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Nos gusta salirnos de la ruta, a poder ser por carreteras secundarias, descubrir para nosotros mismos nuevos lugares que conserven en su patrimonio eso que llaman esencia. Buñol es buen ejemplo de ello. En este artículo te proponemos una ruta por Buñol.

Buñol desde el interior del Castillo.

Buñol desde el interior del Castillo.

Accedemos a Buñol por la A-3, Autopista del Este. Merece la pena echar un vistazo al paisaje pocos kilómetros antes de llegar, sobre todo cuando sale a nuestro paso la antigua cementera de Buñol, una obra de ingeniería de grandes dimensiones que corona uno de los montes.

Buñol. Accesos. Imagen satélite.

Buñol. Accesos. Imagen satélite.

Buñol se localiza en la comarca de Hoya de Buñol, un territorio formado por sierras, cerros y mesetas que predispone un clima mediterráneo tirando a continental. Buñol se extiende por una ladera en paralelo al río que lleva su mismo nombre. Te aconsejamos comenzar la ruta desde el castillo, para luego ir descendiendo.

Vista de la Hoya de Buñol, con Buñol al fondo.

Vista de la Hoya de Buñol, con Buñol al fondo.

La historia de Buñol se remonta a márgenes prehistóricos. Existen yacimientos arqueológicos desde el Paleolítico a la Edad del Bronce repartidos por la zona. Pero no será hasta la época romana cuando se documenten los primeros asentamientos de la población actual. La presencia humana queda más patente durante la presencia islámica, y el mejor testigo presencial es el castillo.

El Castillo de Buñol

El castillo está fechado en época islámica, con indicios arqueológicos entre los siglos XI y XIII. Se extiende de Noreste a Sureste, tiene una longitud de 400 m, y se divide en dos recintos separados por fosos artificiales. Cruzamos el puente que recorre el castillo, y nos adentramos en la plaza de armas.

Plaza de armas del Castillo de Buñol.

Plaza de armas del Castillo de Buñol.

Desde la conquista cristiana, Buñol pasará a pertenecer a Rodrigo de Lizana, a la Orden del Hospital, a la Corona de Aragón, y a la familia Mercader. El castillo muestra un estilo gótico, aunque fue producto de determinadas reformas como iremos viendo en la visita. Posteriormente, durante el siglo XIX varias familias se instalan en el espacio intramuros. Las casas se adosan a la muralla, convirtiendo este recinto en una calle más del pueblo. Seguimos el descenso, no sin antes alzar la mirada a la Torre Mayor.

Foso, puente y Torre Mayor del Castillo de Buñol.

Foso, puente y Torre Mayor del Castillo de Buñol.

De planta trapezoidal, la Torre Mayor ocupa un espacio intermedio entre los recintos del castillo y el foso intermedio, a la vez que da acceso a la fortaleza sur, en la cual se ubican el palacio gótico, el palacio renacentista, la iglesia, y la Torreta.

A nuestra izquierda se alza el palacio renacentista o de Los Mercader levantado en el siglo XVI, y ampliación del palacio gótico y unido anteriormente a este por un paso a nivel. El edificio se restauró y actualmente acoge a la oficina de turismo y la colección arqueológica del Museo de Buñol.

Palacio de los Mercader y Torre Mayor al fondo, Castillo de Buñol.

Palacio de los Mercader y Torre Mayor al fondo, Castillo de Buñol.

Museo de Arqueología

Sala de Arqueología, Museo de Buñol.

Sala de Arqueología, Museo de Buñol.

El Museo de Arqueología nos muestra una exposición permanente con los objetos arqueológicos más representativos de los yacimientos arqueológicos localizados en el término municipal. Recoge una colección de pequeñas dimensiones pero muy completa, una muestra histórico-arqueológica que arranca desde el Paleolítico hasta la época moderna, siguiendo un recorrido cronológico, con clara intención didáctica. Sin embargo, precisa de mayor cantidad de material museográfico para un mejor entendimiento de las piezas. Un punto positivo es la conserva in situlos restos de una noria de época islámica, con una adecuada explicación del funcionamiento, además del hecho que supone exponer restos arqueológicos en su estado original dentro de un museo de arqueología.

