Retrato de Gordon Matta Clark

Gordon Matta-Clark está ligado a la ciudad de Nueva York. Su padre, el pintor surrealista chileno Roberto Matta se estableció en esa ciudad a mediados de los años cuarenta, pero por esa misma época se separó de su mujer la pintora Anne Clark, por lo que Gordon tuvo que ir durante algún tiempo a París con su madre. En cualquier caso, su formación y su cultura es esencialmente neoyorkina. Estudió arquitectura en la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York entre 1962 y 1968, aunque durante un año estuvo en la Sorbona estudiando poesía.

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La palabra clave para hablar de Gordon Matta-Clark son los espacios, pero también los cuttings , es decir, los cortes.

En parte, su formación explica su obra, porque la mezcla entre arquitectura y poesía daría lugar a una nueva visión poética de los espacios. La palabra clave para hablar de Gordon Matta-Clark son los espacios, pero también los cuttings , es decir, los cortes. Aunque su obra no nos ha llegado directamente sino a través de videos y fotografías, podemos intentar hacernos una idea de las intenciones del artista.

El debate sobre silencio y el vacío

Para comenzar, tenemos que establecer un paralelismo entre los espacios vacíos y el silencio. Precisamente durante la década de los sesenta tiene lugar en Nueva York un debate acerca del silencio. El gran compositor John Cage fue el teórico del silencio en la música y Matta-Clark el del espacio. Ambos conceptos, aunque no son idénticos, mantienen una estrecha relación. El silencio, en sentido estricto, es el no sonido, pero esto no existe, porque desde el momento en que hay atmósfera existe sonido. El espacio vacío como tal tampoco existe, porque todo espacio es vacío. Lo que sí ocurre es que tanto Cage como Clark quieren atrapar el silencio y atrapar el espacio vacío. El músico lo hizo en su obra 4’ 33’’, que son cuatro minutos y treinta y tres segundos de silencio. El arquitecto-poeta lo hizo con sus cuttings. Querer atrapar el vacío fue también la preocupación de Oteiza en España, así que existió una especie de debate que sobrepasó las fronteras estadounidenses.

En el caso de Gordon Matta-Clark lo que ha trascendido de su obra es el espacio y los cortes, o sea, la nada. Su aportación es el valor del vacío, del hueco, de la no materia. Un corte es la división de la materia, pero el corte en sí es un hecho no algo físico, en todo caso sólo queda la huella de lo que fue. Esta necesidad de diseccionar, está en relación con la curiosidad y la experimentación, que son precisamente el sustento teórico de John Cage y de los Situacionistas franceses. Las piezas musicales de John Cage tienen una intención experimental, son búsquedas de nuevos paisajes sonoros, los cortes en los edificios abandonados de Nueva York se corresponden también con una búsqueda, una indagación acerca de los preceptos de la arquitectura, algo que también se plantearon, por ejemplo, los situacionistas cuando adoptaron el término de psicogeografía, que es la búsqueda de nuevas sensaciones espaciales en las ciudades y su arquitectura.

Los inicios de la arquitectura escultórica

Cutting

Ejemplo de cutting o corte practicado en un edificio con una sierra mecánica.

Como vemos, las artes pierden totalmente sus fronteras y se mezclan, creando nuevas formas de expresión. Clark aunque estudió arquitectura nunca ejerció como tal, de hecho, él se consideraba escultor, y quizás no estuviera desencaminado, porque su modo de actuación ante los edificios era más escultórico que arquitectónico. El arquitecto es el que construye, es decir, crea a partir de la nada. El escultor es el que crea a partir de la materia, elimina lo que sobra, es el que quita lo que sobra a la piedra o la madera, en eso precisamente consiste tallar y esculpir. Es en ese eliminar donde está el juego poético de Clark, que se asemeja más a las artes plásticas que a la arquitectura.

La arquitectura tiene un componente funcional muy importante, la arquitectura se hace para ser utilizada por las personas, las esculturas en cambio, tienen un valor eminente plástico, estético, visual, aunque también puede ser interactiva. La plasticidad tiene que ver con modelar un objeto, con dar forma y eso quizás es común a las artes, el dar forma a veces tiene que ver con eliminar partes a favor de la coherencia. Esto es así en la pintura, en la escultura y en la arquitectura, pero es en la escultura donde parece más evidente porque constantemente se le están eliminando partes que la constituyen para dar lugar a una nueva forma que pretende representar algo.

Es interesante particularmente el hecho de que la materia con la que trabaja Gordon ya le ha sido dada, en otras palabras, los edificios son como el pedazo de mármol para Miguel Ángel. No construye a partir de la nada sino que deconstuye, para analizar sus partes y en este proceso tiene que eliminar partes. Pero esto lo hace él como escultor, coge su gran buril (la sierra mecánica) y elimina aquello que no le interesa, disecciona para ver, pero también para crear nuevos espacios, para repensarlos, para criticarlos, para hacerlos poéticos, para entenderlos. Lo que ocurre es que en esa disección analítica acaba por romper el edificio, que una vez que se le ha cambiado su sentido, ya no sirve como tal.

