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Operarios colocando un cuadro para una exposición en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (*).

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando fue inaugurada el 12 de abril de 1752 en el gran salón de la Casa de la Panadería, situada en la Plaza Mayor de Madrid.Este inmueble fue cedido por Felipe V en 1745 para albergar la sede de la Junta Preparatoria y para la celebración de las reuniones y enseñanzas académicas hasta 1773. A partir de esta fecha, debido a la escasez de espacio disponible se opta por comprar un nuevo edificio.

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La Nueva Sede

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Fachada de la Real Academia de San Fernando (Diego de Villanueva), 1774.

Tras varias ofertas se optó por el Palacio de la calle Alcalá que era propiedad del conde de Saceda y estaba ocupado por las oficinas de la Renta y Real Estanco de Tabaco. La noble mansión, conocida como Mesón de la Miel, había sido elegida por su capacidad, su sólida construcción y su independencia. Fue construida en 1720 por José Benito de Churriguera para residencia de Juan de Goyeneche, ministro, financiero y empresario industrial.

Artistas en el Museo de la Real Academia

El museo de la Real Academia es uno de los más importantes a nivel nacional en cuanto a la calidad de sus fondos, entre los que se cuentan obras de artistas de primera fila como: Rubens, Tintoretto, El Greco, Arcimboldo, Ribera, Zurbarán, Murillo, Mengs, Van Loo, Bayeu, Goya, Vicente López, Federico de Madrazo, Haes, Sorolla, Benjamín Palencia, Juan Gris, Picasso, Tàpies, Chillida, etc.

Creado a principios del S. XIX, se convirtió en el primer museo abierto al público en Madrid

Aunque hasta el año 1815 nunca se pensó en una galería o museo en sí, se puede constatar la formación de su excepcional colección cuyo germen es el material pedagógico para las enseñanzas de los alumnos. Fue entonces, a principios del S. XIX, cuando se convirtió en el primer museo abierto al público en Madrid, antes incluso del Museo del Prado.

Las Renovaciones del Palacio Goyeneche

A finales del S. XIX y comienzos del XX recibió numerosas críticas (Mesonero Romanos, Fernández de los Ríos, Viardot) debido a que las obras se hallaban dispuestas en estrechos pasillos o salones oscuros sin una planificación clara y que el Museo parecía un almacén.

El Palacio Goyeneche, rehabilitado por el arquitecto y académico Fernando Chueca Goitia abrió, en 1986, las puertas del Museo con una nueva instalación museográfica montada por José María de Azcárate. El edificio fue renovado en 1996 y por último en 2000, año en que se recuperan los locales del fondo norte de la segunda y tercera planta, que habían sido ocupados por el Ministerio de Hacienda y que fueron devueltos a la Real Academia.

En la actualidad el museo cuenta con un nuevo plan museológico elaborado por los académicos Antonio Bonet Correa y Gustavo Torner. La mayoría de las salas están dedicadas a pintura y escultura, pero el Museo cuenta además con salas de arquitectura, vaciados en yeso, artes decorativas, música y las salas de la Calcografía Nacional, además de los espacios para exposiciones temporales.

Críticas al Montaje Expositivo

El Museo cuenta con una colección de gran calidad, con obras muy importantes de artistas de primera fila, por tanto, lo que debe hacer es potenciar esa colección mediante una adecuación de los espacios del museo (mejorados gracias a las últimas intervenciones) y sobre todo con la elaboración de un montaje más selectivo y de mayor claridad y sencillez.

Uno de los objetivos debe ser la reorganización de los fondos, evitando las mezclas o los contrastes muy marcados. Fondos que se mezclan en una misma sala y salas contiguas con fondos totalmente diferentes. Por ejemplo, junto a la Sala de Picasso y Juan Gris se muestra una colección de bordados del XVIII y el XIX. Sería más conveniente establecer un recorrido más claro: cronológico o temático, pero mezclando ambos criterios porque puede llevar a confusión.

La sensación de desorden viene además acentuada por la inmensidad del edificio, una gran mole con espacios poco adaptados a un museo actual: pasillos lóbregos y escaleras apenas iluminadas. Además, muchas de las obras expuestas no tienen cartelas explicativas, un elemento imprescindible para la comprensión del visitante.- Montaje Historicista:

Algunas salas, como por ejemplo la Sala de vaciados, están decoradas de una forma un tanto recargada y decimonónica, creando pretendidas reconstrucciones historicistas. Pero la parte que desde mi punto de vista es menos acertado, es la escalera principal, realizada en forma de montaje historicista y desfasado, casi a modo de period room. La bóveda de esta escalera se rehace en las reformas de Chueca en estilo barroco madrileño como un falso histórico. Y, una vez más, las obras que decoran este espacio se exponen de forma decimonónica, en varias filas y sin cartelas.- Conclusión:

En definitiva, el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando es un museo que sigue un modelo clásico. Su arquitectura no presenta novedades destacables, pero es efectiva y funcional de acuerdo a los requerimientos museográficos.Ahora bien, lo que falla es el montaje y el discurso expositivo que deben mejorarse, culminando así el proceso de modernización, iniciado durante las reformas de los años 1973-1983 y sobre todo con las intervenciones más recientes.

(*) Imágenes: Public Domain, Feltrero, Creative Commons License.