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El Altar de Pérgamo, Museo de Pérgamo, Isla de los Museos, Berlín. (*)

Esta semana hemos preguntado a nuestros seguidores por las redes sociales (facebook, twitter) si los museos deberían ser de acceso gratuito. Estas fueron las respuestas, y esta es nuestra conclusión.

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En general, todos coinciden en que pagarían un precio razonable o simbólico, y señalan que actualmente, en determinados museos las entradas tienen unos precios desorbitados, lo cual puede ser a largo plazo contraproducente, además de convertir esta actividad en algo elitista, reservado para unos pocos.

Hubo opiniones que pusieron el acento en los costes de mantenimiento propios de la institución: personal, conservación de las piezas, mantenimiento del edificio, entre otros, de tal modo que aunque el acceso sea gratuito o cuente con un precio reducido, es necesario invertir dinero para mantener estos gastos si queremos disfrutar de un museo. Este dinero saldría, si hablamos de museos de titularidad pública, del dinero de los contribuyentes. Y es que los museos en sí no son gratis; cobrar la entrada o no es otra historia.

Todos coinciden en que pagarían un precio razonable o simbólico

Los recortes actuales, siendo cultura una de las partidas presupuestarias más perjudicadas, dificultan la actividad y existencia de los museos. Ello repercute en el aumento del precio de la entrada, si bien, como se destacó en el debate y en el caso del sector público, esa recaudación no revierte de manera directa e inmediata al propio museo que recauda el dinero, sino que va hacia la institución que lo gestiona. Una de las propuestas planteadas fue que parte del precio o el total de la entrada fuera destinado al mismo museo que se visita, y que este hecho quedara claro al visitante. Ello fomentaría una toma de conciencia por parte del visitante hacia su patrimonio.

Es necesario invertir dinero para mantener estos gastos si queremos disfrutar de un museo

En el caso del ámbito privado, hubo quien opinó que pagaría la entrada, siempre y cuando el precio se correspondiera al servicio, y si el producto era o no atractivo.

Otra de las propuestas lanzadas en el debate fue la búsqueda de un modelo mixto público-privado para financiar el mantenimiento de los museos. Actualmente vemos el patrocinio de varias entidades colaboradoras para realizar actividades concretas en los museos, como es el caso del montaje de las exposiciones temporales.

Otras iniciativas que se propusieron, y que ya se realizan en algunos museos, son la reducción de precios a determinados segmentos de usuarios: jubilados, estudiantes, parados, etc., de tal manera que se adecúen los precios de las entradas a los ingresos de las personas; y mayor amplitud en los horarios para acceder de manera gratuita.

Al margen de lo público y lo privado, y hablando de aspectos más generales, se debatió sobre la siguiente cuestión: ¿La cultura debe tener precio? Mientras que unos opinaban que no debía tener un precio, ya que es un derecho básico, y que de otro modo se convertiría en un producto de lujo, no asequible para todos los bolsillos; otros volvían a remarcar que todo conlleva un coste de personal y de materiales.

Al hilo de esta cuestión, y volviendo al asunto de los museos, hubo quien lanzó la siguiente frase: “Una sociedad educada no tendría problemas Quizás incluso pagaríamos sin que nos lo impusieran”. Como comentario y apoyo a esta idea, se señaló que era necesario educar en materia de museos desde las primeras edades, además de poner un precio simbólico para valorar nuestro patrimonio.

Una sociedad educada no tendría problemas Quizás incluso pagaríamos sin que nos lo impusieran

Como conclusión, y en base a los comentarios obtenidos, podemos decir que los visitantes a los museos estarían de acuerdo en pagar una entrada, siempre y cuando no exceda de los límites razonables, no más de 5 euros, y según la forma jurídica del museo (sea de gestión pública, privada o mixta) y el caso particular de cada museo (colección, servicios que ofrecen), ofreciendo además otras alternativas de coste reducido o gratuito para aquellas personas que por diversos motivos no puedan acceder a la cultura.

Desde CROMA Comisarios Culturales, agradecemos a los participantes que hayan compartido su opinión. ¡Hasta el próximo debate!

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(*) Imagen: Gryffindor. Creative Commons License.