Sala de Arqueología, Museo de Buñol.

Sala de Arqueología, Museo de Buñol.

Restos de una noria islámica conservados in situ, Museo de Buñol. Palacio de los Mercader, Castillo de Buñol.

Restos de una noria islámica conservados in situ, Museo de Buñol. Palacio de los Mercader, Castillo de Buñol.

Iglesia del Salvador

Siguiendo el recorrido, dentro del segundo recinto del castillo, vamos hacia la antigua Iglesia del Salvador, edificado por el Conde de Urgell a mediados del siglo XIV, lugar donde se ubicó el antiguo panteón de la familia Mercader –señores de Buñol desde 1425 y hasta mediados del siglo XIX-. Formada por una nave rectangular, sufrió continuas reformas e intervenciones, hasta tal punto que fue utilizado como vivienda y granero por los habitantes del castillo durante el siglo XIX, conservando una mínima parte del retablo barroco. Actualmente, el edificio se destina a albergar la colección etnológica del Museo de Buñol.

Bóveda de la antigua Iglesia del Salvador. Restos del retablo barroco a la derecha.

Bóveda de la antigua Iglesia del Salvador. Restos del retablo barroco a la derecha.

Este Museo de Etnología recoge un conjunto de objetos, en su mayoría de los siglos XIX y XX, que ayuda a completar el recorrido histórico junto con el Museo de Arqueología. La colección etnológica se formó con donaciones particulares de los habitantes de Buñol. Los objetos son muy vistosos, la mayoría se explican por sí solos y se exponen a modo de dioramas en forma de period rooms.

Recreación doméstica. Sala de Etnología, Museo de Buñol. Iglesia del Salvador, Castillo de Buñol.

Recreación doméstica. Sala de Etnología, Museo de Buñol. Iglesia del Salvador, Castillo de Buñol.

Sala de Etnología, Museo de Buñol. Iglesia del Salvador, Castillo de Buñol.

Sala de Etnología, Museo de Buñol. Iglesia del Salvador, Castillo de Buñol.

Palacio Gótico

Pasamos al siguiente edificio, el antiguo palacio gótico del cual solo se conserva la parte inferior (en 1930 fue derribado en su mayor parte por declararse ruina), llamada hoy Sala de lo “Oscurico”. Se trata de un espacio de planta rectangular, que también albergó a los habitantes del castillo durante los siglos XVIII y XIX, acondicionado como sala de exposiciones, conferencias y conciertos.

Exposición temporal, Sala de lo "Oscurico". Palacio Gótico, Castillo de Buñol.

Exposición temporal, Sala de lo “Oscurico”. Palacio Gótico, Castillo de Buñol.

Salimos del recinto amurallado por las escaleras de la Sala de lo “Oscurico”. Ahora te proponemos otra actividad, disfrutar del paseo mientras descendemos por las cuestas del pueblo. El enclave de Buñol es muy atractivo, lo cual ofrece multitud de posibilidades para los amantes de la fotografía.

Foso intermedio y puente, Castillo de Buñol.

Foso intermedio y puente, Castillo de Buñol.

Hagamos una primera parada, sentémonos en algún bar cercano a la Plaza del Pueblo. ¿Sabes cuál fiesta se celebra en estas calles? ¿Has escuchado hablar de la Tomatina?

La Tomatina

La Tomatina se celebra en la última semana del mes de agosto, durante las fiestas del patrón de la ciudad. Sin duda, habrás oído hablar de la Tomatina o visto en las noticias. El evento en sí es más complejo y cuenta con una serie de preparativos previo donde la comida y la bebida nunca faltan. Pero todo se reduce a una hora, entre las 11 y las 12 horas de la mañana, periodo en el cual se produce una batalla campal en el que los participantes se lanzan tomates unos a otros.

