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Existe una gran maquinaria que bombea con ritmo paulatino diariamente creatividad. Esa máquina se llama Industria Cultural. En anteriores publicaciones se habló sobre la influencia de la cultura en el crecimiento económico, y más específicamente en el contexto actual de las grandes ciudades. En esta publicación vamos a centrarnos en el término industria cultural. ¿Qué es la industria cultural? ¿Cuál es el origen del término? ¿Cual es su papel actual en la sociedad?

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Siguiendo la definición aportada por la UNESCO, las industrias creativas y las industrias culturales ocupan “Aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, la promoción, la difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial.” siendo la creatividad humana el motor y a la vez el producto, y siendo los mencionados sectores (audiovisual, editorial, multimedia, espectáculo, diseño, etc) las herramientas.

El concepto de industria cultural fue introducido por los filósofos M. Horkheimer y T. W. Adorno a mediados del siglo XX, como manera de materializar un fenómeno ligado al capitalismo a través de la cultura. La asimilación de la cultura y el entretenimiento como una misma cosa ha provocado la aparición de una cultura de masas dentro de la sociedad de consumo. La industria cultural crea y a la vez cubre las necesidades de los consumidores, mediante una producción en serie cuyo ritmo dinámico, homogéneo y repetitivo facilita la pérdida de la imaginación y de la espontaneidad del espectador. La industria cultural se define como la industria de la diversión, en la cual el consumidor es clasificado, organizado y manipulado, debiendo comportarse éste según el nivel asignado y la categoría de los productos de masa fabricados, siendo objetos de la investigación del mercado.

La creciente demanda de mercado, incluso en la actualidad, de los materiales producidos por la Industria Cultural (Ver La Industria cultural: motor económico de las ciudades globales) ha provocado una reflexión de cara al crecimiento económico en las últimas décadas; la creatividad y el conocimiento como motores de cambio es reflejo de ello. Sin embargo, es preciso mirar a teorías filosóficas de siglos pasados para entender que la cultura no es sólo ocio y entretenimiento. La cultura es por sí sola, una herramienta que puede ser usada de múltiples formas, su utilidad es por tanto, versátil. Saber explotar esa versatilidad es la clave. ¿Cómo? Apostando por nuevos contenidos, y no caer en la repetición de las mismas ideas con otro maquillaje, investigar nuevas formas de aprendizaje y de ocio, acercar los sectores culturales al público como alguien partícipe y no como mero consumidor del producto.

  • ¿Y tú, qué opinas sobre el papel de las industrias culturales hoy día?
  • ¿Piensas que las teorías antiguas de Horkheimer y Adorno son tan antiguas?

Referencias

HORKHEIMER, W. y ADORNO, T. W. (2001): Dialéctica de la ilustración, Editorial Trotta.

(*) Imagen de portada: public domain.