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Hoy tenemos el privilegio de entrevistar a Nuria García Arias, especialista en museos e Internet y creadora del blog «Veo Arte en todas pArtes» (veo-arte.com). Nuria García Arias es licenciada en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid, donde ahora se encuentra realizando su tesis doctoral Cibermuseografía aplicada al museo de la Farmacia Hispana. Su carrera profesional se desarrolla dentro del ámbito de la relación de los museos con su público a través de Internet, especialmente a través de las herramientas 2.0. Dentro de dicho ámbito ha realizado diferentes proyectos, como el blog de «Veo Arte en todas pArtes» o los ciclos de conferencias «Arte y un café» y «ConectaCultura».

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

¿Cómo valorarías de un modo general la relación de los museos con su público a través de Internet? ¿Crees que todavía queda mucho camino por andar?

Si hablamos de forma general, son pocos con respecto a la totalidad de museos que existen, por ejemplo, en España, los que utilizan Internet más allá de una mera plataforma de información para atraer al visitante. Si bien existen ejemplos de iniciativas muy interesantes que marcan la pauta para el resto de instituciones, como es el caso del Museo del Libro de Burgos o el Museo del Romanticismo.

Desde Veo Arte trabajamos en esa línea, creando de manera continuada modelos de actividad y proyectos en redes cuyo objetivo es la divulgación cultural en un contexto informal. Trabajamos también construyendo puentes entre los diferentes públicos y las diferentes instituciones, porque creemos en el valor del usuario como agente activo en el museo, no solo como mero receptor, del mismo modo que creemos en los proyectos colaborativos entre instituciones.

¿En esta relación Internet y las redes sociales son una eficaz herramienta de aproximación entre ambas partes?

Las redes sociales, desde luego, no son una varita mágica que hace que los proyectos sean exitosos. La eficacia está en desarrollar proyectos adecuados a este medio, siempre en virtud de alcanzar unos objetivos con respecto a un target de público concreto. Ahora bien, es cierto que para muchas instituciones está suponiendo una fórmula interesante para acercarse a los usuarios de una manera inmediata y directa. Una fórmula para recopilar el feedback de las actividades más allá de formularios o encuestas.

¿Cómo te imaginas el futuro de la relación entre el museo y su público? ¿Crees que estará estrechamente vinculada a Internet y las nuevas tecnologías?

Me importa más bien poco si la presencia de las tecnologías es mucha o poca en el futuro. Los museos tienen la responsabilidad de acercarse a la sociedad, trabajar por y para ella y aplicar las fórmulas que consideren oportunas y sean necesarias.

Me imagino un museo donde las exposiciones temporales no sean el único motor de la actividad del museo y otras iniciativas de índole educativa, por ejemplo, cobren una nueva importancia. Un ejemplo de ello sería la restauración en directo de la obra El Paraíso de Tintoretto, en el Museo Thyssen. En definitiva, un museo que desarrolle nuevos modelos de exposición temporal y que salga de sus muros.

¿Cuáles han sido los últimos avances en el uso de Internet para aproximarse al público?

Tenemos varios ejemplos de comisariado colectivo, donde el visitante tiene un verdadero papel 2.0 y es auténtico partícipe. Es el caso del proyecto «Oh, Snap!», una interesante propuesta participativa del Carnegie Museum of Art de Pittsburgh que combina el espacio online del Museo con el offline. Y desde luego no podía dejar de citar la exposición «Click» (2008) realizada en el Museo de Brooklyn, un proyecto basado en el libro The Wisdon of Crowd, en el que su autor, James Surowiecki, afirma que «una multitud diversa es a menudo más prudente en la toma de decisiones que los individuos expertos». En España también tenemos ejemplos como «Pantalla global», un proyecto desarrollado por el CCCB y constituido por un espacio online, una app y una exposición.

Como vemos, desde el ámbito profesional los esfuerzos para conocer a los visitantes y acercarlos a la cultura son constantes, pero ¿cómo valorarías la relación del público con los museos? Me refiero la actitud del visitante, sus ganas de aprender, la apertura de su mente a nuevos estímulos intelectuales…

Creo que más allá del fenómeno de las exposiciones estrella que generan grandes colas (que algunas instituciones son capaces de programar y gestionar) la relación visitante-museo es un proceso lento continuamente minado por agentes externos. Lo podemos ver con claridad estos años de crisis, cuando con una peligrosa naturalidad la sociedad asume los recortes en cultura como un mal necesario.

¿Crees que sería posible trabajar también en este sentido, ayudando al visitante a “abrir su mente”?

Desde luego, el museo tiene la responsabilidad de hacer todo lo posible para poder desarrollar su fin social y el primer paso es que el museo sea conocido por todos los medios disponibles, no solo a través de la visita en sala, sino también a través de contenidos que sean consumidos o disfrutados fuera de sus muros y que permitan el desempeño de su labor educativa.

En esta labor, ¿cómo podrían ser útiles Internet y las redes sociales?

Pues del mismo modo que sucede en las salas, a través de la distribución de materiales multimedia y, cómo no, del diálogo, trasladando la figura del educador al espacio online.

Ese extraño lugar llamado Museo

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En Croma también creemos que es posible ayudar a los visitantes en sus visitas a los museos, por eso hemos reunido en un libro electrónico una serie de consejos prácticos ilustrados que harán las visitas mucho más amenas y provechosas. Ese extraño lugar llamado museo. Guía breve para sacar el máximo partido a tus visitas al museo está disponible en formato digital para que puedas disfrutar de él.

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