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Antequera, situada en la provincia de Málaga, es una de las ciudades andaluzas con más patrimonio histórico, que para muchos, sin embargo, es bastante desconocido.

Coronada por la alcazaba y por la Iglesia de Santa María, en su casco antiguo se suceden colegiatas, iglesias, conventos, palacios, arcos, puertas y ermitas que son inigualables. Además, a sus afueras se encuentran importantes enclaves arqueológicos, como los dólmenes de Menga, Viera y El Romeral.

Su patrimonio es tan variado y numeroso que vamos a seleccionar algunos de los lugares imprescindibles para conocer bien la ciudad.

1. Conjunto arqueológico de los dólmenes de Antequera

Los dólmenes de Antequera, situados a las afueras de la ciudad, son un lugar de obligada visita para los amantes de la cultura prehistórica. La ciudad de Antequera cuenta con tres ejemplos de especial importancia para el Megalitismo europeo y que se encuentran, además, en un perfecto estado de conservación.

El Dolmen de Menga, perteneciente al período Calcolítico (2500-2000 a. C.), llama la atención sobre todo por sus características constructivas, que son diferentes a las del resto de dólmenes destinados a uso funerario. Se trata de un dolmen de galería cubierta y de planta casi rectangular, cubierto por un montículo de tierra de 50 metros de diámetro.

En su interior, la galería y el corredor ovalado apenas se diferencian, por lo que parece destinado a uso habitacional más que a uso funerario. También sorprende la disposición irregular tanto de los pilares como de los ortostatos (piedras en vertical con las que se construyen las paredes). La cubierta es arquitrabada y está formada por cinco enormes losas horizontales que descansan sobre tres pilares o menhires en la parte central.

 

Otra de sus peculiaridades es la presencia de un pozo de 19,5 metros de profundidad en la parte más interior. Parece que fue construido para acceder al río subterráneo y así aprovechar los gases procedentes del subsuelo para lograr una supuesta comunicación con los dioses.

Otro dato curioso es su orientación. Mientras que la mayoría de los dólmenes de la región andaluza se orientan hacia el este (hacia la salida del Sol), este dolmen se orienta hacia la llamada Peña de los Enamorados, lo que hace pensar que podría celebrarse en la peña alguna especie de ceremonia.

El Dolmen de Viera se realizó hacia el año 2000 a. C. y, en este caso, está orientado hacia la salida del Sol. Se trata de un sepulcro de galería cubierta. Para acceder al interior hay que pasar por una puerta labrada en un monolito. En su interior hay un corredor de 19 metros formado por ocho ortostatos a la derecha y siete a la izquierda, mientras que la cámara está formada por cuatro losas que hacen de pared y otra que la cubre.

Construido alrededor del 1800 a. C., el Dolmen del Romeral presenta peculiaridades bastante interesantes: un corredor de sección trapezoidal formado por pequeñas piedras y lajas y, posteriormente, dos cámaras de base circular, la principal de las cuales antecede a la de menor tamaño. Esta cámara más pequeña estaba destinada a ofrendas, que se colocaban en un altar. También es bastante curioso el empleo de la falsa bóveda (piedras que se superponen en hiladas). En este dolmen se han encontrado restos humanos, conchas y cerámicas que nos indican el carácter funerario o sepulcral del recinto.

2. La Alcazaba y alrededores

Desde el exterior, la imagen de Antequera está dominada por la Alcazaba y, justo enfrente, por la Peña de los Enamorados. Antes de llegar te aconsejamos que eches un vistazo a la impresionante panorámica y contemples la parte baja de la ciudad con sus iglesias y palacios y, al fondo, la Vega y la Peña de los Enamorados.

Para acceder a la Alcazaba deberás atravesar el Arco de los Gigantes o Puerta de Hércules, un arco que se levantó en 1585 en sustitución de una puerta musulmana de estilo tardorenacentista con restos romanos (lápidas y esculturas). El arco es de siete metros de altura, tiene un muro de dos metros de grosor y estaba coronado por una hornacina con una escultura de Hércules. La jarra de azucenas de la clave junto con la escultura del castillo de la derecha y el león de la izquierda, forman el escudo de la ciudad. A través del arco podrás observar la impresionante Colegiata de Santa María la Mayor, que analizaremos más adelante.

