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Una pregunta muy recurrente en tertulias varias, virtuales y presenciales. Además viene al caso en relación con las últimas noticias en cuanto al salario mínimo interprofesional, fijado en 645,30 euros para el año 2014. Pero, ¿cuánto vale nuestro trabajo en realidad?

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No pretendo debatir sobre quiénes son los buenos y quienes son los malos. Vamos a plantear esta pregunta en frío, de la manera más objetiva posible, analizando el caso en cuestión desde nuestras responsabilidades en el trabajo y la experiencia y formación demandada para cada puesto, haciendo balance dentro del contexto laboral actual.

El siguiente artículo está estructurado en tres partes al principio: (1) nuestro perfil académico y profesional como demandantes de empleo, (2) los requisitos y las responsabilidades del puesto de trabajo, y (3) nuestros objetivos y expectativas a la hora de conseguir un trabajo. Posteriormente, analizaré varios de los apartados expuestos. Por último, presentaré dos fórmulas que facilitan la relación de esto datos.

Perfil académico y profesional

Si echamos un vistazo a nuestro curriculum vitae, todos coinciden en mayor o menor grado en la distribución de los contenidos, que son: experiencia laboral, formación académica, idiomas, informática, cursos, referencias de anteriores trabajos, y otros datos de interés como ponencias, publicaciones, colaboraciones en otros proyectos, además de intereses y hobbies. Este listado de datos puede resumirse en cuatro apartados que serán analizados por la persona, empresa o institución que se encargue de la selección de personal:

  • Experiencia laboral.
  • Formación.
  • Habilidades (Idiomas, informática, otros).
  • Cualidades físicas (imagen, edad).

Requisitos y responsabilidades

Pasamos a indicar los datos indicados para el puesto de trabajo al que pretendemos llegar, y que se distribuyen según:

  • Los requisitos (experiencia laboral, formación académica, idiomas, e informática).
  • Las responsabilidades y objetivos de cara al puesto (aquí están incluidas las horas de trabajo).
  • Tipo de contrato (en general, laboral, mercantil, prácticas o beca).
  • Salario (en el caso de que venga indicado).

Objetivos y expectativas

¿Y  cuál es nuestro objetivo a la hora de conseguir trabajo? Pueden resumirse en los siguientes puntos:

  • Salario.
  • Expectativas profesionales.
  • Expectativas personales.

La relación de todos estos apartados da como resultado el salario que deberíamos cobrar. Pero no nos anticipemos, vamos a detenernos en algunos puntos antes de hacer el cálculo final.

Salario

Lo evidente: el salario va en función de los requisitos y las responsabilidades indicados para el puesto de trabajo; en ningún caso deberíamos cobrar más por un puesto de trabajo en el que, por ejemplo, no se requiera un nivel de estudios universitarios, aunque lo tengamos. Esta misma obviedad funciona para el caso contrario, pues si el puesto de trabajo requiere de esos estudios universitarios, dicha variable aumenta el nivel del salario.

Las responsabilidades varían según el número de personas a tu cargo, si trabajas por objetivos, si trabajas de cara al público, la confidencialidad hacia tu empresa o entidad, o la integridad de los bienes materiales a conservar, entre otras cuestiones.

Tipo de contrato

El tipo de contrato es otro punto de especial interés, ya que es una variable claramente definitoria a la hora de plantear el salario de una persona. Si hablamos de contrato laboral, nos referimos a un contrato donde el trabajador pasa a formar parte de la plantilla de la empresa, dándose de alta en la Seguridad Social (por aquello de cotizar) y en Hacienda (por aquello de contribuir).

Si por el contrario, se establece un contrato mercantil, el trabajador ofrece sus servicios a terceros, percibiendo una retribución sin estar sujeto a un contrato de trabajo, por lo que ha de darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, ocupándose de realizar el mismo las gestiones administrativas y las cargas económicas de cara a Hacienda y a Seguridad Social.

Existe una variante denominada trabajador autónomo dependiente (TRADE), recogida en el  Estatuto del Trabajador Autónomo (Ley 20/2007) que establece una relación especial de contrato mercantil, donde el autónomo es un trabajador que realiza:

Una actividad económica o profesional a título lucrativo y de forma habitual, personal, directa y predominante para una persona física o jurídica, denominada cliente, del que dependen económicamente por percibir de él, al menos, el 75 por ciento de sus ingresos por rendimientos de trabajo y de actividades económicas o profesionales.  (Art. 11.1).

¿Cuál es el mejor? En teoría, ambos deberían ser igualmente válidos, puesto que el contrato laboral es más cómodo pero cobras menos, mientras que el contrato mercantil debería tener un mayor salario ya que pagas un servicio y no a una persona.

Cualidades físicas

Dentro de las cualidades físicas, la edad es un factor muy importante, puesto que, siempre en rasgos generales, el número de años es directamente proporcional a la experiencia profesional acumulada, pero por el contrario, es inversamente proporcional al rendimiento de la persona. Ello es tenido en cuenta, por ejemplo, a la hora de realizar trabajos que requieran de resistencia física o bien en trabajos con personas a tu cargo.

La edad y la imagen también condicionan el tipo de perfil demandado para el puesto, según la propia marca de la empresa o entidad y el producto que venda de cara al público.

Cabe resaltar algo que se nos olvida cuando buscamos trabajo, bien por lo desesperado de las circunstancias, o bien cuando llevamos muchos años trabajando de lo mismo: nuestras principales metas. ¿Por qué estudié esto? ¿Estoy trabajando realmente de lo que quiero? A eso me refería cuando hablaba de expectativas profesionales y personales.

Fórmulas para establecer un salario

A continuación, y recalcando el hecho de que esto es un ejercicio de reflexión y no una ley universal, voy a presentar una fórmula susceptible de ser usada cuando nos surjan dudas a la hora de buscar trabajo. También sirve para aquellas empresas o entidades que quieran establecer un salario adecuado para el puesto de trabajo que ofertan.

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Cuantos más Requisitos nos pidan, cuantas más Responsabilidades establezcan para el puesto en cuestión, cuantas más cargas económicas y administrativas nos suponga el Tipo de Contrato (todo ello sujeto a las variables Edad e Imagen), mayor debería ser el Salario.

Si además queremos saber si el trabajo que pretendemos conseguir o que estamos realizando cumple nuestras expectativas personales y profesionales, habría que utilizar la siguiente fórmula:

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Volvemos al dato ofrecido al principio: 645,30 euros mensuales de salario mínimo interprofesional para el año 2014. En mi opinión, es importante fijar un salario mínimo como igual de importante es pagar de acuerdo al trabajo realizado, según los requisitos y responsabilidades que nos plantearon desde el principio, en el momento en que vemos la oferta de trabajo.

A ti como trabajador, no te acomodes, se exigente contigo mismo a la hora de elegir un trabajo en cuanto a salario, pero también en cuanto a expectativas profesionales y personales. No te conformes.

A ti como empresa o entidad, paga lo que verdaderamente vale el puesto de trabajo que ofertas, y aprovecha los recursos humanos que tienes, es muy común el desconocer el verdadero potencial de tu equipo de trabajo. No cometas ese error.

Vuelvo a decir que esto es un ejercicio de reflexión y no una ley universal, es mi punto de vista sobre una situación complicada pero con posibilidades de mejorar.

(*) Imagen de portada: Craig Garner, Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.