Conical Intersects

Conical Intersects.

Gordon Matta-Clark, Conical Intersects, 1975.

Conical Intersects (1975) es el ejemplo que hemos escogido, pero hubiéramos podido coger cualquier otro, porque siguen una misma línea de actuación. En un edificio abandonado del barrio de SOHO, Matta-Clark practicó una corte trasversal de forma circular a una de sus paredes. El resultado sólo lo conocemos por fotografías de la época, porque estos edificios han sucumbido a la especulación inmobiliaria, pero nos podemos imaginar el resultado si hubiéramos podido estar in situ. Armado con su sierra mecánica y con arneses desplegados desde la cubierta, Matta-Clark abrió un óculo en el muro lateral, lo perforó para ver más allá del propio edificio, para que entrara luz solar en el interior del inmueble.

Al consumarse este acto, la arquitectura deja de ser la que era para convertirse en una nueva y a eso se le llama creación, porque construye un nuevo espacio, esa nueva forma se ha conseguido al eliminar una de sus partes, por lo tanto, la lección que nos queda es que a veces, quitar es crear. Es una especie de paradoja acerca de la creación y de la destrucción, con la destrucción se puede crear, se puede hacer algo artístico. Es también la tendencia del minimal art que pretende eliminar lo superfluo, en este caso Clark no elimina lo superfluo porque una pared es necesaria sino que va más allá y extrae una parte esencial, es un juego con los límites, una necesidad de experimentar hasta dónde se puede llegar en la arquitectura y en la escultura.

Gordon Matta-Clark, Conical Intersects, 1975.

Gordon Matta-Clark, Conical Intersects, 1975.

La anarquitectura de Matta-Clark

Al eliminar una parte esencial, se puede llegar a caer en una anarquitectura, (concepto enunciado por él mismo), donde se rompe el orden de la arquitectura y se crea un desorden de la misma dotándola de un nuevo significado. Eliminar partes destruye el orden arquitectónico pero no el escultórico, en el que todo vale. La escultura es más idónea para la experimentación, porque no tiene un fin social directo, pero sí la arquitectura, por lo tanto esta trasgresión es muy relevante y no tiene precedentes.

El espacio vacío de estos edificios abandonados ha perdido su función, porque ya no están habitados, por eso Clark los considera únicamente materia susceptible de ser tratada. Él pensaba que podía modelarla como si fuera la piedra o la madera, por eso la rompe y con ello observa las particularidades y la composición de la misma. Investiga acerca del material que le es dado, ve sus entresijos y permite que otros lo vean. El observador que pasa por la calle, puede ver el interior del edificio vacío, el espacio interior sale hacia el exterior, inunda la calle, lo devuelve a su origen, lo destapa como el que abre una botella. Pero el aire del exterior vuelve al interior y lo penetra, vuelve a entrar la luz solar, introduce de nuevo la naturaleza dentro. Es una noción de la arquitectura en tanto que cubrición y abrigo, más que como construcción. La arquitectura no es sólo construcción sino también cubrición de un espacio, cerramiento del aire, clausura del vacío. Ahí es Clark, Cage y Oteiza.

Cutting en forma de óculo.

Ejemplo de cutting de forma circular practicado en un edificio con una sierra mecánica.

La intención de deconstruir, como ya hemos aludido anteriormente, es la de analizar (separar y dividir en partes) para re-pensar. Jacques Derrida el filósofo postestructuralista fue el que mejor definió el concepto y el que mejor teorizó sobre él. En filosofía, su idea remite a la de repensar la estructura de los conceptos, para darles una nueva visión o llegar a saber cómo se ha llegado a dicho concepto. Es el estudio del marco de las ideas, lo mismo que en arquitectura y en el arte se convirtió en el análisis de los significados de los edificios y de las obras. Por lo tanto, de lo que se trata es de volver a pensar en la arquitectura, que no sólo tiene fines prácticos en su sentido funcional, que fue la gran característica del movimiento moderno, sino que puede tener un fin estético. Cabe la escultura en los edificios, caben las artes plásticas para dotar de belleza a los edificios. Esta corriente, que hasta hace muy poco ha sido la mayoritaria, en la que los edificios se han convertido en verdaderas esculturas que funcionan mal como arquitectura, cuyo caso flagrante es Santiago Calatrava.

Clark coqueteó con los límites, pero se dio cuenta de que los había, de que las acciones tenían sus consecuencias. En su caso es justificable porque se trataba de experimentar, pero en la actualidad, esto no tiene razón de ser, porque la arquitectura que sí tiene un uso no puede servir de delirio artístico para sus creadores, para eso ya está la escultura y las artes plásticas en general, pero todo aquello que tenga un fin social y económico como es la arquitectura pública y privada, no puede ser objeto de divagación, porque las consecuencias son impredecibles. Aquí el juego artístico queda en segundo plano y debe prevalecer, en mi opinión, la buena praxis.

(*) Imágenes: amazonasw.com, artobserved.com e Ilona Gaynor.