Parece ser que los musulmanes aprovecharon los sillares y demás restos de la ciudad romana para construir la Alcazaba. Su torre más importante es la llamada del Homenaje, conocida popularmente como Reloj de Papabellotas, de época nazarí. Se accede a la torre por una puerta con columnas lisas y un dintel, posiblemente procedente de una iglesia visigoda. En su interior destacan estancias de plantas rectangulares con bóvedas esquifadas. Sobre esta torre se colocó en el año 1582 un templete-campanario de estilo manierista, muy similar en cuanto a su estructura a los templetes de los ayuntamientos italianos del Renacimiento y que sirve para albergar la campana mayor de la ciudad. El templete consta de arcos de medio punto en sus cuatro lados y está rematado por chapitel con bola de bronce.

También de época nazarí es la Torre Blanca, situada al otro extremo y que sorprende por la perfección técnica de sus sillares. Su interior consta de dos plantas, iluminadas mediante troneras y ventanas de arco de herradura. Son muy interesantes sus bóvedas de ladrillo, unas de medio cañón y otras esquifadas.
En la Alcazaba también puedes darte un paseo por sus jardines, que cuentan con algunos restos arqueológicos. Todo el recinto está cerrado por una muralla en la que se abren cinco puertas.

3. Arquitectura religiosa

Antequera es la ciudad con más iglesias de toda España. La Colegiata de San Sebastián, que se encuentra en la plaza de San Sebastián, es el resultado de numerosas reformas y añadidos a lo largo de su historia. Su construcción comenzó en 1540 con el arquitecto Diego de Vergara. El estilo primitivo de la iglesia muestra algunos elementos renacentistas, como son los arcos de las ventanas de la fachada principal.

Quizás lo más interesante es su portada renacentista de tres cuerpos. El cuerpo bajo se encuadra entre pares de columnas de fuste estriado y capiteles corintios donde se combinan formas vegetales con figuras fantasiosas de geniecillos jugando. En las enjutas del arco de acceso destacan dos clípeos con los bustos de Santiago y san Felipe. El segundo cuerpo corresponde al estilo plateresco, como lo demuestra la presencia de balaustres y nichos que contienen esculturas, ahora bastante deterioradas, de san Pablo, san Esteban y san Pedro. Por su parte, el cuerpo superior presenta las armas de Carlos V bajo un águila bicéfala y está flanqueado por pares de pequeñas columnas dóricas. Sobre este último cuerpo se colocaron la figura de Hércules niño y las representaciones de la Noche y el Crepúsculo.

La altísima torre que queda a su izquierda es un claro ejemplo de Barroco andaluz, sobre todo por sus tres cuerpos superiores. Para algunos la torre está influenciada por el mudéjar aragonés, especialmente en el uso del ladrillo. Su ubicación, distanciada de la iglesia, recuerda a los alminares de las mezquitas. El chapitel fue sustituido varias veces, pero siempre conservó el ángel custodio que sirve de veleta.

El interior es de tres naves separadas por pilares de planta cruciforme y medias columnas jónicas adosadas, muy similares a la catedral italiana de Pienza. Sobre estos pilares descansaban arcos de medio punto que todavía se pueden ver en algunos tramos. Las tres naves estaban cubiertas por armaduras de madera, pero fueron sustituidas por las bóvedas de yeso que vemos en la actualidad. El crucero, la cúpula y la cabecera plana de estilo neoclásico son del siglo XVIII. En el centro de la nave destaca el coro de sillería trazada en madera.

Alberga en su interior numerosas obras de arte, como el Retablo de Santa María de la Esperanza, realizado por Bernardo Simón de Pineda, o la Virgen de la Antigua, atribuida a Jerónimo Hernández y con influencias miguelangelescas.

La Colegiata de Santa María la Mayor es quizás una de las iglesias más bellas de Andalucía y cuenta con una impresionante fachada renacentista. Su importancia radica sobre todo en su monumentalidad y modernidad conseguida en una fecha muy temprana (1514-1550).

Según Bonet Correa es “La primera iglesia que con sentido renacentista se construyó en Andalucía”. Parece que en su construcción intervino más de un arquitecto, algo que concuerda con el período de ejecución. Para su construcción se emplearon numerosos sillares procedentes de la antigua ciudad romana de Singilia y, por la estructura de la cabecera, parece que inicialmente se planteó como templo gótico y posteriormente terminó configurándose como edificio renacentista.

La fachada es la más monumental de toda la ciudad y está realizada con piedra de sillería. Su autor debió de conocer el lenguaje renacentista a pesar de algunos detalles de época medieval. La fachada se articuló como las fachadas de las catedrales góticas italianas, es decir, dividida en tres calles separadas por contrafuertes, con una puerta en cada una de ellas y la central de mayor tamaño que las laterales. Incluso la parte superior, que se asienta sobre una balaustrada ciega renacentista, parece de efecto gótico, muy similar a la Catedral de Orvieto en Italia. Los contrafuertes que dividen las calles terminan en unos pináculos cónicos estriados rematados con bolas que nos pueden recordar incluso al gótico veneciano. Encontramos, además, una decoración bastante geométrica que consta de detalles que ya son manieristas, como los óvalos o roleos de las hornacinas.

