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En uno de los artículos más leídos del blog (Ya terminé la carrera de Historia del Arte ¿y ahora qué hago?) algunas personas nos comentaron que era imposible montar algún proyecto cultural propio porque requerían de un capital elevado para iniciarlo. De hecho esto fue lo que manifestaron:

Sí claro, inicia un proyecto propio con el dinero de papá.

También dijeron:

Olvidaste mencionar que necesitabas una cuenta bancaria rebosante de dinero.

En lugar de quejarnos, vamos a pensar cómo resolver este problema de la financiación de proyectos culturales.

No somos Estados Unidos ni falta que hace

Los países latinos no son Estados Unidos, eso está clarísimo y, por tanto, no seré yo quien obsesione a nadie con la cultura emprendedora y con crear inmensas enterprises. Tampoco quiero vender la idea de construir el sueño americano, según el cual un mendigo puede ser un empresario de éxito en la tierra de las oportunidades. Aquí vamos a poner los pies en la tierra y vamos a ver cómo se puede crear un proyecto cultural con una inversión inicial prácticamente mínima.

El experimento que lo cambia todo

En primer lugar, vamos a analizar un experimento que se realizó en la Universidad de Stanford. Se conoce con el nombre de “el reto de los cinco dólares”. Pues bien, este reto consistía en que los alumnos de primer curso de un máster de empresariales debían crear un negocio propio con tan sólo cinco dólares. Para ello, tenían que medir sus capacidades y sus habilidades y buscar unos clientes que les pagaran por sus servicios o productos. Las conclusiones fueron sorprendentes, ya que aunque te resulte increíblemente difícil de creer, la mayoría de ellos construyó un negocio no ya con cinco dólares sino con cero dólares. Pero es que aún hay más, la profesora encargada de realizar el experimento, Tina Seelig, dividió a los alumnos en pequeños grupos y les dio de plazo solamente dos horas para multiplicar ese dinero que les había entregado en unos sobres. Al finalizar las dos horas, dispondrían de tres minutos para explicar los proyectos en clase a modo de conclusión.

¿Quieres más datos impactantes?

La mayoría de ellos recibió un retorno del 4.000% según la inversión realizada, que en la mayoría de ellos, como te comentaba antes, había sido de cero dólares. En cualquier caso, no todos ellos fueron tan habilidosos, algunas personas pensaron que la mejor forma de conseguir más dinero era comprar un billete de lotería y esperar a ganar algo con eso; otros creyeron que lo mejor era montar un puesto de limonada en la entrada al campus de la universidad, pero claro, con cinco dólares había que comprar agua, limones y azúcar para hacer las limonadas. Además, necesitarían un exprimidor, un stand, vasos de plástico, hielo…. Total, que no salía a cuenta porque por una limonada de veinticinco centavos no merecía la pena ni pensarlo.

Ahora vamos con algunos grupos más ingeniosos. El primero de ellos fue bastante inteligente, se acercó a los restaurantes más demandados de la ciudad y reservó mesas (gratuitamente) para el sábado por la noche y, luego, vendieron todas esas mesas a personas interesadas por veinte dólares. Dinero invertido: cero dólares. Dinero ingresado: veinte dólares por mesa.

Otro grupo pensó una manera también muy sencilla de ganar dinero. Se trataba de inflar las ruedas de las bicicletas de los alumnos de la universidad. El margen de beneficio era mínimo, porque cobraban poquísimo por el servicio, pero llevaron a cabo una medida muy inteligente, ofrecieron el servicio a cambio de que los clientes pagaran lo que quisieran. Sorpresa: la gente pagó más dinero.

Los más inteligentes de todos fueron los que se olvidaron de los cinco dólares que les habían proporcionado y del tiempo que les habían asignado. ¿Qué hicieron? Se dieron cuenta de que en realidad lo más importante eran los tres minutos de que disponían para exponer las conclusiones. Así, alquilaron el espacio de tres minutos a una compañía para que se anunciara a los alumnos. Para ello, grabaron un anuncio muy corto y se lo proyectaron en clase al resto de los compañeros.

¿Por qué te cuento esta historia?

Porque vivimos en un mundo con inmensas posibilidades y no todas necesitan de una inversión inicial elevada, de hecho, a veces ni siquiera requieren de una inversión. Esto mismo lo puedes aplicar a casi cualquier cosa (vale, si quieres montar una siderúrgica, pues va ser que no), pero si quieres hacer un proyecto cultural, seguro que va a ser más importante el talento que el dinero. ¿Será necesario el dinero? Puede que sí, puedo que no. Pero seguro que con talento, pasión y mucha paciencia lo consigues.

Aquí tienes dos proyectos culturales exitosos con muy bajo presupuesto por si quieres ir aprovechando algunas de las ideas:

(*) Nota muy importante: nada es fácil, nada se regala, ni es rápido, ni seguro, ni nada por el estilo. Vamos a sufrir y vamos a querer tirar la toalla. Todo es muy difícil pero se puede lograr porque existen personas que lo han logrado. En futuros artículos buscaré casos de éxito reales y los comentaremos entre todos. Si tú conoces alguno, también puedes comentarlo en los artículos y así todos nos beneficiamos de ello. Desconfía de toda persona que diga que es fácil y rápido, es todo muy lento y muy difícil, si quieres otro día hablamos de la teoría de las diez mil horas (si es así escríbelo en los comentarios).

Nuevo libro

En breve lanzaremos un nuevo libro con el que hablaremos sobre por qué estudiar Historia del Arte, cómo concluir la carrera con éxito y cuáles son algunas de las opciones laborales a las que puedes optar. Si estás interesado te recomendamos que te suscribas ahora al blog para que te avisemos cuando esté disponible. Ofreceremos unas condiciones muy ventajosas para adquirirlo.