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Museo de las Relaciones Rotas, Zagreb, Croacia. (*)

Muchas de las experiencias vividas, por desagradables, tristes o difíciles que parezcan en algún momento, pueden llevarnos posteriormente a un instante de expresividad artística, y lo que es más gratificante aún, pueden conseguir conectar con cientos de personas, e incluso hacerlas disfrutar estéticamente, o de cualquier otra forma.

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Saqué esta conclusión tras visitar un museo que me impactó por su originalidad más que por cualquier otra cosa: El museo de las relaciones rotas (Museum of Broken Relationships). Lo descubrí por azar, porque salió a mi encuentro en una calle de la ciudad croata de Zagreb, un día de hace un par de veranos, mientras recorría el país en un viaje en el que los museos no eran prioridad, y sí sus exuberantes paisajes, o el increíble turquesa transparente de sus aguas… pero es que Zagreb alberga alrededor de veinte museos, de todo tipo, no en vano es la sede cultural de Croacia, además de su capital.

El museo de las relaciones rotas está ubicado de forma permanente en el hermoso palacio barroco Kulmer, en la Ciudad Alta, la zona histórica de Zagreb (una ciudad de numerosas escaleras pintorescas y en la que se recomienda no perderse el paseo en el famoso funicular de la calle Tomičićeva). Con ese sinuoso título, se presenta un museo muy curioso, que se construye de forma colaborativa, gracias a las aportaciones de personas anónimas que van enviando sus obras. Anónimas también en el sentido de que no son artistas, lo único que sí que tienen todas en común es tener el corazón roto, o, al menos, haber finalizado una relación sentimental.

Y es que, las obras de este museo son recuerdos materiales personales de alguna relación ahora acabada, que se traducen en regalos, cartas, álbumes de fotos, vestidos, y, en definitiva, cualquier objeto más o menos cotidiano que recuerde especialmente a la persona ya no amada. Desde un frisby o un cinturón, a una carta manuscrita pegada sobre un cristal para posteriormente romperla en mil pedazos, y una vez hecha añicos, introducirla en un recipiente transparente y que así conste para el deleite y la admiración de cientos de visitantes, entre otros muchísimos ejemplos geniales…

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Frisby, objeto de la colección del Museo de las Relaciones Rotas. (*)

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Carta sobre cristal, objeto de la colección del Museo de las Relaciones Rotas. (*)

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Esposas, objeto de la colección del Museo de las Relaciones Rotas. (*)

El museo ofrece la oportunidad de superar un colapso emocional a través de la creación: contribuyendo a su colección. Esta es su esencia, así lo explican en su web: www.brokenships.com. Y se basa además, según sus fundadores, en “un concepto de arte que procede de la suposición científica de que los objetos (en el sentido más amplio, es decir, la materia en su conjunto) poseen campos, hologramas de recuerdos y emociones”. A través de este museo, proponen pues crear un espacio de memoria segura o memoria protegida con el fin de preservar el patrimonio material e inmaterial de las relaciones rotas.

Sobre estas ideas surgió, fundado en Zagreb por los artistas croatas Olinka Vištica (productora de cine) y Dražen Grubisic (escultor), cuando en 2003 la relación que los unía llegó a su fin. A sus propios objetos personales fueron añadiendo los de sus amigos que también habían puesto fin a relaciones, y así fue aumentando la colección, aunque no sería hasta 2006 cuando se mostrara al público.

Según fuentes consultadas, en los años siguientes, la colección giró por muy diferentes países, visitando Argentina, Bosnia-Herzegovina, Alemania, Macedonia, Filipinas, Serbia, Singapur, Eslovenia, Sudáfrica, Turquía, Reino Unido y los Estados Unidos. De esta forma, entre 2006 y 2010, pudo ser vista por más de 200.000 visitantes. Y algo muy sorprendente es que, por el camino, en esta gira mundial, la colección fue aumentando de forma espontánea, a través de donaciones anónimas por parte del público. Por ejemplo, cuentan que más de 30 objetos fueron donados por los berlineses durante la exposición en la ciudad en 2007. Al finalizar esta gira mundial, y tras varios intentos fallidos de contar con la colaboración del Ministerio de Cultura de Croacia para conseguir una ubicación para el museo, sus fundadores decidieron alquilar el espacio de 300 metros cuadrados en el que se encuentra en la actualidad, en Zagreb (por lo que es el primer museo de la ciudad de propiedad privada), abriendo por fin sus puertas en octubre de 2010.

