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Juan Muñoz, Conversation Piece, 1999. (*)

En el universo teatral y misterioso de Juan Muñoz encontramos elementos iconográficos característicos y temas que se repiten:

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  • Figuras antropomorfas: que interactúan entre sí o aparecen aisladas, enanos, bailarinas, marionetas, acróbatas e incluso dos personajes recurrentes: Sara y Georges.
  • Referencias literarias: La obra de Juan Muñoz está plagada de referencias literarias: Borges, Juan Rulfo, Pirandello, Jack London, Giacometti, etc. Encontramos referencias freudianas al concepto de lo siniestro y, sobre todo, está muy presente la idea de la espera, de lo está a punto de suceder pero nunca llega. Una idea que ya trató Samuel Beckett en Esperando a Godot:

Ya no estamos solos para esperar la noche, para esperar a Godot, para esperar – para esperar. Hemos luchado toda la tarde con nuestros propios medios. Ahora se acabó. Ya es mañana.

  • La soledad y el aislamiento: Esta idea se ve reforzada por la presencia de fondos vacíos y espacios de transición (los llamados no lugares), con luces limpias que desvelan la representación de una imagen de incomunicación que parece fundarse en el silencio.
  • La escenografía teatral, el ilusionismo y las falsas apariencias: el tratamiento escultórico de lo real y lo irreal remite al gusto del enigma y el placer de lo laberíntico, propios del barroco. Marionetas, acróbatas, bailarinas, personajes de oriente y una gran presencia de elementos y figuras asociadas a la magia y las artes de la ilusión están presentes en su obra.
  • La perspectiva: el escultor madrileño muestra gran interés por los interiores arquitectónicos y unos diseños de suelo muy elaborados, ópticamente desestabilizadores, como refleja en su obra Wasteland (Tierra Baldía) de 1987, al tiempo que incorpora figuras en sus intervenciones.
  • Enanos y seres diferentes: el personaje del enano es una constante en su obra por su significado conceptual. El enano, en la corte barroca, era la única persona que podía criticar a la corte. Gracias a su deformidad física se le permitía deformar o exagerar la realidad. También podemos encontrar paralelismo con el personaje de Oskar de El Tambor de hojalata, su particular visión de la realidad y el cuestionamiento de la misma.
  • Espejos: aparecen con mucha frecuencia en la obra de Juan Muñoz, que veía en ellos una forma de expresar la condición de ser otra persona. El espectador se refleja en la obra, pasa a formar parte de ella sin que la figura salga de su ensimismamiento. Juan Muñoz sostenía:

En ocasiones, mis personajes se comportan como un espejo que no puede reflejar. Están ahí para decirnos algo sobre nuestra mirada, pero no pueden hacerlo, porque no nos permiten vernos a nosotros mismos

  • El tambor: se trata de un elemento habitual en la obra de Juan Muñoz. El artista los utiliza como una metáfora del sonido y el silencio. En algunas obras, como Wax Drum, de 1988, el tambor aparece apuñalado, simbolizando un tímpano herido, cuya lesión destruye tanto la posibilidad del sonido como de la escucha. El propio artista protagonizó una serie de fotografías vestido de tamborilero, al más puro estilo El tambor de hojalata de Günter Grass.

(*) Imagen de Portada: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Creative Commons License.