La mayoría de las personas considera que la historia del arte es una disciplina que consiste en memorizar una serie de contextos históricos, técnicas artísticas, obras de arte, biografías de artistas y fundamentos para la investigación histórica.

De hecho, si leemos la entrada «historia del arte» en la prestigiosa Enciclopedia Británica encontramos que se define como:

El estudio histórico de las artes visuales. Se ocupa de la identificación, clasificación, descripción, evaluación, interpretación y entendimiento de los productos artísticos y el desarrollo histórico de los campos de la pintura, escultura, arquitectura, artes decorativas, dibujo, grabados, fotografía, diseño de interiores, etc.

Desde luego, es imposible entender la historia del arte sin conocer, por ejemplo, el contexto histórico en el que se creó el Apoxiomeno de Lisipo o la catedral gótica de Notre Dame de París.

apoxiomeno

Lisipo, Apoxiomeno (copia romana).

También es esencial conocer las técnicas artísticas utilizadas para crear las expresivas esculturas de Gian Lorenzo Bernini en el Barroco, las exquisitas tablas flamencas realizadas por El Bosco o los famosos drippings del pintor expresionista abstracto Jackson Pollock.

Jardin de las Delicias

El Bosco, El Jardín de las Delicias. Museo del Prado. 1500-1505.

Lo mismo sucede con la lectura de las biografías de Vincent van Gogh, Eugène Delacroix y Andy Warhol; o las influyentes obras de los teóricos Aby Warburg, Arnold Hauser, Ernst Gombrich o Erwin Panofsky para la construcción de la moderna disciplina de la historia del arte.

Jackson Pollock, Autumn Rhythm (n.30), 1950, MET, Nueva York.

Jackson Pollock, Autumn Rhythm (n.30), 1950, MET, Nueva York.

Por otra parte, tampoco se entiende la historia del arte sin la inclusión de otras materias complementarias como la estética, la iconografía o la museología (aspecto este último que ya tratamos en el libro Ese extraño lugar llamado museo en el que abordamos la cuestión sobre cómo visitar un museo de una forma amena, entretenida y práctica).

Historia del Arte: técnicos y humanistas al mismo tiempo

No obstante, si de verdad estás considerando la posibilidad de estudiar Historia del Arte, ya sea acogiéndote a un programa de formación de enseñanzas no regladas o estudiando en la universidad, debes saber que no se trata de una disciplina que pretende exclusivamente la formación de técnicos.

Es cierto que, como he mencionado anteriormente, es preciso adquirir una serie de conocimientos técnicos que posteriormente serán utilizados para desarrollar la profesión —bien a través de la clasificación de obras de arte atendiendo a su datación, lugar de origen, estilo artístico, materiales, etc., o bien mediante el análisis de las obras de arte siguiendo los parámetros que establece la iconología—, pero existe también una vertiente humanista que es preciso considerar.

De hecho, desde mi punto de vista, esta vertiente humanista es el componente más importante a tener en cuenta para decidir si dedicarnos al estudio de la historia del arte o no, ya que el arte forma parte de las actividades humanas.

Es más, seguramente constituya la actividad humana más elevada, es decir, aquella que nos diferencia del resto de seres que habitan el planeta. Desde esta perspectiva, ¿tiene sentido estudiar la máxima expresión de la humanidad? Por supuesto que sí.

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