Calle Judería.

Calle Judería.

Cuando se habla de la judería de Sevilla la asociamos directamente al conocido barrio de Santa Cruz, lleno de callejuelas evocadoras, de rincones para perderse en la memoria y de historias que nos hacen recordar a personajes que tal vez existieron o tal vez no. Pero ¿sabías que la judería iba mucho más allá de este barrio? Os invitamos a que paseéis con nosotros por sus calles y monumentos. No os defraudará.

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La judería sevillana ocupaba una gran extensión de la ciudad, de la que el barrio de Santa Cruz era una parte pero no la única. También estaba compuesta por los alrededores de la Iglesia de Santa María la Blanca y por los de la de San Bartolomé, que junto a la Iglesia de Santa Cruz (no confundir con la actual parroquia) se levantaron sobre las antiguas sinagogas que se establecieron en Sevilla, a su vez levantadas sobre antiguas mezquitas que Fernando III, y posteriormente Alfonso X, habían cedido a la comunidad judía tras la reconquista de la ciudad en 1248.

Zona de la ciudad de Sevilla donde se ubicó la judería

Zona de la ciudad de Sevilla donde se ubicó la judería.

Calles Judería, Agua y Vida

Son las calles más famosas del barrio de Santa Cruz porque es un paso obligado si se busca el Patio de Banderas, la plaza del Triunfo o la entrada al Real Alcázar o a la Catedral. Hay que destacar el paso por varios soportales, típicos de las construcciones medievales, que permiten que se transite por debajo de las viviendas.

Os recomiendo que visitéis estas calles cuando no haya grupos ni aglomeraciones porque su tranquilidad, su frescor y el rumor del agua de sus pequeñas fuentes, junto con el aroma que desprenden las flores de los patios de las casas que allí se encuentran, os transportarán a cualquier época con tan solo cerrar los ojos.

Murallas

Muralla de la ciudad (izq.) y muralla de la judería (dcha.)

Muralla de la ciudad (izq.) y muralla de la judería (dcha.).

Formaba parte de la antigua muralla que defendió Sevilla. Su origen, como el del resto de la muralla, hay que buscarlo en tiempos de los romanos, aunque de esa muralla no queda ningún resto y la que vemos actualmente se debe al recrecimiento almohade.

Algo muy interesante que solo se puede contemplar en este lienzo de muralla es el sistema de canalización del agua que se realizaba a través de dos tuberías de barro cocido, y que llevaban agua al Alcázar.

Otro lienzo de muralla, esta vez aquella que cerraba la judería, se puede ver en la calle Fabiola.

La leyenda de Susona Ben Suzón

Hueco donde se colgó la clavera de Ben Suzón.Hueco donde se colgó la clavera de Ben Suzón.

Hueco donde se colgó la clavera de Ben Suzón.

Entre la historia y la leyenda se encuentra esta narración cuyo recuerdo aún se guarda en la calle Susona, antigua calle de la Muerte.

Décadas después de la gran matanza de judíos de 1391, en la que unos 4.000 judíos fueron masacrados en la ciudad a manos de los cristianos, estos decidieron tramar un complot, al frente del cual estaba Diego Susón, cuya hija era Susana Ben Susón, una de las más conocidas jóvenes de la ciudad en aquel momento.
Ella se enamoró de un joven caballero cristiano y se dice que esperaban a que todos en su casa se acostaran para verse. Sin embargo, una noche, mientras esperaba, escuchó los planes que su padre y otros hombres estaban planeando.

Asustada por que le pudiera pasar algo a su amado, le advirtió de este complot esa misma noche. Pero cruel es el amor cuando se mezcla con la religión, ya que su amado fue a contárselo a don Diego de Merlo, asistente de la ciudad, quien detuvo a los sospechosos y los mandó ejecutar.

Arrepentida de sus actos buscó ayuda en la Catedral, donde fue bautizada y en donde recibió el consejo de refugiarse en un convento hasta que su alma se tranquilizase. En su testamento dispuso que se separara su cabeza del cuerpo y se expusiera públicamente clavada en la puerta de su casa como escarmiento y aviso para otros jóvenes enamoradizos.

Aún hoy se puede ver el hueco donde fue expuesta, pero la calavera hace mucho que se perdió.

Don Juan Tenorio y Carmen “la Cigarrera”

Hostería del Laurel.