Fiesta de la Tomatina, Buñol.

Fiesta de la Tomatina, Buñol.

Los orígenes de la Tomatina se remontan a 1945, aunque no fue hasta la década de los ochenta cuando comenzó la gran afluencia de público. Y es que la gran acogida de la Tomatina a nivel nacional e internacional se traduce en un total de decenas de miles de personas, en una localidad de más de nueve mil personas. Este hecho, junto con la declaración de la Tomatina como fiesta de interés turístico internacional en el año 2007, ha llevado a registrar la marca Tomatina.

Si decides visitar Buñol durante estas fiestas ten en cuenta la gran afluencia de público, y la subida de precios por temporada alta. Si además participas en la Tomatina, infórmate primero y respeta las reglas del juego.

¿Dónde comer?

¿Tienes hambre? Conozco una antigua posada del siglo XVII, Posada Venta Pilar, actualmente hotel y restaurante que conserva gran parte de la arquitectura y la decoración, y donde hacen muy buenas paellas.

La Cueva o Charca del Turche

Una vez terminamos de comer, te propongo que vayamos a las afueras del pueblo, con dirección hacia la localidad de Alborache, y visitar una de las caras de la naturaleza que nos ofrece la región de la Hoya de Buñol: la Cueva o Charca del Turche. El entorno ofrece vistas como ésta, grandes barrancos y caídas de agua. Si la época y el clima acompañan, date un baño en el lago. A pesar de que los niveles del agua han bajado considerablemente, el paisaje es sorprendente.

Cueva del Turche. Hoya de Buñol.

Cueva del Turche. Hoya de Buñol.

El Cementerio Masónico de Buñol

Vamos a cerrar la jornada con una visita algo peculiar y muy interesante. Vamos al cementerio de Buñol. Como puedes ver hay dos puertas, aunque una de ellas está cerrada. ¿Notas algo que te llama la atención en dicha puerta? ¿Quizás un símbolo? Exacto. La escuadra y el compás. Nos encontramos ante un excepcional ejemplo de cementerio masónico.

Puerta del cementerio de Buñol con el símbolo masónico.

Puerta del cementerio de Buñol con el símbolo masónico.

El cementerio de Buñol se inaugura a finales del siglo XIX, dividiéndose en dos partes desde el principio: entrando hacia la parte izquierda se enterraban a los no creyentes, y en la zona de la derecha a los cristiano-católicos. Hoy en día ya no se hace tal distinción. Vayamos a la zona de la izquierda.

Monolito piramidal, con simbología masónica. Cementerio de Buñol.

Monolito piramidal, con simbología masónica. Cementerio de Buñol.

Nos sale al encuentro un monolito piramidal, erigido en 1995 por un grupo de masones en homenaje a los fallecidos y enterrados en aquel cementerio. Justo en frente de dicho monolito, se ubica la tumba del fundador de la Logia de los Once Hermanos nº 120 de Buñol, fallecido en 1886. Seguimos el recorrido por cientos de lápidas con una simbología puramente masónica: la columna con el talle roto, la rama de acacia, el triángulo, la plomada… También hay referencias y símbolos políticos de la época contemporánea, convirtiendo este cementerio en un referente para el estudio histórico y antropológico.

Hasta aquí termina una visita muy aproximada y básica por Buñol. Esta región ofrece muchas posibilidades y lugares de interés que no hemos comentado. Asimismo, y según la época del año, podrás disfrutar de una serie de actividades propuestas por determinadas asociaciones locales y por el ayuntamiento. Por ello y como siempre, te recomendamos que te informes directamente antes de ir y que hagas noche en Buñol.

+ Info

Ayuntamiento de Buñol
Tomatina

Referencias

Rafael Casero Alcáñiz: Simbología masónica en el camposanto buñolero.

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(*) Imágenes: Francisco Alvarado.