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La sinagoga es desde sus orígenes un lugar destinado a la reunión, a la oración y al culto judío. En España se conservan tres sinagogas de época medieval: la Sinagoga del Tránsito en Toledo (de la cual hablamos ayer), la Sinagoga de Córdoba y la Sinagoga de Santa María la Blanca (también en Toledo). Hoy en Croma Cultura confrontamos las sinagogas de Córdoba y Toledo, con el propósito de ofrecerte dos alternativas culturales para visitar este fin de semana, cerrando el ciclo temático sobre el patrimonio cultural judío en España.

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La Sinagoga de Córdoba

¿Dónde se encuentra?

Se localiza en la judería de Córdoba, Calle Judíos, pasando la Casa Sefarad hacia la Plaza Tiberiades. Un edificio que fue construido en el año 1315 por Isaq Moheb, un hecho del que tenemos constancia a partir de la inscripción fundacional de la época ubicada en el interior. Tras la expulsión de los judíos en 1492, el edificio tendría varias funciones, primero como hospital en el siglo XV, luego como ermita a finales del siglo XVI, y siglos después, en el XIX, se utilizaría como escuela de párvulos.

El Edificio

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El edificio está formado por un patio que da acceso a la sala de oración, de planta casi cuadrada. Siguiendo la arquitectura judía en relación con las sinagogas, del vestíbulo arranca una escalera que conecta con una galería superior, la cual mira hacia la sala de oración a través de tres balcones, un espacio destinado a las mujeres que asistían a la sinagoga.

En 1994, la UNESCO declara a la Sinagoga de Córdoba Patrimonio de la Humanidad.

El techo de la sala de oración está decorado por un artesonado, con una altura de más de seis metros, los balcones de la galería presentan arquillos polibulados. En la pared oriental (las sinagogas dirigen el muro principal hacia Jerusalén) se destina para un armario llamado hejal o tabernáculo, destinado para albergar la Torá (el conjunto de la ley judía, llamada también mosaica o de Moisés, y que nosotros conocemos a través del Antiguo Testamento, siendo los cinco primeros libros que forman el Pentateuco). El hejal se enmarca en un alfiz, alrededor de una decoración de lacería. Conserva decoración mudéjar realizada en yeso, además de otros restos de inscripciones de origen hebreo.

El descubrimiento de la Sinagoga y la declaración de Patrimonio de la Humanidad

El pintor y director de los Museos Provincial de Pintura y Arqueológico de Córdoba, Rafael Romero Barros (padre del pintor Julio Romero de Torres) descubrió durante unas reparaciones en 1884 restos de escritura hebrea y en 1885 adquiere el tratamiento de Monumento Nacional. El edificio pasó por varios procesos de restauración durante el siglo XX, inaugurando su reapertura en 1985 con motivo de la celebración del 850 aniversario del nacimiento del médico, filósofo y teólogo Maimónides. En 1994, la UNESCO declara a la Sinagoga de Córdoba Patrimonio de la Humanidad.

Santa María La Blanca (Toledo)

Toledo destaca por muchas cosas, y una de ellas es su pasado y su legado sefardí que ha llegado hasta nuestros días en buen estado de conservación.

El edificio

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Este edificio, dedicado al culto cristiano desde el siglo XV, fue previamente una sinagoga hasta la revuelta anti-judía de 1391, según algunos autores, la sinagoga mayor de la ciudad. Fue levantada entre finales del siglo XII y comienzos del XIII gracias a Abraham Ibn Alfachar, quien fuera embajador de Alfonso XII en la corte almohade. Parece ser que en 1250 sufrió un grave incendio y tuvo que ser, en parte, reconstruida.

El interior es muy austero, pero la poca decoración que tiene combinada con sus elementos arquitectónicos da un conjunto de gran belleza. Tiene 5 naves, separadas por columnas octogonales y arcos de herradura sobre los que hay un friso de yeso y arquillos polilobulados que lo relacionan con el arte mudéjar. El techo está cubierto por una cubierta de madera realizada en la propia ciudad ya que Toledo contaba con una gran tradición de trabajos en madera que exportaban a toda la Península.

La conversión a templo cristiano

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Desde 1411 la sinagoga se convierte en edificio religioso cristiano bajo la advocación de Santa María la Blanca. A mediados del siglo XVI se decide convertir en beaterio para prostitutas arrepentidas, fecha en la que también se remodela la cabecera de la mano de Alonso de Covarrubias. El retablo, también de mediados de este siglo es obra de Juan Bautista Vázquez el Viejo y de Nicolás Vergara.

Al retablo le faltan las escenas de la calle central, que estarían dedicadas a la Virgen, al igual que hacen los cuatro relieves que se conservan, donde se pueden ver la Anunciación, la Adoración de los Pastores, la Adoración de los Magos y la Huida a Egipto (de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba). Todo ello rematado por un tondo donde aparece la Trinidad rodeada por angelillos.

Lo que más destaca de este edificio no es su decoración cristiana si no su decoración medieval.

Sin embargo, lo que más destaca de este edificio no es su decoración cristiana si no su decoración medieval, sobre todo los capiteles que rematan los pilares octogonales. Éstos están decorados por motivos vegetales entrelazados y de los que sobresalen volutas. Lo más interesante de estos capiteles es que son todos similares pero todos distintos, siguiendo uno de los preceptos de la arquitectura hispanomulsamana, la unidad dentro de la multiplicidad.