• ¿Qué ocurre cuando el museo se convierte en un instrumento de aprendizaje para el profesional?
  • ¿Sería posible que un museo sirviera para enseñar a alfareros, carpinteros, ingenieros o diseñadores?
  • ¿Pero un museo no es un sitio donde se guardan cuadros y estatuas bonitas que valen mucho dinero?

A lo largo del siglo XIX, el museo se muestra como causa y consecuencia del desarrollo social y económico, ostentando un espacio destacable dentro de la escenografía urbana. En su interior conserva aquellos objetos que hacen referencia al ayer, pero también se hará eco de las grandes transformaciones del mañana.

Avion III de Clément Ader - Musée des Arts et Metiérs

Avion III de Clément Ader – Musée des Arts et Metiérs.

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Este escaparate de la modernidad tiene sus precedentes en el Conservatoire des Arts et Métiers, 1794 (actualmente CNAM), un instituto cuyo fin es estimular el desarrollo de inventores, ingenieros e industriales, revalorizando las artes mecánicas y facilitando la difusión y el intercambio. La propia Administración francesa impulsaría desde 1784 un movimiento de creación de museos de artes decorativas e industriales en todas las provincias, para la educación y cualificación técnica de los obreros.

Tenemos otros precedentes, nacionales e internacionales, de museos e instituciones destinadas al fomento y la formación de las artes industriales, como el Victoria and Albert Museum en 1852, o el Real Gabinete de Máquinas en 1791 impulsado por Bethencourt y López de Perialver en España. En todos los casos, el museo se concibe como instrumento de progreso y de instrucción de cara al futuro, mediante la exposición del testimonio pasado y su unión al progreso presente.

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El Museo Industrial

En 1871, reinando en España Amadeo I y bajo la influencia de la Gloriosa, el ministro de fomento Ruiz Zorrilla crea mediante Real Orden el Museo Industrial, asociado a las artes y a los oficios cuya finalidad era la educación de la clase artesana, inspirándose en ejemplos europeos, bajo una vocación ilustrada y pedagógica, y con el objetivo a largo plazo de salir del atraso económico de la nación.

El proyecto museográfico presentaba materias modernas, máquinas en funcionamiento para la comprensión de su manejo, talleres donde se imparte el uso de las herramientas y la aplicación del conocimiento. Si lo miramos desde otro punto de vista, se trataba de convertir en pieza de museo lo que aún no existía, creando la historia del futuro. Bajo el mismo ideal ilustrado, y por tanto, centralizador que trajo consigo el reinado de Carlos III, se pretendía convertir a Madrid en el punto neurálgico del saber, y centro donde se formarán a los alumnos.

Otros puntos destacables de este proyecto, y que tenía como referencia el Victoria and Albert Museum, eran:

  • La apertura nocturna de las instalaciones.
  • La concesión de pensiones económicas para el estudio de artes y oficios.
  • La insistencia en el carácter práctico.
  • El lenguaje sencillo de las enseñanzas impartidas.

Bajo el mismo ideal ilustrado, y por tanto, centralizador que trajo consigo el reinado de Carlos III, se pretendía convertir a Madrid en el punto neurálgico del saber.

El Museo Nacional de Artes Industriales

Iniciado el siglo XX y en relación con los progresos internacionales, se requiere de instituciones para la instrucción de obreros y el desarrollo industrial. Mediante el Real Decreto de 1912, y apoyándose en el precedente del Museo Industrial, se crea el Museo Nacional de Artes Industriales, con el mismo objetivo de crear una institución con fines pedagógicos para formar a artesanos, diseñadores, y fabricantes.

El Museo de Artes Industriales se encontraba en la calle Sacramento, cuya sede tenía abiertas seis salas. En 1932 se trasladó al emplazamiento actual, en la calle Montalbán, concretamente en el palacio construido a finales del siglo XIX por la duquesa de Santoña.

Taza y plato originales con diseño de V. Kandinsky, 1944. Museo Nacional de Artes Decorativas

Taza y plato originales con diseño de V. Kandinsky, 1944. Museo Nacional de Artes Decorativas.

El nuevo museo ejerce una labor testimonial mediante la recogida y exposición de objetos referentes a épocas pasadas, testigos únicos de procedimientos técnicos imposibles de recuperar, así como otros objetos expuestos que provocaran despertar la innovación entre su experto público visitante.

Silla Mies van der Rohe, 1929. Museo Nacional de Artes Decorativas

Silla Mies van der Rohe, 1929. Museo Nacional de Artes Decorativas.

El Museo Nacional de Artes Decorativas

Fue motor de modernización de las industria de cerámica, metalistería, damasquinado, cueros repujados, tapicería, vidrio, bordados, entre otras. Posteriormente, se transformaría en el actual Museo Nacional de Artes Decorativas que, si bien no alberga el amplio campo de estudio que sus precedentes, si mantiene el espíritu ilustrativo y pedagógico, siendo el museo un instrumento práctico más allá del deleite de la contemplación, que sirve como lugar de promoción de la cultura artística y técnica contemporánea desde las artes decorativas.

Exposición Rui Macedo. Museo Nacional de Artes Decorativas

Exposición Rui Macedo. Museo Nacional de Artes Decorativas.

Referencias

Bolaños Atienza, María Jesús (2008), Historia de los museos en España (2º ED.), Trea.

Web Museo Nacional de Artes Decorativas

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