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Si en el mercado actual se vendieran profesiones y no tomates, muy probablemente el puesto de las Humanidades se encontraría ubicado en aquel pasillo estrecho, muy al fondo, justo al lado de la puerta trasera, en un pequeño rincón invadido por la penumbra de la media mañana; el olor rancio de sus estanterías se entremezclaría con la putrefacción de los contenedores de basura.

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El puesto de las Humanidades

A primera vista, no resultaría una parada muy apetecible dentro del mercado, pero de vez en cuando, el dueño del puesto de Humanidades sacaría de sus estanterías un manjar suculento, nunca visto, atractivo a la vista, infalible al gusto. Por un segundo, sería el centro de atención del Mercado, pero su éxito sería tan rotundo como fugaz.

Las Humanidades nacen a partir de una inquietud altruista, que primero tiene forma de pasatiempo y que luego torna a una dedicación completa, rozando con la obsesión

A la semana siguiente, el resto de los puestos del Mercado harían un encargo común, produciendo en masa ese objeto y dándole una difusión que en el puesto de las Humanidades hubiera sido imposible. El objeto único de calidad pasaría a un producto fabricado en masa, acaramelado, y con un marketing a su espalda que facilitaría el consumo de todos los clientes que circulan por el Mercado.

El puesto de las Humanidades retiraría su producto, ya no único, y volvería a colocarlo en su estantería, impotente ante la competencia, aferrándose de nuevo a esa autenticidad que llama la atención de algún que otro lugareño que por allí pasaba.

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Éstos son algunos de los estudios universitarios que pueden adscribirse al ámbito de las llamadas Humanidades. Hablemos de las Humanidades.

Hablemos de las Humanidades

Las Humanidades nacen a partir de unas inquietud altruista, que primero tiene forma de pasatiempo y que luego torna a una dedicación completa, rozando con la obsesión. No es de extrañar que en su origen, esas ansias de conocimiento vengan de la mano de personas con tiempo libre y con fortuna suficiente como para dedicarse a la búsqueda del conocimiento del ser humano. Las Humanidades parten pues, de ese altruismo implícito, y del saber por el saber como único objetivo.

Partiendo de esta base, se erigió un conglomerado de artes y ciencias en torno al ser humano y a todas sus manifestaciones susceptibles de ser estudiadas con detenimiento, llegando a crear una nueva demanda: la necesidad de saber.

Ese nuevo enfoque tiene como resultado la creación de un equipo multidisciplinar, enclaustrado en altos edificios de piedra rellenos de libros, dedicados en total dedicación al estudio humanístico. La evolución de este sistema otorgó nuevos matices: el trabajo resultante tiene que ser único, de calidad y con una aplicación social, y la formación en la materia debe ser continua.

Las Humanidades se prevén a largo plazo, nunca a corto plazo. La expresión “lo quiero para ayer” no es aplicable a este ámbito, pues las Humanidades se encuentran inmersas en un proyecto de conocimiento desde hace miles de años y requieren una labor exhaustiva y regular, sin atracones.

Las Humanidades se prevén a largo plazo, nunca a corto plazo. La expresión “lo quiero para ayer” no es aplicable a este ámbito, pues las Humanidades se encuentran inmersas en un proyecto de conocimiento desde hace miles de años y requieren una labor exhaustiva y regular, sin atracones

Es, por tanto, una materia difícil de medir, cualitativa, y no cuantitativa. No existen balanzas de precisión que analicen un trabajo de esta índole.

El marcado altruismo, la visión de un proyecto a largo plazo, el carácter cualitativo más que cuantitativo, y una dedicación continua, han provocado una ambigüedad de cara al mercado profesional, y la imposibilidad de dar salida a una mínima multitud de gente bastante preparada. Existe una necesidad humana, que es el conocimiento. Esa demanda se ha traducido estudios de universidad, y la fabricación en serie de un personal laboral, cuantitativo, con capacidad y preparación que supera las expectativas.

Las Humanidades, por tanto, son un producto de calidad que responde a una demanda social dentro de un mercado laboral. Entonces, surgen estos interrogantes:

  1. ¿Por qué no se le da salida?
  2. ¿Cuál es el problema respecto a que se siga viendo a las Humanidades como un pasatiempo alimentado por el altruismo?

El problema radica en la escasa preparación ante el mercado laboral, el hecho de ausentarnos del panorama empresarial, la falta de herramientas para movernos con propia autonomía, la incapacidad de transmitir el producto, por citar los más importantes.

La solución ya se empezó a aplicar, primero por parte de académicos, licenciados y profesionales que dieron una nueva perspectiva a sus conocimientos, y ahora se aplica en las mismas aulas de la universidad, aunque todavía de forma tímida. Más allá del “hacerse rico” y del término inmoral de “negocio”, existe la realización de un proyecto de vida donde poder desarrollarte primero como profesional, y luego como persona, viviendo a la vez de ello. Parece impensable, pero repito: ya se está aplicando.

Animamos a dar salida a las ideas, a hacernos valer, a revertir nuestro conocimiento, a seguir formándonos, a ser autómatas, a crear y llevar a cabo proyectos personales. Hoy como homenaje al Día Internacional del Trabajador, CROMA Comisarios Culturales lanza esta reflexión en una época de frustración personal y crisis laboral, con un único eslogan: en ti reside el hacerlo.

(*) Imagen de Portada: morguefile.com. Creative Commons License.