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David Teniers el Joven, El Archiduque Leopoldo Guillermo de Habsburgo en su galería de pinturas en Bruselas, 1651, Gemäldegalerie, Berlín. (*)

¿Estás estancado en tus proyectos? ¿Necesitas un soplo de aire fresco que te permita crear?

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

En la Sociedad del Conocimiento, más que nunca necesitamos de esos estímulos que nos permitan crear más y mejor, con mucha más calidad. Sin embargo, normalmente vivimos en una especie de nebulosa caótica y apresurada, ese día a día en el que el agotamiento es la tónica general y todos sabemos que el agotamiento es justo lo contrario de lo que se necesita para ser creativo. Requerimos, mejor dicho, ansiamos una energía especial que sólo disponemos en momentos muy concretos; una energía que no se puede obtener fácilmente y que cuesta mucho mantener en el largo plazo.

Entonces, la pregunta sería ¿cómo obtengo esa energía? O, en definitiva ¿cómo me inspiro?

De acuerdo con la RAE, la inspiración es el:

Efecto de sentir el escritor, el orador o el artista el singular y eficaz estímulo que le hace producir espontáneamente y como sin esfuerzo

Existen numerosas formas para estar inspirado, cada cual tendrá sus rituales propios:

  • Hay quien sale a dar un paseo a solas para oxigenar un poco el cerebro.
  • Otros acuden a los libros en busca de inspiración.
  • Ven películas interesantes.
  • Leen blogs.
  • Etc.

Sin embargo, normalmente no consideramos la posibilidad de asistir a los museos en busca de inspiración, cuando en realidad muchísimos artistas han paseado por las diferentes salas y galerías para aprender y crear sus propias obras.

En este artículo te contaré algunas ventajas que he encontrado provechosas para el mejor desarrollo de la creatividad humana y algo todavía más impactante si cabe…

¿Por qué acudir a un museo a inspirarme?

Me imagino que te debes estar haciendo esta pregunta ahora mismo. Y es lógico, a lo mejor no eres un artista plástico y pensarás que no tiene mucho sentido acudir a un museo con ese propósito. Ahora bien, recuerda que la palabra museo viene del griego museion que significa: la casa de las musas. Es decir, aquellas diosas hijas de Zeus que inspiraban a los seres humanos en los campos de las artes y las ciencias.

Por tanto, sí que es lógico acudir a los museos no sólo a aprender o a deleitarse estéticamente sino también a inspirarse. Pero… ¿cómo puedo hacer para inspirarme? Yo he encontrado 5 consejos que te pueden servir para inspirarte:

  1. Acude cuando el museo esté prácticamente vacío: esto suele ser en las horas centrales del día, nunca en fin de semana y nunca en vacaciones. Si vas a un museo silencioso seguro que podrás concentrarte mejor y extraer de allí aquellas enseñanzas que necesitas. En estas circunstancias de tranquilidad seguro que el fluir de pensamientos será más efectivo.
  2. Concéntrate en la forma y en el contenido: tanto la forma como el contenido son importantes, aunque depende del perfil que tengas. Si eres artista plástico quizás te interese la forma mucho más que a otros que no lo son. Pero aquí lo importante es que veas algo que te llame la atención, algo diferente, algo que te haga ver las cosas de otra manera.
  3. Imita lo que ves: normalmente asociamos la creatividad a producir algo que es completamente nuevo. Siento decirlo, pero eso es prácticamente imposible porque lo nuevo es simplemente una recombinación de conceptos, formas, etc. Producir algo nuevo significa copiar lo que existe y aportarle un toque personal hasta que consigas tener tu propio estilo. ¿Cómo ha resuelto una escena un pintor? ¿Qué momento ha representado para resolver una acción? ¿cómo ha encarnado un concepto abstracto? Una vez que lo sepas, si crees que te puede servir, aprende de ello y cópialo.
  4. Combina: como dije antes, la creatividad se produce cuando combinas dos elementos dispares, cuando ves algo con otros ojos. Marcel Duchamp lo tenía clarísimo y lo puedes ver perfectamente en muchos de sus ready mades. Como por ejemplo, aquel en el que aparece una rueda de bicicleta sobre un taburete. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? No nos importa ahora mismo demasiado, pero lo que sí nos interesa es que Duchamp nos está diciendo que lo nuevo se crea a través de la combinación de dos objetos que no tienen nada que ver entre sí. Es una tematización de la creatividad.
  5. Conversa con otros: la dialéctica es fundamental a la hora de entender una obra de arte. En realidad ese diálogo está implícito en toda forma de conocimiento, aunque sea en la forma de un diálogo interior. No obstante, considero muy enriquecedor una conversación con una persona de confianza establecida frente a una obra de arte, porque entre las dos miradas seguro que se obtienen mejores resultados y surgen ideas que te pueden parecer interesantes y, en definitiva, te pueden inspirar.

Pues nada más, espero que estas reflexiones te hayan servido para inspirarte. Es un método que de vez en cuando utilizo y que creo que te podría servir en ese complejo trabajo que es la creación. Si conoces alguna técnica más que nos permita inspirarnos, por favor, te emplazo a que nos hagas un comentario en el blog, en la página de facebook o en twitter. Yo, desde luego, me sentiré muy agradecido.

(*) Imagen de Portada: Public Domain.