Thirteen Laughing at each other.

Juan Muñoz, Thirteen Laughing at each other, 2001. (*)

En la última etapa creativa de Juan Muñoz desarrolla las piezas más complejas, en las que se combina escultura e instalación y la figura humana adquiere un mayor protagonismo.

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Estas esculturas instalaciones aparecen distribuidas en ambientes tanto cerrados como abiertos y las figuras suelen ser de tamaño ligeramente inferior al natural.

Características

  • Aparecen figuras conversando, riéndose entre ellas pero excluyendo al espectador.
  • Algunas no tienen piernas y se apoyan en una pesada base esférica, mientras que su parte superior es humana.
  • Muchas tienen sus ojos y sus bocas cosidas y sus rostros no presentan expresión alguna (aludiendo a esa idea de incomunicación y negación de la propia existencia).

Escenas de Conversación

A comienzos de la década de 1990, Juan Muñoz comenzó a trabajar en su serie Conversation Piece (Escenas de Conversación) que se han convertido en sus obras más emblemáticas. Están compuestas por figuras anónimas, de rasgos genéricos y despersonalizados, que se reúnen con aptitudes que muestran interacción con las demás. Su parte superior es humana pero su parte inferior es una base esférica (como si de un tententieso se tratase). Las figuras sólo se distinguen entre sí por la posición de sus brazos o por su ubicación.

A mediados de los noventa las figuras se van humanizando progresivamente de cintura para abajo, aunque la ausencia de pies es característica

Ejemplos:

  • Como ejemplo podemos citar Conversation Piece, de 1996, que comprende cinco figuras y cuyas abultadas formas materiales y superficie tienen el tacto rugoso de la resina y la arpillera de las que se componen. La interacción entre ellas conlleva un misterioso intercambio, quizá relativo a un secreto susurrado, al aislamiento, al deseo. Sin embargo, nuestro intento de interacción es en vano, ya que las figuras de Juan Muñoz siempre se muestran ajenas a nuestra presencia, nos ataren hacia su enigma al tiempo que nos rechazan.
  • Otro ejemplo de este tipo de obras es el bronce Listening Figure, de 1991, uno de los cinco personajes que forman este conjunto, se aparta hacia la pared para intentar escuchar angustiosamente. En ambos ejemplos, las figuras presentan los ojos cosidos o entrecerrados por una especie de membranas y nos da la sensación de que estamos ante seres que no quieren ver el mundo y su interacción se basa únicamente en el tacto y en el sonido.
  • Podemos citar tres obras realizadas en 1996: Five Seated Figures, Seated Figures with Five Drums y Shadow and Mouth. Las figuras que componen estas obras presentan las mismas características faciales que las obras anteriores (ojos entrecerrados por membranas, rasgos muy poco trabajados y de apariencia inacabada).
  • Posteriormente sus figuras evolucionan y sus rostros, vaciados a partir de un busto cerámico de estilo Art Noveau, presentan idéntica fisionomía, de rasgos asiáticos y expresiones que apuntan a la carcajada. Towards the Corner, de 1998; Staring at the Sea I de 1997; Towards the Shadow, de 1998 o Hanging Figures,de 2001 son algunos ejemplos significativos.
  • Una de sus obras más efectistas y que suscitan una mayor impresión en el espectador es Many Times, de 1999. Se trata de una gran composición, formada por cien figuras idénticas que ocupan toda una estancia. Componen un retablo de gran fuerza dramática en el que aparecen pequeños grupos de actores entremezclados, con rostros sonrientes que nos hablan de una interacción emocional, y separados por espacios que son tan importantes para la tensión psicológica de la obra como dicha interacción. Las figuras actúan como espejo de las demás y acentúan la sensación de aislamiento del espectador, que al caminar entre ellas se siente observado.
  • En la última gran instalación de Juan Muñoz, Double Bind, de 1999, montada en la gran Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres, grupos de trabajadores aparecen diseminados en cornisas y huecos suspendidos, de un modo que sugiere su ubicuidad e invisibilidad. Todos son exactamente iguales. Su peculiaridad es que tienen los ojos muy cerrados y que los aprietan, haciendo una mueca que se vuelve eterna. Sin embargo, todos comparten cierta conciencia de afinidad, de que están juntos en esto. Forman una escena que constituye una especie de “esperanto” de los lenguajes visuales de la experiencia humana.

(*) Imagen de Portada: Neva Micheva. Creative Commons License.