En el muro lateral izquierdo destaca otra fachada de estilo tardorenacentista con marcas de canteros. Al exterior del ábside destacan los tres pares de contrafuertes rematados con jarrones de diseño manierista.

Su interior recuerda a los primeros templos italianos del Renacimiento. Prácticamente no contiene ni retablos ni decoración ornamental. La planta es basilical, de tres naves separadas por enormes columnas de orden jónico sobre las que descansan cinco arcos de medio punto decorados con perlas propias del gótico de los Reyes Católicos. La nave central es más ancha y más alta que las laterales y consta de un cuerpo de arcos de descarga, como de falso triforio ciego, que nos recuerda a la sinagoga de Santa María la Blanca de Toledo. La cubierta, sin embargo, recurre al estilo mudéjar mediante la colocación de tres armaduras para cubrir las tres naves.

Otra de las iglesias imprescindibles para visitar es la Iglesia del Carmen, situada también en la zona más alta de la ciudad. De estilo mudéjar, fue construida a finales del siglo XVI y principios del XVII y cuenta con uno de los retablos barrocos más impresionantes de Andalucía.

La iglesia es lo que queda del Convento de Religiosas de Carmelitas Descalzas. Ofrece un aspecto pobre en su exterior que contrasta enormemente con su imponente interior barroco. La estructura de la iglesia sigue los modelos de la iglesia morisca granadina, es decir, de una sola nave, capilla mayor bastante definida y capillas laterales independientes.

La fachada es bastante sencilla, pero destaca su portada manierista de arco de medio punto flanqueado por dos medias columnas toscanas sobre plintos y que sustentan un frontón curvo y partido en cuyo centro hay un escudo del Carmelo. A la derecha de esta portada se conserva el único resto de su campanario, que fue demolido en el año 1883: una pequeña espadaña de un solo hueco.

Otro de sus elementos más impresionantes es el artesonado mudéjar que cubre todo el espacio. Es rectangular y sin tirantes de madera. Su decoración consiste en estrellas de ocho puntas en las partes medias y bajas de los faldones, mientras que el almizate está decorado totalmente con un bellísimo enjambre de lacerías del que sobresalen tres piñas de mocárabes.

Lo más destacado de la capilla mayor son sus tres retablos. El central es sin duda el más impresionante de los tres. Fue construido por Antonio Primo en su parte arquitectónica, mientras que la parte escultórica la realiza José de Medina.

Este retablo es uno de los ejemplos más interesantes de retablo barroco andaluz del siglo XVIII. Está compuesto por una complicada disposición de estípites, hornacinas, cornisas, etc.: un complicado juego de formas curvas y mixtilíneas que nos hacen perder en toda su figuración.

Destacan santos, santas, ángeles que tocan instrumentos o sostienen guirnaldas. En la parte superior llama la atención la figura de San Miguel Arcángel venciendo al demonio y en la parte inferior, la imagen de la Virgen del Carmen. Todas estas figuras están policromadas, algo que contrasta con la parte arquitectónica, que no llegó a dorarse.

4. Arquitectura civil

Uno de los palacios más importantes de Antequera es el Palacio de Nájera, que alberga actualmente el Museo Municipal. Se encuentra en la plaza del Coso Viejo y su construcción comenzó en el primer tercio del siglo XVIII aprovechando una portada del siglo XVI, actualmente bastante restaurada. Consta de una amplia fachada realizada en ladrillo y de una hermosa torre-mirador realizada por Nicolás Mejías. Se pueden distinguir con claridad los dos momentos de su construcción: la parte baja es de comienzos del siglo XVIII, mientras que tanto la torre-mirador como la parte superior datan de la segunda mitad del siglo XVIII. En el interior del palacio destaca su patio claustral, de planta cuadrada y con columnas de caliza roja procedente de la sierra del Torcal. Sobre las columnas descansan arcos de ladrillo y un segundo cuerpo que pertenecen al estilo barroco-mudéjar.

