Mies van der Rohe, Nueva Galería Nacional de Berlín, 1968

Mies van der Rohe, Nueva Galería Nacional de Berlín, 1968.

¿Las nuevas condiciones arquitectónicas que presenta Mies son las adecuadas para exponer las obras de arte o, por el contrario, la funcionalidad de la planta libre y el uso de los nuevos materiales dificulta la contemplación de las mismas?

En primer lugar, es necesario establecer una diferenciación entre las dos plantas que constituyen la Nueva Galería Nacional. La planta de acceso al edificio está al mismo nivel que la calle y es la que no tiene subdivisiones internas porque está destinada sólo a exposiciones temporales. Por otra parte, la planta baja sí está dividida mediante muros o paneles para formar pequeños espacios expositivos para albergar la colección permanente, además de las oficinas, la cafetería y otros servicios.

En segundo lugar, debemos considerar que las controversias o las críticas hacia esta obra concreta de Mies van der Rohe siempre estuvieron centradas en la primera planta, que es donde se incorporaron las novedades, es decir, la planta libre y sobre todo el uso del cristal. Particularmente podemos considerar que el gran problema del edificio es el uso masivo del cristal y no tanto la planta libre, ya que las subdivisiones internas siempre se pueden hacer mediante paneles móviles, pero el problema de la luz es bastante difícil de solucionar.

Los expertos en la materia consideran que una buena iluminación de las obras de arte debe hacerse mediante una combinación de luz natural y luz artificial tratada correctamente. Ahora bien, el problema aparece cuando la luz natural entra en el interior del edificio sin ningún tipo de control, que es lo que ocurre en la Nueva Galería, en la que Mies quiso que la transparencia de los cristales permitiera ver el jardín de esculturas del exterior. También es cierto que la luz de Berlín no es precisamente abundante y como recuerda el historiador Gary Thomson en su libro El museo y su entorno, “el gusto por la luz solar es característico de los países poco soleados”.

Si atendemos a todos estos factores podemos reconocer varios problemas que introduce el uso del cristal en lugar de los tradicionales muros:

  1. Se reduce el espacio expositivo porque los lienzos necesitan paredes para colgarse.
  2. No se pueden exponer lienzos y esculturas porque reciben la luz de forma directa y corren el riesgo de deteriorase.
  3. Se produce el llamado síndrome de fuera de contexto, ya que el cambiante espacio exterior se proyecta en el interior.
  4. El espectador se siente desprotegido y pierde la concentración que requiere la obra de arte.

Pero, por otro lado, también se pueden determinar ciertas ventajas que presenta el uso del cristal:

  1. La posibilidad de ampliar el espacio interior gracias a la transparencia del vidrio o la conexión que se produce entre las piezas artísticas y la ciudad en que se exponen.
  2. Siempre se puede matizar la luz mediante persianas u otros medios más sofisticados.

Por lo tanto, si tuviéramos que pesar en una balanza las ventajas e inconvenientes podríamos comprobar que existe un cierto equilibrio entre ambas.

Renzo Piano y Richard Rogers, Centro Georges Pompidou, París

Renzo Piano y Richard Rogers, Centro Georges Pompidou, París, 1977.

Lo que sí es cierto es que la construcción de la Nueva Galería causó un fuerte impacto y sirvió de modelo para otros museos, de entre los cuales cabe destacar el Centro Pompidou de París, cuyos arquitectos -Piano y Rogers- declararon haberse inspirado en el edificio de Berlín . En consecuencia, puede concluirse que el modelo de la Galería berlinesa pudo servir de base a otros proyectos que han ido perfeccionándolo para paliar los efectos del uso de vidrios laterales para iluminar las piezas.

En cuanto a la planta libre, es posible que éste haya sido el mayor descubrimiento de Mies y además constituye el principal objetivo de toda su arquitectura, ya que desde sus inicios como arquitecto siempre quiso evitar la rigidez de los espacios cerrados para lograr mayor dinamismo. Esto lo aplicó tanto en la arquitectura doméstica -por ejemplo la Casa Farnsworth– como en otras tipologías de edificios como es el caso del Cullinan Hall del Museo de Bellas Artes de Houston o la Nueva Galería de Berlín.

Mies van der Rohe, Casa Farnsworth, 1951

Mies van der Rohe, Casa Farnsworth, 1951.

Mies van der Rohe, Museo de Bellas Artes de Houston, Texas, 1958-1974

Mies van der Rohe, Museo de Bellas Artes de Houston, Texas, 1958-1974.

La planta libre, en contraposición al uso del uso del cristal, no presenta ningún problema en lo que se refiere a la exposición o contemplación de la obra por parte del espectador. La planta libre aporta, tal y como su nombre indica, mayor libertad para elaborar discursos expositivos ya que no existen limitaciones espaciales predeterminadas excepto la de una inmensa planta cuadrangular. Por lo tanto, pueden exponerse desde piezas pequeñas a piezas de gran tamaño jugando con la disposición de los paneles o acotando el espacio mediante cualquier otra forma.

Además, la planta libre, que se proyectó para el edificio de Berlín porque debía servir para exposiciones temporales, aportaba las condiciones necesarias para albergar las nuevas formas artísticas como las instalaciones o las performances, que requerían espacios diáfanos. Mies supo solucionar mediante el uso de la planta libre estos problemas, dotando al edificio de una absoluta libertad para establecer en el espacio las cambiantes exposiciones, consiguiendo además exponer cualquier pieza moderna o manifestación artística de los nuevos tiempos.

(*) Imágenes: visitBerlin, Sebastiano Pitruzzello, JR P y Wikimedia Commons. Creative Commons License.