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Imogen Cunningham, In Moonlight, 1911. (*)

Toda persona que vive mira, lo que no significa que todos lo hagamos con la misma intensidad. El arte es la vía de escape para aquellos que ven algo más en la superficie de las cosas, en la materialidad de las mismas y su presencia constante en el día a día. Sólo unos pocos tienen el poder de hacer de ello una expresión personal e incluso centrarse en la belleza de las cosas simples para que estas sean por fin protagonistas.

La exposición que se puede ver desde el 18 de septiembre hasta el 20 de enero del próximo año en la sala de exposiciones Azca de la Fundación Mapfre en Madrid es un camino por las inquietudes y los intereses de Imogen Cunningham (1883-1976), figura imprescindible para apreciar y valorar la fotografía no ya desde un punto de vista técnico, sino artístico, influida para ello por destacados fotógrafos de su generación como Alfred Stieglitz o Edward Weston.

Cercana a los lenguajes fotográficos que inquietos contemporáneos suyos estaban desarrollando por separado, Cunningham se centró en la anatomía universal. Los esqueletos de las propias ciudades y la carne de las mismas, (sus habitantes), le permitieron ir educando su ojo para luego educar el nuestro. Las variadas composiciones y los juegos que la propia cámara ofrece al ojo son una constante en el lenguaje de Cunningham para desembarcar en el mundo de la naturaleza.

A partir de 1920 su interés por el estudio de las formas florales anuncia una visión claramente moderna que comparte en el mundo de la pintura Georgia O’Keefe (1987-1986) quien se centró en las formas naturales no ya como mera representación de la naturaleza cercana a la tradición pictórica del paisaje, sino como una nueva dimensión del lenguaje pictórico y orgánico, dotando de vida el lienzo a través de los elementos más vivos que nos rodean. Cunningham se centró en los motivos florales como estudio de las formas más simples, y fue su serie “Pflanzenformen” (formas de plantas) la que le dio el primer reconocimiento internacional en la exposición Film und Foto del Deutscher Werkbund de Sttutgart, en 1929.

Llegaría el turno del cuerpo humano como elemento central de su cámara, y por ello de su vida. Cunningham permite que nos centremos en el cuerpo como herramienta estática de expresión. A través de su cámara la fotógrafa americana aísla ciertas partes del cuerpo para convertirlas en blanco de la mirada del espectador, del voyeur, que desde una distancia rota a través de la cámara y la proximidad de la imagen se alimenta de partes de distintos cuerpos que respiran por sí solas, que nos permiten contemplar dicha fotografía y saber que este lenguaje es algo nuevo y silencioso. Son cuerpos aislados, sin que importe nada más a su alrededor.

El cuerpo entendido como manifiesto propio de cada uno y aislado en sí mismo, pero diferente en cada instante. Siendo ya una respetada fotógrafa comenzó no sólo a centrarse en los cuerpos de sus familiares y amigos más cercanos. Cunningham retrató a algunos de los artistas, bailarines, escritores o músicos más importantes del siglo XX, tales como la pintora Frida Kahlo, los bailarines y coreógrafos Martha Graham y Merce Cunningham o el actor Cary Grant, personas que ante la cámara de Imogen toman más fuerza de la que ya de por sí tienen, consiguiéndolo a través de un estilo ambiental relajado. En los distintos retratos que Cunningham hizo de amigos, familiares y artistas de diversas disciplinas Imogen siempre expresaba el gran interés que sentía por el cuerpo humano y las diversas manifestaciones del mismo con sus distintos grados de expresividad.

En los últimos años de su vida, Cunningham comenzó a desarrollar una serie de retratos de ancianos que fueron agrupados en la monografía póstuma After Ninety. Con este último proyecto y a través de todo lo que a lo largo de su carrera desarrolló, es preciso afirmar que el interés de Imogen fue más allá de la propia experimentación e innovación de la fotografía.

El trabajo de Imogen Cunningham se centró en su propia vida y los cambios de la misma a través de una retina, a través de un objetivo. Y cuando salimos de esta exposición es esta la sensación que queda presente en nosotros: la de haber recorrido su mundo a través de pequeños detalles mortales del mismo.

Datos de interés

Imogen Cunningham.
Fundación Mapfre. Instituto de Cultura.
Sala de Exposiciones Azca.
Del 18 de septiembre de 2012 al 20 de enero de 2013.
Entrada gratuita.

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Colaboración:

Sofía Cuadrado Almuiña

(*) Imagen de Portada: Wikimedia Commons. Public Domain.