Paris protagoniza algunas de las escenas mitológicas más relevantes, como el juicio de las tres bellas diosas o el rapto de Helena (el cual sería el origen de la guerra de Troya). A continuación veremos la historia de este personaje y algunas de las obras que lo representan.

Historia de Paris

Nacimiento y juventud

Paris, tamién conocido como Alejandro, es el segundo hijo de Príamo, rey de Troya, y Hécuba. Esta, antes de dar a luz, tuvo una visión que predecía la destrucción de Troya a causa de la guerra que provocaría su hijo: soñó que daba a luz una antorcha que prendía fuego a la ciudad. Cuenta una versión que, ante tan malos augurios, se le aconsejó que se deshiciese del niño cuanto antes. Sin embargo, ella no lo hizo y se limitó a exponerlo en el monte Ida, donde fue recogido por unos pastores que lo criaron y le dieron el nombre de Alejandro (el hombre que protege o el hombre protegido).

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Otra versión dice que fue Agelao, criado de Príamo, quien expuso al niño por orden de este. Durante cinco días Paris fue amamantado por una osa y cuando, al cabo de este tiempo, Agelao se lo encontró vivo, decidió recogerlo y criarlo. El joven fue creciendo y convirtiéndose en un hombre de gran belleza y valor, que protegía los rebaños contra los ladrones y que se ganó el sobrenombre de Alejandro.
Una última historia cuenta que Príamo, a causa de un oráculo, mandó deshacerse de Munipo, hijo de Cila, y no de su propio hijo. Esto es así porque creyó que el sueño de su esposa señalaba a este como el causante de la desgracia de la ciudad.

Sea como fuere, al final Paris acabó regresando a la ciudad. Ocurrió que un día unos sirvientes de Príamo fueron en busca de un toro entre las reses que Paris guardaba y justo se llevaron aquel por el que el joven sentía un gran afecto. El toro sería utilizado como premio en los juegos fúnebres en honor al hijo del rey que todo el mundo creía muerto de niño, pero que en verdad se trataba del propio Paris. Al saber el destino que le esperaba al animal, Paris decidió seguir a los sirvientes con la idea de participar en los juegos y así poder recuperarlo.

Ganador de todas las pruebas en contra de sus propios hermanos, se granjeó su enemistad, lo que llevó a uno de ellos, Deífobo, a querer matarlo con su espada. Paris acudió a refugiarse junto al altar de Zeus y Casandra, su hermana profetisa, lo reconoció. Otras versiones, sin embargo, dicen que fue reconocido por llevar las ropas en las que fue envuelto al ser abandonado. Príamo, feliz por el reencuentro, lo acogió y lo restituyó en el lugar que le correspondía.

Juicio de Paris

Botticelli, Juicio de Paris, 1485, Galleria Cini.

Botticelli, Juicio de Paris, 1485, Galleria Cini.

El episodio más famoso de su historia es el del juicio que protagonizó. Estando los dioses en la boda de Tetis y Peleo, Éride (la Discordia) arrojó una manzana de oro que tenía que estar destinada a la más bella de entre las tres diosas: Atenea, Afrodita y Hera. Ante la disputa que esto generó y dado que nadie quería pronunciarse a favor de alguna de las hermosas diosas, Zeus mandó a Hermes que las dirigiera al monte Ida. Una vez ahí, Hermes persuadió a Paris de que actuase como juez y decidiera quién era la ganadora de la manzana de oro.

Lucas Cranach el Viejo, El juicio de Paris, 1528, Metropolitan Museum, Nueva York.

Lucas Cranach el Viejo, El juicio de Paris, 1528, Metropolitan Museum, Nueva York.

Una a una intentaron convercer a Paris de que ella era la más hermosa de las tres. Con tal fin no solo le prometieron su protección, sino que también le ofrecieron recompensas: Hera, el imperio de toda Asia; Atenea, la prudencia y la victoria en todos los combates; y Afrodita, el amor de Helena de Esparta. Paris acabó nombrando triunfadora a Afrodita.

Lucas Cranach, El Viejo Juicio de Paris, 1516, Seattle Art Museum.

Lucas Cranach, El Viejo Juicio de Paris, 1516, Seattle Art Museum.

El juicio de Paris ha sido ampliamente tratado por pintores y escultores a lo largo de la historia. Normalmente la escena nos muestra a Paris como pastor, en medio de un escenario campestre y acompañado de las tres diosas y de Hermes. Suele llevar la manzana de oro en la mano y en ocasiones es captado el momento en el que se la entrega a Afrodita.

Rubens, Juicio de Paris, 1639, Museo del Prado, Madrid.

Rubens, Juicio de Paris, 1639, Museo del Prado, Madrid.

Mengs, Juicio de Paris, 1757, Museo del Hermitage.

Mengs, Juicio de Paris, 1757, Museo del Hermitage.

Renoir, El Juicio de Paris, 1913, Hiroshima Museum of Art.

Renoir, El Juicio de Paris, 1913, Hiroshima Museum of Art.

Rapto de Helena y guerra de Troya

Francesco Primaticcio, Rapto de Helena, 1530, Bowes Museum, Inglaterra.

Francesco Primaticcio, Rapto de Helena, 1530, Bowes Museum, Inglaterra.

A pesar de que Paris, hasta ese momento, había amado a la ninfa Enone, cuando Afrodita le prometió el amor de la bella Helena (reina de Esparta y esposa de Menelao) Paris partió hacia Esparta. En su viaje fue acompañado por Eneas y ambos fueron recibidos por los Dioscuros (Cástor y Pólux), los hermanos de Helena, que los guiaron a la corte de Menelao. Este los acogió con hospitalidad, pero tuvo que abandonarlos, ya que era requerido en Creta para asistir a unos funerales. Menelao dejó a sus huéspedes bajo las atenciones de su esposa, con la orden de que se quedaran tanto como quisieran. Paris no desaprovechó la ocasión para enamorar a Helena, cosa que la ayuda de Afrodita facilitó. Al poco tiempo los amantes, ocultándose en las sombras de la noche, huyeron juntos de Esparta hacia Troya.

Luca Giordano, Rapto de Helena, 1680.

Luca Giordano, Rapto de Helena, 1680.

Este episodio también ha sido tratado por el arte en numerosas ocasiones. Muchas veces nos muestra la escena como un verdadero rapto, en el que Helena es cogida en contra de su voluntad, pues algunas de las muchas versiones que hay sobre el suceso dicen que Helena fue sacada de Esparta por la fuerza o engañada.

Una vez en Troya son bien recibidos por Príamo, a pesar de las advertencias de Casandra sobre los malos augurios. Una vez declarada la guerra, Paris no tuvo gran protagonismo. Al principio participó en un combate singular contra Menelao que se suponía iba a acabar con el conflicto. En dicho combate Paris fue derrotado y tan solo se salvó gracias a la protección de Afrodita, que lo ocultó en medio de una espesa nube. A pesar de lo acordado, el combate no acabó con el conflicto y la guerra continuó. También fue él quien dio muerte a Aquiles con una flecha que, certeramente, fue a clavarse en su talón, su único punto débil.

Finalmene, Paris murió a causa de una flecha envenenada disparada por Filoctetes y que fue a clavarse en su ingle. Agonizando mandó llamar a Enone, que poseía conocimientos de medicina, pero esta, guardándole rencor por haberla abandonado, le negó su ayuda.

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(*) Imágenes: Wikimedia Commons. Creative Commons License.