Palacio del Cordon - Museo de Zamora

Entrada del Museo de Zamora, Palacio del Cordón.

El Museo Provincial de Zamora, uno de los monumentos menos conocidos de la ciudad, alberga en su interior una importante colección arqueológica y de piezas artísticas (la mayoría piezas medievales y flamencas procedentes de conventos desamortizados). Pero hay que destacar que no solo es importante por sus fondos sino también por su edificio y su innovador planteamiento museográfico.

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La ciudad y la provincia de Zamora son conocidas por su patrimonio monumental románico. No olvidemos que se trata de la ciudad con más ejemplos de arquitectura románica del mundo. Si bien, a mi parecer, este riquísimo patrimonio artístico no se ha sabido potenciar desde las instituciones y la ciudad pasa prácticamente desapercibida para los turistas durante todo el año, a excepción de su famosísima Semana Santa. Aunque parece que más allá del Románico y la Semana Santa la ciudad no ofrece ningún atractivo histórico-artístico, esto no es así. Por ello queremos descubriros una parte de la riqueza artística de Zamora y hablaros de un museo muy interesante y poco conocido por los visitantes de la ciudad (que suelen visitar el Museo de Semana Santa o el Museo Etnográfico de Castilla y León). Se trata del Museo Provincial.

Un museo muy interesante y poco conocido por los visitantes de la ciudad.

Historia del Museo de Zamora

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Vista de una sala del Museo de Zamora.

El museo fue creado, al igual que la mayoría de los otros museos provinciales, a raíz de la desamortización del siglo XIX, por lo que los primeros fondos con los que contó fueron obras de arte procedentes de los monasterios y conventos suprimidos en la provincia.

Fue inaugurado por el rey Alfonso XII en 1877, pero tan solo de manera simbólica, puesto que su apertura efectiva no tendría lugar hasta el 21 de enero de 1911, de modo además precario, ocupando el antiguo Convento de Las Marinas (siglo XVIII), que estaba situado en la calle Santa Clara. Este edificio fue demolido en 1975, siendo su solar ocupado en la actualidad por la plaza de Castilla y León y la Delegación de Hacienda. Como consecuencia, y a la espera de encontrar una nueva sede donde poder exponerlos al público, los fondos fueron almacenados en el edificio del antiguo Hospital de la Encarnación, situado en la plaza de Viriato y actual domicilio de la Diputación Provincial de Zamora.

Nueva sede del Museo

A principios de los años 80 se designó como sede el Palacio del Cordón (palacete urbano de los Condes de Puñonrostro, a caballo entre el Gótico tardío y el primer Renacimiento), pero el proceso de adecuación a su nueva función fue muy complicado y las obras llegaron a quedar interrumpidas hasta que el museo logró finalmente abrir las puertas de su sede definitiva el 28 de julio de 1998, con un nuevo proyecto, del estudio Mansilla +Tuñón Arquitectos. Este trabajo fue galardonado con el Premio Architecti de Portugal, el Premio de Arquitectura de la CEOE y fue finalista en el V Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe. Se trata de la obra que dio la fama a este conocido estudio de arquitectura y en ella combinan arquitectura y entornos tradicionales con planteamientos innovadores y minimalistas.

La ampliación de nueva planta consiste en un gran edificio en forma de cubo y que aparece enmascarado por la fachada del Palacio del Cordón. El Museo se asienta en tres conjuntos: una crujía del antiguo Palacio del Cordón o de Puñonrostro, la Iglesia de Santa Lucía y los módulos de nueva planta diseñados por los arquitectos Luis Moreno Mansilla y Emilio Tuñón.

Este trabajo fue galardonado con el Premio Architecti de Portugal, el Premio de Arquitectura de la CEOE.

Museo de Zamora

Vista de la iluminación de una sala del Museo de Zamora.

Tras la fachada del palacio se construyó en la reforma un nuevo edificio cúbico, en el que se han integrado algunas arquerías del patio y parte de la escalera, únicos elementos subsistentes del edificio original aparte de la fachada principal. En él se ubican las salas de exposición permanente y el almacén, mientras que el taller de restauración lo hace en un pequeño módulo anejo. En su construcción se empleó piedra de Villamayor para el revestimiento exterior, chapa de zinc para la cubierta y madera de teca para el pavimento, tanto interior como exterior, dado que es una madera que no se pudre. Los planteamientos museográficos del museo resultan muy innovadores: rampas de madera tanto en el exterior como en el interior, eliminando así posibles barreras arquitectónicas, circulación en espiral que hace que la visita sea mucho más fluida y no se hace nada pesada –no olvidemos que es un museo de pequeñas dimensiones–.

La distribución espacial es también muy innovadora (salas intercomunicadas mediante ventanas y vanos), así como el sistema de iluminación que combina la luz artificial y la natural, que se regula mediante lamas y persianas venecianas.

Los fondos del museo se dividen en tres partes: los fondos arqueológicos (se trata de las piezas más importantes del museo), la pequeña colección de piezas artísticas y la última sala dedicada a la Ciudad de Zamora.

Fondos Arqueológicos

Museo de Zamora

Objetos arqueológicos de plata.

Las piezas más notables de esta colección, la más significativa cuantitativa y cualitativamente del museo, son el ajuar campaniforme de Villabuena del Puente, los dos tesoros prerromanos de Arrabalde –hallados en el Castro de las Labradas–, mosaicos y pinturas murales de la villa romana de Requejo (Santa Cristina de la Polvorosa) y el Tesorillo de Villafáfila, visigodo de mediados del siglo VII y hallado de manera casual en 1921. Consta de tres pequeñas cruces patadas afinadas recortadas en lámina de oro, que llevan en su parte superior unos elementos de suspensión, con lo cual se supone que su función era colgar en alguna iglesia.

Fondos de Bellas Artes

Museo de Zamora

Eduardo Barrón, Séneca y Nerón, vaciado en yeso del original.

Sus colecciones iniciales estuvieron en consecuencia compuestas por pinturas y esculturas religiosas procedentes de monasterios y conventos suprimidos en la provincia. Sin embargo las piezas que se reunieron no fueron muy numerosas ni de excesiva calidad en general, por lo que hubo que recurrir para completar la colección a depósitos de otras instituciones, tanto zamoranas (Ayuntamiento y Diputación), como de fuera, entre ellas el Museo del Prado, el antiguo Museo de Arte Moderno (absorbido en 1971 por el Prado) o el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, aparte de algunas donaciones recibidas de particulares.

Dentro de las pinturas podemos destacar algunas obras hispanoflamencas, pero sobre todo un retrato de Raimundo de Madrazo, de gran calidad.

Las piezas escultóricas son más escasas. Destacan una Vírgen renacentista en mármol y las esculturas de los zamoranos Eduardo Barrón y del imaginero Mariano Benlliure.

Muy interesante es la posibilidad de visitar los almacenes del museo (previa petición), que se encuentran en la aneja iglesia románica de Santa Lucía.

Es una pena que este museo no sea suficientemente conocido y valorado y desde CROMA os queremos animar a que lo visitéis, especialmente si os interesa la arqueología ya que disfrutaréis mucho de la gran calidad de piezas que aquí se exponen.

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(*) Imágenes: Ana Vidal.