Yacimiento_arte_rupestre_Domingo_García

Yacimiento de arte rupestre Domingo García, Segovia. (*)

El otro día realicé una excursión por la provincia de Segovia y visité los petroglifos de Domingo García. Se trata de un conjunto de grabados al aire libre realizados sobre las afloraciones de roca del Cerro de San Isidro. Las representaciones corresponden a cronologías variadas y abarcan desde el Paleolítico hasta época moderna. Pero lo que esperaba que fuera una experiencia gratificante acabó siendo bastante decepcionante.

Por cierto, ¿conoces el libro Por Qué Estudiar Historia del Arte?

Te recomiendo que le eches un vistazo.

El Yacimiento de arte rupestre del Cerro de San Isidro se encuentra musealizado, con cartelas informativas y un recorrido por los grabados más interesantes. Sin embargo, nada protege las rocas sobre las que se encuentran: ni vallas, ni puertas, ni tejados, ni ninguna estructura moderna que favorezca su conservación. Tan solo un cartel a la entrada ruega por el respeto de los restos arqueológicos. Pero es evidente que hay personas que han hecho caso omiso de dicha petición, pues algunos grabados han sido dañados. Muchas representaciones no son más que finas incisiones en la roca y son imposibles de ver cuando alguien con poco respeto por el patrimonio se ha dedicado a rayar la roca (quizás con una llave) justo encima del grabado original. Ante dicho espectáculo fui incapaz de acabar el recorrido y decidí marcharme.

Petroglifo-Domingo-Garcia

Petroglifo, Domingo García, Segovia. (*)

Realmente fue una experiencia muy entristecedora y me pregunto cuáles pueden ser los motivos que muevan a alguien a hacer algo así. ¿Qué ganan dañando un patrimonio que es de todos, que es suyo? ¿Es solo por fastidiar? ¿Es solo por pura ignorancia? Realmente no lo entiendo. Quizás esa persona no es capaz de apreciar el valor de unos restos arqueológicos, lo cual es comprensible porque cada uno tenemos nuestros gustos e intereses, pero lo que no comprendo es la falta de respeto hacia las personas que sí los apreciamos y comprendemos su valor. Quizás no es más que mala educación.

Es triste que el patrimonio se pierda por el paso del tiempo, por las guerras y las catástrofes naturales, pero es lamentable que alguien lo dañe a conciencia, sabiendo que está contribuyendo a la desaparición de una pequeña parte de nuestro pasado.

¿Alguna vez te has encontrado algo así? ¡Cuéntanoslo!

(*) Imágenes: Antonio Garmi. Creative Commons License.