Hostería del Laurel.

No muy lejos de la judería, en la antigua Real Fábrica de Tabacos, trabajaba la más famosa Cigarrera, llevada a la opera por Bizet: Carmen. En esta obra existe una taberna ubicada en la calle agua donde ésta se encuentra con Don José y con Escamillo.

Por otro lado, seguro que a todos os suenan estos versos: No es verdad ángel de amor, que en esta apartada orilla, más clara la luna brilla y se respira mejor… Efectivamente pertenecen a Don Juan Tenorio de Zorrilla.

Y es que este mujeriego personaje nació según la tradición popular en la actual calle Justino de Neve, antigua del chorro, y transitaba por el Barrio de Santa Cruz, incluso hoy os podréis tomar unas tapas donde transcurre la primera escena de la obra, la Hostería del Laurel, al igual que podréis recorrer otros escenarios de la obra como la Plaza de Doña Elvira, donde se encontraba la casa de Don Gonzalo de Ulloa, padre de Doña Inés y Comendador de la Orden de Calatrava.

Hospital de los Venerables Sacerdotes

Esta construcción financiada por el importante canónigo Justino de Neve fue finalizada en 1697 por Leonardo de Figueroa. En ella encontraban asilo los sacerdotes en sus últimos años de vida o aquellos caídos en desgracia o enfermos.

El edificio está embutido entre las calles del barrio y su fachada es imposible de ver completamente. Hoy la entrada al edificio se hace por el antiguo apeadero lateral, en la plaza de los Venerables. Cuando se entra al edificio no se tiene la sensación de estar ante un hospital religioso, sino más bien en el interior de una casa privada.

El bello patio central está rodeado de arcadas, pero el detalle más llamativo es la fuente central rehundida en el suelo y rodeada de un graderío. A él se abren las actuales salas de exposiciones permanentes y temporales, así como su iglesia.

Salvo por el retablo mayor y por la falta de algunas pinturas expoliadas por las tropas francesas de Soult, la iglesia conserva su estado original. Los frescos provienen de las manos de Juan Valdés Leal y de su hijo Luca, mientras que otros pintores como Murillo también hicieron obras para esta iglesia, como la famosa Inmaculada, hoy en el Museo del Prado. Otros artistas de gran renombre como Pedro Roldán, Juan de Oviedo o Virgilio Mattoni también dejaron su impronta en esta institución.

Actualmente es sede de la Fundación Focus Abengoa que tiene una exposición permanente con obras de artistas relacionados con la ciudad como Zurbarán o Velázquez.

Casa del Dean López Cepero

Retrato del Dean López Cepero, Antonio María Esquivel (Museo BBAA Sevilla)

Retrato del Dean López Cepero, Antonio María Esquivel (Museo BBAA Sevilla).

En la plaza de Alfaro tenía su palacio este deán de la catedral de la ciudad. Lo importante no era tanto su edificio sino su colección, conformada por unos 1.000 cuadros. Cuando se lee el catálogo de la subasta que se realizó de sus colección en París tras su muerte se ve que muchas de las obras no eran sino atribuciones más que dudosas, aunque algunas de sus pinturas si eran de gran calidad artística.

Dos de sus pinturas más importantes fueron La visión de San Pedro Nolasco y La aparición de San Pedro Apóstol a San Pedro Nolasco, ambos de Zurbarán, y que cambió en vida por otros cuadros de menor calidad artística, pero quizás más de su gusto.

En el Museo de Bellas Artes de Sevilla se conserva un retrato de este deán coleccionista del pincel de Antonio María Esquivel.

Plaza de Santa Cruz

Plaza de Santa Cruz

Plaza de Santa Cruz.

En el espacio de la actual plaza radicaba una de las sinagogas de la ciudad hasta 1391 que fuera convertida en la parroquia de la Santa Cruz. En esta iglesia, derribada en época de la invasión napoleónica, fueron depositados los restos de Murillo.

La actual cruz de forja, obra de Sebastián Conde de finales del siglo XVII, estaba originariamente en la calle Sierpes, cuyo nombre proviene de las cuatro figuras serpentiformes que nacen de la base de la cruz y sostienen los candelabros. Con la remodelación urbanística que sufrió la zona en las primeras décadas del siglo XX la cruz se trasladó al emplazamiento donde se encuentra actualmente.

