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Autorretrato de Remabrandt, Metropolitan Museum of Art (Met). (*)

La semana anterior ofrecimos al lector algunas de las conclusiones del ciclo de conferencias España, Europa, la Economía de la Creatividad, celebrado en la Fundación Mapfre en 2011. En esta ocasión analizamos la conferencia Ganarse la Vida en el Arte impartida por el profesor Francisco Calvo Serraller en la Fundación Juan March, con el objetivo de dotar de una perspectiva histórica a la cuestión de la financiación cultural. De esta forma, quizás logremos vislumbrar algunas soluciones creativas que promuevan el desarrollo de las artes.

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Vivir en el arte, con el arte y del arte

En lugar de desgranar la totalidad de la esclarecedora charla del Catedrático de Historia del Arte Francisco Calvo Serraler -ya que su conferencia se encuentra disponible íntegramente en la página web de la Fundación Juan March y está publicada en el libro “Ganarse la Vida en el Arte”, editado por Galaxia Gutenberg- nos centraremos en aportar una versión esquematizada de sus ideas principales.

En primer lugar, el historiador analizó filológicamente el significado de la palabra “ganarse”, para lo cual nos remitió al diccionario etimológico de Pascual y Corominas, según el cual, este vocablo comenzó a utilizarse en época gótica con el significado de “apetito, algo que quiere comerse”. El autor aludió al carácter primario de esta definición, en el sentido de que ganarse, tiene que ver con la supervivencia, con la necesidad de satisfacer las necesidades básicas que tiene todo ser humano.

Esto nos conduce a una cuestión fundamental que apenas ha sido tratada dentro de la Historia del Arte y que es la de cómo han vivido los artistas a lo largo del tiempo. Quizás por pudor o quien sabe si por elitismo, los historiadores han considerado que éste era un asunto menor, pero hoy en día nos damos cuenta de que la forma en que han vivido los artistas ha condicionado la forma de producir el objeto artístico.

Serraller distingue tres etapas diferenciadas en el ámbito de la financiación del arte:

  1. La primera de ellas se correspondería con lo que él denomina “vivir en el arte” y que se circunscribe al periodo de surgimiento y esplendor de la Grecia clásica, cuando aparece el arte como invención histórica.
  2. Un segundo periodo que él denomina “vivir con el arte” serviría para abarcar la época medieval, momento en que surgen las organizaciones gremiales.
  3. Por último, la etapa contemporánea en la que algunos artistas pueden “vivir del arte”.

La Prehistoria

Se trata de una subdivisión bastante novedosa y sutil, quizás apenas imperceptible para aquellos que quieran acercarse a la Historia del Arte, pero desde luego muy útil para conocer la intrahistoria de las relaciones económicas en esta profesión. Un aspecto importante es que Serraller deja un poco al margen la Prehistoria debido a que no conocemos el significado exacto de las manifestaciones artísticas de este periodo porque sólo trabajamos con hipótesis de significado, motivo por el cuál es difícil ir más allá.

La Grecia Clásica y Helenística

Una vez concluido este periodo anterior a la escritura, comenzaría la verdadera clasificación con la Grecia Clásica y Helenística, para lo cual el autor nos remite a la autobiografía de Luciano de Samosata, en la que cuenta que en un momento de su vida, al final de la adolescencia se le presenta el problema de cómo ganarse la vida para emanciparse y que tiene una ensoñación donde se le presenta una dicotomía entre dedicarse a la escultura o a la retórica, es decir a las artes serviles o a las artes liberales. Evidentemente las serviles (de siervos) son las manuales y las que tienen menos valor simbólico y económico, mientras que las artes liberales son las propias de los hombres libres, los que se pueden dedicar a pensar y a plasmar sus ideas por escrito.

Edad Media

En la Edad Media lo que ocurre es que desaparece la retórica y, con la ruralización de Europa, todo el saber escrito pasa a ser custodiado por la Iglesia. Sin embargo, la escultura y el conjunto de las Bellas Artes pasan a ser una actividad de conjunto que requiere de una organización gremial, de ahí que Calvo Serraller plantee que en esta época se vive con el arte.

Del Renacimiento a la Ilustración

Posteriormente, en el Renacimiento empieza a atisbarse una nueva realidad social y económica gracias al humanismo y a la recuperación de la antigüedad clásica. Esto produce cambios en las relaciones comerciales y en el estatus del artista, que pasa de ser un total desconocido a convertirse en una persona famosa cortejada por papas y reyes. Pero no será hasta el siglo XVIII con el surgimiento de los salones parisinos cuando se produzca la verdad revolución y ya se pueda (aquellos privilegiados) “vivir del arte” porque aparecen dos realidad nuevas “el público” y “el mercado” y progresivamente los mecenas tradicionales, es decir, la nobleza y el clero irán declinando, siendo este papel asumido por el Estado.

En la Actualidad

En esta encrucijada nos encontramos hoy en día, una nueva etapa se observa en un futuro cercano. ¿Será el fin del mecenazgo estatal? A todas luces parece que sí porque los Estados carecen de medios económicos (sobre todo liquidez) para incentivar las artes. En Estados Unidos, primera potencia económica mundial, esta realidad es así desde su nacimiento como nación. ¿Ha muerto el Arte en Estados Unidos? No, pero han sido las organizaciones empresariales las que han asumido todo el protagonismo en el mecenazgo. ¿Veremos esta situación en España? Sí, ya se está produciendo, el Banco Santander acaba de financiar actividades educativas que se desarrollan en el Museo Reina Sofía y en poco tiempo veremos modificaciones en la Ley de Mecenazgo para hacer más atractivas las desgravaciones por la compra de obras de arte.

Enlaces:

Conferencia de Francisco Calvo Serraller

(*) Imagen de Portada: dmadeo. Creative Commons License.