Una simple caja puede convertirse en una verdadera obra de arte. Imagina una caja que contenga los recuerdos de tu infancia, de tus viajes, de tus visitas al teatro o a la ópera. Cajas donde encuentres mapas antiguos, pipas de madera, conchas, plumas, pájaros o espejos. Cajas que vistas con ojos de un niño pequeño pueden convertirse perfectamente en auténticos tesoros mágicos.

Durante los años 30 del siglo XX, el artista estadounidense Joseph Cornell comienza a recopilar objetos por los que se sentía fascinado en tiendas o librerías de segunda mano, para combinarlos y crear dentro de una caja todo un universo de recuerdos personales.

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Acontecimientos que influyeron en su obra

Los acontecimientos que vivió el artista durante su vida son fundamentales para comprender qué le llevo a la creación de estas cajas “mágicas”.

Joseph Cornell (1903-1972) nació en Nueva York, era el hijo mayor de Joseph I Cornell, vendedor de productos textiles y de Helen Storm Cornell. Tenía dos hermanas y un hermano pequeño, Robert, que sufría parálisis cerebral. Cornell estuvo muy unido a su hermano durante toda su vida y de adulto se dedicó a su cuidado. Muchos recuerdos de su infancia serán plasmados posteriormente en muchas de sus obras.

Paul and Virginia 1946-48. Collection Mr. and Mrs. E. A. Bergman, Chicago.

Durante la década de 1920, Cornell se dedicó a pasear por las calles de la ciudad observando sus vistas, los sonidos, olores, etc. Estos paseos serán fundamentales para su producción artística posterior y en su pasión por coleccionar. Cornell se dedicaba a visitar librerías, tiendas de segunda mano o mercados de antigüedades donde iba recogiendo libros, grabados, postales, mapas, etc. En esta época comienza a interesarse por la cultura y las artes: asistía al teatro, a la ópera, al cine, visitaba galerías de arte y museos.

A partir del año 1929 Cornell se traslada a vivir en una pequeña casa de madera junto a su madre y su hermano Robert en 37-08 Utopia Parkway en Flushing y en el año 1931 comienza a frecuentar la galería Julien Levy Gallery en Nueva York. Ambos acontecimientos influirán en su producción artística. Por un lado Cornell se dedicaba al cuidado de su familia, de alguna manera se encerraba en su mundo para crear y el tiempo limitado con el que contaba fuera de casa, lo dedicaba a buscar objetos para sus obras. Además, sus constantes visitas a Julien Levy Gallery lo ponen en contacto con artistas surrealistas europeos que llegan a Nueva York escapando de La Segunda Guerra Mundial. Es justo en este momento cuando comienza a crear sus primeras obras: collages y obras tridimensionales. En el año 1932 expone individualmente en la misma galería The Objects of Joseph Cornell con obras influenciadas por los artistas Max Ernst y Marcel Duchamp.

Joseph Cornell Boxes

Roses des Vents, 1942-53, MOMA Museum, New York.

Sus pequeñas cajas de madera se conocen como assemblages, es decir, obras tridimensionales combinadas. Los objetos que utilizaba para sus creaciones fueron elegidos cuidadosamente, aunque muchos de ellos no tenían un valor intrínseco, sino que cuando se combinaban con otros objetos revelaban un significado más profundo. Este significado poético recuerda mucho al Movimiento Surrealista: el misterio, la fantasía, el subconsciente, los sueños, etc., pero mientras que los artistas surrealistas estaban interesados en relaciones inesperadas o chocantes, incluso violentas, Cornell buscaba un significado en la combinación de los objetos dispares y muchas veces este significado pertenecía a la fantasía o a los recuerdos del artista.

En un principio Cornell reutilizaba las cajas, pero entre los años 1932 y 1935, aprendió a trabajar con la madera y a partir de ese momento él mismo creaba sus propias cajas.

