricas, otros recurren a imágenes figurativas con elementos perfectamente reconocibles; mientras unos utilizan formas sinuosas en las que predomina la línea curva, otros emplean formas quebradas en las que predominan las líneas rectas.
  • El formato: el formato y el tamaño de la obra también son otros elementos a tener en cuenta, no solo por las dificultades técnicas que pueden acarrear unas obras de grandes dimensiones o de dimensiones muy reducidas, sino también porque su finalidad puede estar condicionada por este factor. Así, por ejemplo, un cuadro de grandes dimensiones puede estar destinado a la sala de un museo, pero no al salón de un particular.
  • Influencias y relaciones: también es importante establecer vínculos con otros artistas. Las influencias de otros artistas pueden ser más o menos conscientes en un creador y es posible que nosotros podamos establecer relaciones que van más allá de realidad. Sin embargo, independientemente de la existencia real o no de una influencia a la hora de crear, para el observador puede ser importante establecer estos vínculos para enriquecer su experiencia y disfrutar más de la observación de la obra.

En Croma Cultura creemos que en necesario educar nuestra mirada para observar el arte, que es posible aprender a verlo y que tan solo contemplando arte se aprende a observar arte. Por eso, el día 9 de abril a las 19:00 estaremos en la galería Feeding Art comentando su III Ventana a Malasaña, una exposición colectiva y multidisciplinar. ¿Te apuntas?