Caravaggio, San Jerónimo escribiendo, 1605, Galería Borghese, Roma

Caravaggio, San Jerónimo escribiendo, 1605, Galería Borghese, Roma.

La formación que nos ofrece la universidad sobre historia del arte muchas veces nos sabe a poco. Todos los que hemos hecho la carrera sabemos que peca de academicista y que, además, es difícil especializarse en un tema concreto dentro el ámbito universitario. Por lo tanto, son muchos los alumnos que desean ampliar esta formación, ya sea para adquirir una especialización, ya para adentrarse en otros ámbitos, y buscan formarse fuera de la universidad. Existen numerosas alternativas para estudiar fuera de la universidad y, a continuación, os mostramos algunos sitios en los que puedes buscar.

Museos y centros de arte

Muchos museos y centros de arte desarrollan una potente línea educativa que va más allá de las visitas y talleres destinados a un público general y que se enfoca a los profesionales del sector. En ellos podemos encontrar desde cursos y ciclos de conferencias hasta másteres.

Los cursos y ciclos de conferencias que ofrecen los museos suelen girar en torno a su colección y a sus exposiciones temporales, de modo que es una interesante alternativa para adquirir formación especializada en un periodo o ámbito concreto. En este sentido, podemos destacar el Centro de Estudios del Museo del Prado y su oferta de simposios y cátedras. Otros centros de arte y cultura, aunque no tengan una colección permanente, también desarrollan una línea educativa. Este es el caso del CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) que, en colaboración con el Institut d’Humanitats de Barcelona, cuenta con una amplia oferta formativa en el ámbito de las humanidades.

Por lo que respecta a los másteres, también suelen ofrecer formación especializada en ámbitos estrechamente vinculados a la colección del museo, pero los hay, asimismo, que abordan cuestiones más prácticas como la museografía, la gestión del patrimonio o la conservación. Es frecuente que estos másteres se desarrollen en colaboración con las universidades, cosa que demuestra que los lazos entre ambas instituciones se están estrechando. Podemos destacar, como ejemplo, los másteres que ofrece Centro de Estudios del MNCARS.

Academias privadas

Aunque no tan abundantes como en otros ámbitos, también existen academias privadas que ofertan cursos sobre arte y otros campos relacionados. Lo bueno de acudir a academias privadas es que te permite diversificar más tus conocimientos y habilidades, ya que en ellas se puede acceder a ámbitos variados no siempre presentes en las instituciones públicas. Si la academia es buena, los profesores serán profesionales del sector y te pondrán en contacto con la realidad del mundo laboral. Eso sí, estudiar por lo privado siempre fue más caro.

En este tipo de escuelas puedes cursar estudios de especialización y másteres sobre historia del arte que a lo mejor no encuentras en la oferta pública. Su enfoque, además, suele ser más práctico y menos academicista. Como ejemplo de esto está el Instituto Superior de Arte de Madrid, que cuenta con una amplia oferta presencial y on line sobre aspectos muy variados de la gestión del patrimonio (desde tasación a periodismo cultural).

Matricularte en una escuela también permite adentrarse en ciertos ámbitos vinculados con la historia del arte, pero que estrictamente no forman parte de ella. Conocer, más o menos profundamente, los campos que se relacionan con la historia del arte favorece una visión más amplia del sector y una mayor comprensión de sus problemáticas y sus procesos. Así, por ejemplo, puede ser interesante tener ciertos conocimientos sobre restauración, profesión estrechamente relacionada con el mundo del arte. ECORE (Escola de Conservació y Restauració d’Obres d’Art, Barcelona) ofrece formación en dentro de este campo.

Asociaciones de profesionales

Por último, las asociaciones de profesionales del sector del arte también son un buen lugar donde adquirir conocimientos. Estas agrupaciones de trabajadores suelen ofertar cursos sobre diferentes aspectos de su profesión y que, normalmente, están abiertos al público general. Lo mejor de estos cursos es tener la certeza de que han sido organizados por gente que vive la cotidianidad de la profesión y, por lo tanto, reflejan las problemáticas del día a día.
Podemos destacar algunos ejemplos, como los talleres de museología de la Associació de Museòlegs de Catalunya o los cursos de la Associació Catalana de Crítics d’Art (ACCA).

Estos son solos algunos ejemplos de en qué tipos de instituciones puedes buscar formación alternativa a la universidad. Al final, lo importante es seguir estudiando y seguir enriqueciéndose dentro de nuestros gustos e intereses personales y profesionales.

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