En la calle Lucena se encuentra el Palacio del Marqués de Villadarias, que cuenta con una monumental portada de tres cuerpos de caliza roja procedente de la sierra del Torcal. La fachada está organizada en seis ejes y tres plantas, pero lo más destacable, como hemos dicho, es su portada de estilo barroco. Esta tiene, sin embargo, algunos elementos muy clásicos, como las cuatro columnas toscanas con capiteles ovados que descansan sobre plintos del primer piso. En las metopas de su entablamento se pueden descubrir flores de lis, que aluden a la Casa de Borbón, y flores planas. Sobre este primer cuerpo descansa un balcón cuyo vano está flanqueado por pilastras cajeadas y sobre él destaca un sencillo entablamento. El cuerpo superior es el que se plantea con más libertad, rematándose con frontón curvo con roleos y pirámides. Es bastante curiosa la presencia de las cadenas aguantadas por cilindros de piedra en la puerta principal, elementos que indican que el rey Felipe V de Borbón residió unos días en este edificio.

Si accedes al interior encontrarás un bellísimo cancel de hierro, ya del siglo XIX, que separa la zona de los carruajes de la casa. A través de este cancel podrás observar el patio de planta cuadrada, que consta de arcos de ladrillo sobre columnas también toscanas de caliza roja. La caja de la escalera se sitúa en el lateral izquierdo, es de planta rectangular y se cubre con bóveda elíptica sobre pechinas.

5. Parque natural el Torcal y la Peña de los Enamorados

Antequera también cuenta con un importante entorno natural y un bello paisaje dominado por las tierras fértiles de la Vega, por el Paraje Natural del Torcal y por la Peña de los Enamorados.

La Peña de los Enamorados es visible desde muchos puntos de la ciudad. Es un peñón calizo que tiene una morfología bastante característica: parece la cabeza de un indio tumbado. La leyenda cuenta que una pareja de enamorados (él, cristiano y ella, mora) se encontraba huyendo de unos soldados enviados por el padre de ella cuando fueron acorralados y, para evitar que los separasen, decidieron tirarse al vacío y así unirse en la eternidad.

Otro lugar imprescindible para visitar es el Paraje Natural de el Torcal, que deja sorprendido a todo el que lo visita, porque alberga uno de los paisajes Kársticos más impresionantes de Europa. La peculiar forma de las rocas conforma un paisaje sorprendente.

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Su formación se debe a un proceso que ha durado varios cientos de millones de años. Aproximadamente hace 200 millones de años, Europa y Oriente Medio se encontraban sumergidos bajo el agua en un proceso de sedimentación. Los restos de esqueletos, conchas y caparazones de animales marinos se iban acumulando y compactando en diferentes niveles. Hacia el Mioceno Medio, el empuje de las placas ibéricas al norte del mar Tetis y la africana del sur fracturaron y deformaron estos sedimentos, que posteriormente emergieron poco a poco en un proceso que todavía se mantiene. Una vez que el relieve quedó al aire, los agentes meteorológicos fueron modelando este peculiar paisaje.

Puedes realizar a pie diferentes itinerarios, marcados con colores, para conocer el paisaje del Torcal. En el siguiente enlace podrás consultar todas las actividades.

6. Museos

El Museo Municipal de Antequera, que se encuentra en el Palacio de Nájera, es un museo arqueológico, etnológico y de bellas artes. Fue creado como Museo Arqueológico en 1908 contando con importantes piezas romanas, pero en el 15 de marzo de 1972 se inaugura como Museo Municipal a raíz del descubrimiento del famoso Efebo de Antequera, quizás la pieza más importante de toda la colección. El recorrido comienza por la sección de arqueología; en las plantas superiores se encuentra la sección de bellas artes, una sala monográfica dedicada al pintor antequerano Cristobal Toral y dos salas de contenido etnológico.


Recientemente se ha inaugurado el Museo de Arte de la Diputación (MAD): un espacio destinado a la divulgación y reflexión del arte contemporáneo. Situado en el Palacio de los Colarte, alberga una rica colección procedente de adquisiciones de la Diputación Provincial de Málaga. Dicha colección reúne aproximadamente 300 obras de arte que van desde finales del siglo XIX hasta la actualidad y entre las que se encuentran obras de artistas como Manuel Barbadillo, Soledad Sevilla o Rafael Canogar.

Aparte de albergar una colección permanente, este espacio organiza exposiciones temporales y numerosas actividades como visitas guiadas, conferencias, cursos, etc. Hace poco se han expuesto importantes litografías de Mirò procedentes de la Colección de Obra Gráfica de la Fundación la Caixa.

Si quieres consultar la ubicación exacta de cada uno de los lugares que hemos ido analizando o visitar el resto de los monumentos de Antequera, no olvides consultar la web oficial de Turismo de la ciudad o presentarte en la Oficina Oficial de Turismo que se encuentra en la plaza de San Sebastián.

Referencias

PAREJO BARRANCO, A., Historia de Antequera, Antequera, 1987.
ROMERO BENITEZ, J., Guía artística de Antequera, Antequera, 1989.

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