La iglesia que allí se encontraba fue trasladada al antiguo Monasterio del Espíritu Santo, en la calle Mateos Gago.

Calle Cruces

Calvario de la Calle Cruces

Calvario de la Calle Cruces.

El nombre de esta calle deriva de las cruces que están empotradas en la pared, de las que hay noticias desde el siglo XV. Al final de la calle esta sufre un ensanche en donde hay un pedestal de ladrillos con tres columnas rematadas por sendas cruces de forja, lo que popularmente se conoce como el Calvario de la calle Cruces.

El porqué de estas cruces viene por razones higiénicas, ya que, en una sociedad marcadamente religiosa, incrustar estos símbolos cristianos en la pared del edificio evitaba que los indeseados “transeúntes” nocturnos hicieran sus necesidades en esta zona.

Palacio de Altamira

Fue levantado tras el asalto a la judería de 1391 por don Diego López de Estúñiga, siguiendo el modelo del palacio mudéjar de Pedro I en el Real Alcázar. Posteriormente perteneció a otras familias que lo fueron readaptando a los nuevos gustos arquitectónicos y decorativos hasta el siglo XIX. La última familia que habitó este inmueble pertenecía al condado de Altamira, que aún le da nombre.

Como para muchos otros palacios de la ciudad, no corrieron buenos tiempos para él desde este siglo y fue convertido en casa de vecinos, con lo que entró en una etapa de decadencia y deterioro, aunque aún se conservan elementos originales de las distintas renovaciones como una escalera, unos artesonados o la disposición exterior de la fachada.

Su elevado nivel de deterioro hizo que la Junta de Andalucía propiciara su restauración para albergar la Consejería de Cultura. El arquitecto encargado del proyecto fue Francisco Torres Martínez y se concluyeron las obras en 1999.

Iglesia Santa María la Blanca

Santa María la Blanca. Foto: Anual.

Santa María la Blanca. Foto: Anual.

Tras la Reconquista se levantó una de las sinagogas de la ciudad que fue convertida en iglesia tras la matanza de 1391 o, según otras fuentes, tras 1480. Fue remodelada en el siglo XVII gracias al apoyo económico de Justino de Neve.

A pesar de la sencillez de su arquitectura, recientemente restaurada, es uno de los templos más sorprendentes de la ciudad. Tras una portada mudéjar se esconde un templo revestido de yeserías que le dan su aspecto barroco. Murillo fue el encargado, por mano de Justino de Neve, de realizar parte de la decoración pictórica donde se narra el sueño del patriarca José. Estos cuadros fueron lamentablemente expoliados por las tropas francesas del Mariscal Soult y hoy residen en el Museo del Prado.

En estas obras se puede ver la planta y el alzado de la Iglesia de Santa María Maggiore de Roma, iglesia con la que está asociada por su advocación, y de la propia Santa María la Blanca.

En la última restauración se han encontrado unas vigas policromadas sobre la portada.

Aparcamiento Cano y Cueto

Dentro del aparcamiento se conservan algunos restos de una antigua necrópolis hebrea que se encontraba en esta zona, ya extramuros, y que se prolongaba desde las inmediaciones de la Puerta de la Carne a la de Carmona y hasta el cercano barrio de San Bernardo.

Iglesia de San Bartolomé

Se cree que antes de ser sinagoga hubo una mezquita en este solar. Como ocurriera con las otras sinagogas fue convertida en iglesia a finales del siglo XIV o ya durante el siglo XV. Esta primitiva iglesia conservó la decoración y volumetría hebrea, pero su lamentable estado de conservación hizo que se derribara en 1779 y se construyera una iglesia de nueva planta, que es la que hoy se conserva.

Como habéis podido comprobar, la antigua judería de Sevilla es algo más que las típicas (y tópicas) imágenes que nos llegan del barrio de Santa Cruz. La calles de este barrio y del de San Bartolomé están llenas de historia y por ellas pasearon e incluso vivieron importantes personajes como Blanco White, Santiago Montoto, Francisco Morales Padrón o Collantes de Terán.

En este post os hemos traído algunos de los monumentos más significativos que se conservan en las antiguas calles de la judería. Solo nos queda invitaros a que los visitéis y descubráis estos y otros rincones que os aguardan en esta zona de Sevilla.

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