Cuenta con una exposición permanente, una exposición itinerante y una exposición on line

Debido a las limitaciones de espacio con las que cuenta el museo y a las aportaciones constantes de donantes anónimos, Olinka y Dražen Grubisic han creado una colección on line, que se va archivando en su web, en una sala virtual del museo que acoge parte de su propia colección. La web del museo permite a los visitantes registrarse y convertirse en donantes (subiendo sus imágenes y documentos) y estos pueden incluso decidir si abrir sus colecciones personales para ser vistos o no por otros usuarios del museo. Confessional es la parte interactiva del museo en la que los visitantes pueden guardar sus objetos o mensajes, o grabar sus confesiones en un espacio restringido e íntimo. En todos los casos, las donaciones se exhiben de forma anónima y no se devuelven (así que habrá que pensárselo bien).

Al mismo tiempo, y a pesar de que ya cuenta con una exposición permanente en su sede física de Zagreb, mantiene una exposición itinerante, que va girando por espacios expositivos internacionales y enriqueciéndose por el camino, con nuevas y extravagantes aportaciones. En el momento de escribir este post (mayo de 2014), la exposición itinerante se encuentra en México, donde ha batido ya records de donaciones, 1.500, y de visitantes, más de 1.000 sólo en su primera semana. La próxima parada será en junio en el Parlamentarium, el Centro de visitantes del Parlamento Europeo (Bruselas). Ya está abierta la convocatoria para que los ciudadanos de Bruselas puedan participar en la próxima exposición. Así los invitan a participar: ¿Alguna vez te han roto el corazón? ¿Eres dueño de un objeto que no te dejará olvidar? ¡Esta es tu oportunidad para darle un nuevo hogar! ¡Entra a formar parte de la historia emocional global!

Obtuvo el premio al museo más innovador del mundo

Tan sólo un año después de abrir sus puertas al público, en 2011, se hizo con el Premio Kenneth Hudson: Award the most innovative museum in the Word (El premio al museo más innovador del mundo). Se trata de un galardón que otorga el European Museum Forum (EMF) al “museo, persona, proyecto o grupo de personas que demuestre ser el más inusual, o atrevido, o el logro más desafiante con respecto a las percepciones comunes de la función de los museos en la sociedad”.

Al parecer, El museo de las relaciones rotas ha sido muy popular desde sus inicios mismos y ha conseguido atraer a gran número de visitantes, y no sólo por su originalidad, sino porque además es el único de la ciudad que abre los siete días de la semana.

Y, como visitante, puedo añadir que la visita a este museo me resultó extraordinaria. Ya desde la entrada llama la atención, invita a ser visitado. Una vez dentro, el espacio es pequeño pero acogedor, muy contemporáneo y muy abierto a la interacción, y cuenta además con una tienda de esas de museos en las que todo es una tentación. Al adquirir el ticket de entrada, explican también cómo utilizar el sistema de códigos QR del que se sirven las cartelas. Ya que éstas cuentan la historia de cada obra en la lengua materna del donante, (así animan a hacerlo desde la organización para que cada historia mantenga toda su esencia). De esta manera, para acceder a la traducción, el visitante debe escanear el código QR de aquellas que le interesen, que serán muchas, porque una vez que lees una, la curiosidad aumenta y quieres saber la historia que esconden todos y cada uno de los objetos expuestos.

Y tú, ¿te animas a exponer?
Haz click en el enlace y tendrás toda la información de cómo hacerlo, por si te apetece hacerlo.

(*) Imágenes: Mamen Muñoz y Museum of Broken Relationships.