Recurría mucho al tema de los pájaros, las constelaciones o los cuerpos celestes, ya sea como imágenes bidimensionales o simplemente evocadas por una esfera redonda. En sus cajas abundan las reliquias del pasado, sobre todo de la época victoriana. Mapas astronómicos, pipas de barro, plumas, cartas, espejos, recortes de diversas publicaciones, mármoles, alas de mariposa, trozos de papel pintado, cartas, anuncios antiguos, objetos de vidrio rotos, cajas de música, mapas, conchas, espejos, etc.

En ellas también encontramos alusiones al mundo del ballet o de la ópera. En los años 40, Cornell se siente atraído por la danza y conoce a bailarinas como a la rusa Tamara Toumanova, a la cual dedica una de sus cajas: A Swan Lake for Tamara Toumanova: Homage to the Romantic Ballet, 1946. Como un verdadero coleccionista compulsivo, consiguió almacenar objetos que le permitían crear una poética visual muy cercana al movimiento surrealista que posteriormente introducía y combinaba en pequeñas cajas.

Muchas de sus cajas estaban pensadas para ser manipuladas. El espectador podía participar en su obra de arte. Un ejemplo es la caja Setting for a Fairy Tale, 1942 en el Museo Peggy Guggenheim Collection donde introduce una reproducción de un grabado de 1576, un palacio en blanco que contiene numerosas ventanas con espejos que permiten al espectador reflexionar sobre la obra e introducirse a la vez en ella.

En la caja llamada L’Egypte de Mlle Cléo de Mérode cours élémentaire d’histoire naturelle, de 1940, Cornell utiliza pequeñas botellas que provienen de la tradición farmacéutica. El subtitulo se refiere a las colecciones de Historia Natural y al Museo tradicional. El fondo de la caja y el tipo de letra pegada recuerdan a los libros Description de l’Egypte, ilustrados por científicos que acompañaron a Napoleón en su intento de conquistar y colonizar Egipto. Sin embargo, el significado del título completo de la obra se refiere a la famosa bailarina francesa del siglo XIX, cuyo nombre evoca a su vez la región de Khartoum y Meroë en Sudán y los mitos que rodean Egipto. El interés de Cornell por la bailarina podría aludir a los elementos oscuros del Colonialismo, ya que el rey Leopoldo II de Bélgica, colonizador de África Central, se sentía fascinado por el baile de Mérode.

L’Egypte de Mlle Cléo de Mérode cours élémentaire d’histoire naturelle, de 1940 Collection Richard L. Feigen, New York.

Cornell también estuvo interesado en las aves. Entre los años 40 y 50 realiza cajas con imágenes de aves que se pueden interpretar de diversas maneras: desde el tema del pájaro enjaulado (como el podía haberse sentido), o el pájaro como símbolo de libertad. También combinó el tema del pájaro con el tema de la gitana adivina.

En el Museo Peggy Guggenheim Collection se encuentra una de estas cajas, llamada Fortune Telling Parrot (Parrot Music Box), de 1937-38, donde la propia construcción de la caja se asocia al mundo bohemio del gitano itinerante. En la parte exterior derecha aparece una manivela que señala que se trata de una caja de música rota. Se alude a la astrología y a la adivinación mediante el mapa de la constelación de la Osa Mayor y el loro estuvo considerado elemento acompañante de la gitana adivina.

Untitled. Soap Bubble Set, 1936. Wadsworth Atheneum, Hartford.

Con toda una colección de elementos románticos o victorianos, Joseph Cornell combinó elementos del surrealismo para reflejar una meditación personal de gran contenido simbólico. Sin embargo se alejó del surrealismo porque rechazaba lo violento y erótico del movimiento. Aunque estuvo influenciado por el artista Marcel Duchamp, Cornell no transformaba sus objetos cotidianos en obras de arte, sino que como has visto, los combinaba en cajas para crear un universo lleno de expresividad. Estas cajas pudieron ser un intento de escapar de su realidad y pudo querer representar sus deseos más personales, como por el ejemplo el deseo de viajar a otros lugares lejanos.