montemartini

¿Qué conseguiríamos si uniéramos arqueología y motores? Parece una pregunta con trampa o al menos una pregunta de difícil solución, pero para adivinar la respuesta hemos de irnos a Roma.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

No hace falta decir mucho de la historia de esta ciudad porque es ampliamente conocida y, como podrás imaginar, los restos arqueológicos de las civilizaciones que han pasado por ella brillan por su inimaginable número.

montemartini

Esto es tan cierto como que la ciudad ha continuado desarrollándose hasta convertirse en lo que es actualmente y para ello ha tenido que crear fábricas, centrales de energía, industrias, etc. El problema del patrimonio industrial es qué hacer con él cuando se queda tan obsoleto que es más rentable construir algo nuevo que renovar lo que ya se tiene, por lo que cada vez hay más edificios industriales vacíos y abandonados y muy pocos se saben reutilizar. ¿Pero qué ocurre si además tienes una gran parte de su maquinaria dentro? ¿Y si lo convertimos en un museo arqueológico?

montemartini

Esa pregunta se la debieron de realizar en los Museos Capitolinos ante el cierre por reestructuración del Palacio de los Conservadores, el Museo Nuovo y el Braccio Nuovo. Para evitar que las piezas no estuvieran expuestas al público se decidió restaurar la Centrale Giovanni Montemartini, primera central eléctrica pública de la ciudad. De este modo, en 1997, se inauguró la exposición temporal «Máquinas y dioses», pero tras volver estas piezas a su lugar de origen en 2005 se decidió que fuera subsede de este museo.

Destacan la Sala de Columnas, donde se recogían los residuos del carbón, la Sala de Motores, con sus fascinantes motores diésel de la casa Tosi y una turbina de vapor, y la Sala de Calderas, donde se conserva una caldera de vapor.

montemartini

Actualmente la mayoría de piezas que se exponen son esculturas de mármol, aunque también podemos encontrarnos con mosaicos, metales o algún resto de pintura, todos procedentes de los muchos lugares romanos en los que se han descubierto obras clásicas, como el Monte Celio, San Lorenzo, Villa Rivaldi o el Area Sacra di Largo Argentina.

Si decides ir a visitarlo (Roma tiene muchos rincones y no siempre da tiempo para todo) es buena idea que lo hagas cuando vayas a visitar San Pablo Extramuros, ya que se encuentra a unos diez minutos a pie de esta famosa basílica mayor.

Parece que polos tan opuestos como la arqueología y la industria se atraen para crear un espacio museístico tan único como la Centrale di Montemartini.

Artículos relacionados

¿Qué hacemos con el patrimonio industrial?

Taller ferroviario San Jerónimo

(*) Imágenes: Luis M. García.