Obras de Picabia y Duchamp en el MoMA de Nueva York

Obras de Picabia y Duchamp en el MoMA de Nueva York

Tanto si eres un usuario habitual de los museos (probablemente lo seas si lees este blog) como si no, es interesante que conozcas exactamente cuál es la definición de museo, ya que en determinadas ocasiones la palabra museo se utiliza demasiado alegremente para referirse a cualquier espacio que albergue y exponga objetos en su interior.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

Para saber qué es un museo, basta con leer la definición más canónica que existe al respecto, es decir, la que ha consensuado el órgano directivo del Consejo Internacional de Museos (ICOM), que establece que:

“Un museo es una institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y abierta al público, que adquiere, conserva, estudia, expone y difunde el patrimonio material e inmaterial de la humanidad con fines de estudio, educación y recreo”

De aquí se deducen varias cuestiones que vamos a analizar en 6 puntos para comprender qué es y qué no es exactamente un museo:

1.- Un museo es una institución permanente: esto significa que necesariamente un museo requiere de un inmueble o simplemente un espacio en el que poder exhibir sus colecciones a lo largo del tiempo. En cualquier caso, esto no quiere decir que los museos no puedan cambiar de sede en un determinado momento, de lo que se trata es de que no sean un acontecimiento puntual, al estilo de las ferias de arte, las bienales, etc.

2.- Un museo no puede tener fines de lucro, debe estar al servicio de la sociedad: los museos no son sociedades limitadas o anónimas con las que se busca obtener una rentabilidad económica inmediata. Pueden estar gestionados por empresas, fundaciones, o por instituciones públicas (que es lo más habitual) pero el fin último no es la captación de capital sino la exhibición, conservación e investigación de los fondos que conservan. Ahora bien, es preciso hacer dos incisos, el primero es que los museos no tienen por qué ser gratuitos, ya que obviamente todo museo tiene unos gastos de explotación y de personal y, el segundo que ya te debes estar preguntando es ¿el museo de cera es realmente un museo? Te dejo un rato para que lo pienses.

3.- El museo debe estar abierto al público: esto parece una obviedad pero no lo es, si un museo no se puede visitar no es un museo, en todo caso sería una colección particular de objetos accesible tan sólo a unos privilegiados. En realidad todos los museos modernos comenzaron su andadura de esta manera, primero fueron colecciones de privadas, normalmente pertenecientes a la realeza, la aristocracia o la burguesía y progresivamente se fueron abriendo al público general. Basta con recordar, por ejemplo, el origen del Museo del Prado en Madrid, del Louvre en París o del Museo Británico en Londres.

4.- El museo adquiere, conserva, estudia, expone y difunde: la función de los museos consiste básicamente en acumular el mayor número de piezas valiosas posibles, cobijarlas en espacios habilitados para tal efecto, es decir, con unas condiciones ambientales óptimas para su conservación, analizar esas piezas para dotarlas de significado, mostrarlas al público (recordemos que por eso tienen que estar abiertos) y difundirlos para que el mayor número de personas puedan conocer este patrimonio.

5.- El patrimonio material e inmaterial debe mostrarse: probablemente este sea el punto más problemático de la definición de museo debido a la complejidad de llevarlo a la práctica. No me refiero a la adquisición, conservación, estudio, exposición y difusión del patrimonio material, ese es, por así decirlo, el museo común, el museo de arte, el museo de ciencias naturales, etc. El problema aparece cuando lo trasladamos al ámbito de lo inmaterial, ya que resulta complejo “adquirir” lo inmaterial y no digamos ya conservarlo o exponerlo. El caso paradigmático serían los museos de música, en los que el “objeto” de exposición, es decir, la música, carece de materialidad y, por eso, es preciso hacer uso de recursos expositivos alternativos para poder sustanciar esta clase de museos. Todo un reto, pero que quede claro, también son museos.

6.- El museo tiene fines de estudio, educación y recreo: para que un museo se precie de serlo tiene que estar abierto también a la comunidad educativa, tanto a lo que se refiere a los investigadores individuales que desean estudiar sus colecciones como para aquellos ciudadanos que deseen tener un mayor conocimiento de las mismas. Por eso el museo debe hacer siempre un esfuerzo divulgativo importante, ya sea a través del departamento de difusión o desde el área de educación y, si es posible, utilizando un lenguaje sencillo, directo y ameno, ya que un museo no debe ser en ningún caso un lugar donde se den cita el aburrimiento y el bostezo, más al contrario, debe ser un espacio para el recreo y el disfrute del visitante. ¿Significa esto que un museo deja de serlo si es aburrido? Piénsalo y déjanos una opinión en los comentarios.

(*) Imagen de Portada: © Eneas De Troya CC-BY-SA-3.0