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El Estado español cuenta con un total de 79 universidades, de las cuales 50 son públicas y 29 privadas. Se ha debatido bastante en nuestro país si este número de universidades se corresponde con la demanda real de estudiantes universitarios y si esto es sostenible a largo plazo. Para establecer un marco comparativo de referencia (tal y como se hace con la archiconocida prima de riesgo), nos miraremos en nuestro vecino alemán, país en el que existen 331 universidades.

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Si bien es verdad que Alemania cuenta con unos 80 millones de habitantes y España con unos 47, lo cierto es que según esta proporción, en la nación que habitamos podríamos construir al menos otras cien más para igualar a nuestro socio europeo. En cualquier caso, imagino que no se trata de una cuestión cuantitativa sino cualitativa, es decir, no pretendemos enviar al mercado laboral a una cantidad ingente de universitarios mediocres sino que imagino que lo que necesitamos es personas preparadas que aspiren al máximo nivel de excelencia.

El problema se presenta cuando aun haciendo un esfuerzo de inversión estatal muy importante en materia de excelencia (casi 700 millones de euros en 2011 según el último informa del estado de las universidades españolas), esto no se traduce en una empleabilidad evidente y es todavía peor cuando las personas más formadas del país abandonan su lugar de residencia para establecerse en otros puntos de la geografía europea o mundial con el objeto de huir del desempleo y de la precariedad.

Surgen entonces algunas preguntas:

  • ¿Si hay personas con una alta cualificación en España, qué nos impide crear empleo? Desde luego no soy ningún experto, pero está claro que existe un déficit de financiación pública y privada para estos asuntos, ya sea por escasez real de recursos o por una flagrante carencia de visión de futuro.
  • ¿Si no se puede crear empleo, para qué invertir esas cantidades ingentes de dinero en educación universitaria de excelencia? Sobre todo si el talento sale en desbandada de España y es absorbido por el mercado laboral alemán o anglosajón. De lo que se trata es de retener a las personas más cualificadas para establecer unos cimientos sólidos que permitan el desarrollo económico, social y cultural que necesita nuestro país.
  • ¿Dónde queda la responsabilidad personal? No se puede dejar solamente en manos del sector público y el sector privado la responsabilidad de la creación de empleo. En otras palabras, sería conveniente que cada universitario se planteara complementariamente a las dos opciones citadas anteriormente, cómo puede ayudar a crear empleo.
  • ¿Cómo vamos los universitarios a devolver al Estado (o a todos los contribuyentes) el esfuerzo económico realizado? La respuesta que se me ocurre es creando riqueza y empleo a través del conocimiento adquirido. Más claro todavía, es precio crear empresas que aporten valor al país. Ahora bien, la última pregunta la dejo para el final, porque de momento es irresoluble, al menos por mi parte.
  • ¿Cómo vamos a crear empleo las personas que hemos estudiado humanidades o que nos encontramos dentro del mundo de la cultura?

Referencias:

Panorama de la Educación, Indicadores de la OCDE 2011
Datos y Cifras del Sistema Universitario Español 2011-2012

(*) Imagen de Portada: morguefile.com. Creative Commons License.