Claude Monet Estanque de Nenúfares, 1899

Claude Monet, Estanque de Nenúfares, 1899.

A raíz de la exposición sobre Impresionismo que se realizó en la misma Fundación Mapfre en el año 2010 sobre el nacimiento del movimiento impresionista, ahora se repite la colaboración con el Musée d’Orsay de París para continuar con lo que aconteció después: la asimilación del movimiento impresionista y su desarrollo a través de diferentes lenguajes pictóricos, el llamado Postimpresionismo. En este viaje artístico nos acompañan obras maestras de artistas como Claude Monet, Auguste Renoir, Toulouse-Lautrec, Vincent Van Gogh, Paul Gauguin o Georges Seurat, entre otros.

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Impresionistas y Postimpresionistas. El nacimiento del arte moderno se encuentra hasta el 5 de mayo en la Fundación Mapfre. A través de setenta y ocho obras, se intenta abarcar el final del movimiento impresionista y el surgimiento de nuevos lenguajes pictóricos que suponen el origen de los movimientos de vanguardia del siglo XX.

Para entender el hilo conductor de la exposición, el visitante debe remontarse al nacimiento del movimiento impresionista que surge en la segunda mitad del siglo XIX en Europa, con gran protagonismo en Francia. El artista impresionista rompe con el arte tradicional y empieza a experimentar con la pintura. A partir de esta experimentación, los artistas empiezan a pintar al aire libre buscando representar una realidad más directa y espontánea y se centran en el efecto que produce la luz sobre los objetos.

Edgar Degas Bailarinas subiendo una escalera, 1886-1888

Bailarinas subiendo una escalera, Edgar Degas. 1886-1888.

El año 1886 es decisivo. Es el año de la octava y última exposición del grupo impresionista en la galería de Paul Durand-Ruel. Con una nueva manera de concebir la pintura y representar una nueva realidad, la exposición comienza en la primera sala con la obra de Edgar Degas, conocido sobre todo por saber retratar el mundo del ballet, Danseuses montant un escalier (1886-1888). Esa utilización de los temas urbanos es algo que lo alejará del movimiento impresionista.

A su vez, Monet busca nuevos temas que le ayuden a experimentar sus preocupaciones plásticas. En esta primera sala se exponen sus primeras series que están ligadas a los lugares donde habitó, como toda su producción artística. Destacan las series de Almiares (1890), de los Álamos (1891) y la de la Catedral de Rouen (1892-1893). Con Estanque de nenúfares (1899) y El Parlamento de Londres (1904), la atmósfera que recrea es cada vez más abstracta.

Pierre Auguste Renoir Les Baigneurs, 1918-1919

Las Bañistas, Auguste Renoir. 1918-1919.

En la segunda sala destaca Auguste Renoir que a pesar de pertenecer al grupo impresionista, se separa de los intereses de los artistas postimpresionistas. Después de viajar a Argelia e Italia, renueva su pintura y presta atención al dibujo, algo que los impresionistas habían dejado de lado. A partir de 1910 se dedica a uno de los géneros por los que se sentía más fascinado: el desnudo. Su obra Les baigneurs (1918-1919) está considerada la última obra del artista. Claramente se observa una fuerte influenciada de Tiziano, Rubens y de los artistas clásicos venecianos. Dentro de un paisaje clásico introduce los desnudos de estas bañistas con sus cuerpos exuberantes acompañadas de una gran riqueza de colorido.

En la misma sala, destaca la presencia de Paul Cézanne, quien siente la necesidad de romper con el estilo impresionista. Podemos comprobar el interés hacia el aspecto constructivo en las obras que encontramos en esta sala, algo decisivo para el nacimiento del movimiento cubista. Uno de sus temas predilectos fue las naturalezas muertas como Pommes et oranges (1899).

Paul Cézanne Nature morte aux onions, 1896-1898

Naturaleza muerta con cebollas, Paul Cézanne. 1896-1898.

En la sala redonda se han distribuido obras de Toulouse Lautrec, quien influenciado por los grabados japoneses y con un dibujo nítido representa escenas de la vida parisina contemporánea con personajes como actores, bailarines o prostitutas. La temática urbana la toma de Degas, aburrido ya del paisaje tan utilizado por los impresionistas. Le acompaña además Jean-Louis Forain, quien también representa el París popular a través de los cafés, el ballet o la ópera.

El Neoimpresionismo viene representado de la mano de Camille Pissarro, Georges Seurat y Paul Signac, quienes participaron en la última exposición impresionista de 1886 presentando un nuevo estilo: el Puntillismo, que consistía en aplicar el color mediante pequeños puntos creando una mezcla óptica de los colores. Signac nos ofrece una fantástica visión del Mediterráneo con su obra L’entrée du port de Marseille (1911).

Vincent van Gogh La salle de danse a Arles, 1888

La sala de baile de Arles, Vincent Van Gogh. 1888.

Uno de los artistas postimpresionistas más conocidos es Vicent Van Gogh. En 1886 llega a París y se instala en Montmartre donde toma contacto con otros artistas como Gauguin, Pissarro, Signac o Tolouse-Lautrec. Del Impresionismo toma los colores y la luz. En 1888 se traslada a Arlés e invita a Gauguin. Es en este justo momento cuando pinta La salle de danse à Arles (1888) en la que destacan los trazos gruesos y oscuros del contorno de las figuras.

Paul Gauguin se traslada en 1886 a Pont-Aven y decepcionado por el Impresionismo decide buscar nuevas inspiraciones en estos paisajes que parecían casi exóticos. Pinta escenas campesinas en las que simplificaba las formas. Después de dos estancias en Tahití, vuelve a Pont-Aven y pinta pero ya de una forma diversa. Aplica la monumentalidad y el primitivismo en sus personajes como había aprendido en la Polinesia. Esto lo puedes comprobar en su obra Campesinas Bretonas de 1894.

La exposición concluye con los llamados Nabis, donde destaca la presencia de los cinco paneles de los Jardines Públicos de Édouart Vuillard, junto a lienzos de Bonnard y Sérusier.

En definitiva, una exposición que no te puedes perder porque, como has comprobado, se presenta una visión muy completa del nacimiento del arte moderno desde la experimentación postimpresionista hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial. Una ocasión única para poder ver reunida gran cantidad de obras de mucha calidad que son difíciles de reunir en una exposición.