C_W_Peale_-_The_Artist_in_His_Museum

Charles Willson Peale – El artista y su museo, 1822, Philadelphia Museum of Art. (*)

A pesar de que el 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, hay mucho que celebrar en el campo de la cultura, en Croma Comisarios Culturales hemos querido mirar un poco más allá y ver qué se esconde detrás de este día festivo en el que la oferta cultural se multiplica. Y es que siempre celebramos este día invitándote a asistir a algún museo y sumarte a alguna actividad, pero este año, además, queremos rendir homenaje a todos aquellos que lo hacen posible: los trabajadores de los museos.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

Controladores de sala, personal de taquilla y consigna, guías… verán como ese día (y la noche anterior) su trabajo se multiplica por dos. No debemos olvidarnos de que podemos celebrar ese día en gran parte gracias a su esfuerzo, a que mantendrán los museos abiertos hasta la una madrugada del sábado y volverán a su puesto de trabajo el domingo por la mañana para que el museo reabra sus puertas dentro del horario normal.

Pero no solo queremos reconocerles el esfuerzo extra que han de realizar un día puntual a lo largo del año, sino que también hay que agradecerles el trabajo del día a día a lo largo de todo el año. Cuando visitamos un museo, muchas veces pasamos por sus salas sin percatarnos de que en ellas hay gente trabajando, compramos la entrada sin pensar en la persona que nos la está vendiendo o asistimos a una visita guiada sin colocamos en el lugar del guía. Pero, a pesar de que no prestemos atención a estos detalles, esos trabajadores están ahí, informándote, ayudándote, mirando por el correcto mantenimiento del patrimonio y haciendo posible que el museo abra sus puertas día tras día.

No debemos olvidarnos, además, de que no es un trabajo fácil, que no siempre está todo lo bien remunerado que debería y que las condiciones en muchos casos podrían mejorarse considerablemente.

Podríamos comenzar hablando de las muchas horas que hay que estar de pie, de las interminables jornadas en salas desiertas, del difícil trato con algunos visitantes que buscan el enfrentamiento y faltan al respeto, y de los calendarios laborales en los que no existen ni días festivos ni fines de semana. Podríamos seguir hablando de las restricciones y exigencias impuestas por una empresa que, en lugar de mediar entre los trabajadores y el museo, se limita a convertir en órdenes para los primeros los deseos del segundo. Podríamos acabar echando un vistazo a los currícula de estos trabajadores, ya que entonces descubriríamos que muchos de ellos tienen a sus espaldas muchos años de formación (carreras universitarias, másters, capacidad de comunicarse en varios idiomas…), una formación que en la España de 2014 nadie les reconoce. Y todo esto junto –todo el esfuerzo, el cumplimiento de las exigencias y todas sus capacidades– al parecer no vale más que 5, 6 o, con suerte, 7 euros la hora.

En Croma Comisarios Culturales queremos dedicaros este día a todos los que pertenecéis al sector para deciros que no nos olvidamos de vosotros. Y para que la celebración sea redonda nos gustaría que compartierais vuestra experiencia con nosotros dejándonos un comentario:

¿cómo ha sido tu experiencia como trabajador de un museo?, ¿consideras que se trata de un trabajo precario?

(*) Imagen de Portada: Wikimedia Commons. Creative Commons License.