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Shigeru Miyamoto, máximo responsable de diseño de Nintendo y creador de algunos de los personajes de videojuegos más conocidos mundialmente, como Mario, Zelda o Donkey Kong, ha sido galardonado el pasado 2012 con el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y Comunicación. Por otra parte, el Museo de Arte Contemporáneo (MoMA) de Nueva York ha añadido a su colección catorce videojuegos, entre clásicos y contemporáneos, que estarán expuestos a partir de marzo de este mismo año, tales como Pac-man, Tetris, Another World, Flow y Portal, entre otros, y a los que se les sumarán otros 26 más adelante.

Videojuegos: industria cultural emergente

Es por ello que el arduo trayecto de la industria de los videojuegos por abrirse camino entre la cultura, hecho inaceptable para algunos, resulta más accesible y confortante con noticias como éstas, las cuales reafirman y ensalzan su actual estatus, a pesar de la enorme crisis global que nos afecta y por la cual varias compañías relacionadas con esta factoría ya han cerrado sus puertas. No obstante, los datos afirman que solo en nuestro país la venta de videojuegos supera ampliamente los ingresos de la música y el cine juntos, atribuyéndolo ciertas personas al uso de la piratería. Sin embargo, y desgraciadamente también para la industria de los videojuegos, ésta tampoco se salva de los negativos efectos producidos por dicho plagio.

“Los datos afirman que solo en nuestro país la venta de videojuegos supera ampliamente los ingresos de la música y el cine juntos”

De la misma forma que cultura y tecnología se cogen de la mano y recorren ambas el sendero de los tiempos venideros, con los videojuegos ocurre lo mismo. Desde su diseño, pasando por la música empleada, hasta incluso el público al que va dirigido, en función de la temática tratada, los videojuegos evolucionan constantemente, haciendo uso de técnicas pioneras basadas, por ejemplo, en sistemas de captación de movimientos e, incluso, de reconocimiento facial, como es el caso de L.A. Noire con su MotionScan.

El Diseño

En lo que a diseño se refiere, la simpleza, colorido y creatividad, que no por ello mediocridad, muy común en juegos para dispositivos portátiles y móviles, y a la orden del día en forma de descargables de pago, como Flower, Limbo, Journey o el anteriormente citado Flow, fraterniza con la imagen realista y detallada, más propia de la nueva generación de consolas y ordenadores, debido, como es obvio, a su mejora tecnológica.

Dentro de este último grupo se englobarían, por poner un ejemplo, Medal of Honor Warfighter, en sus orígenes producido por Steven Spielberg y basado en operaciones especiales actuales impecablemente detalladas gracias a su excelente motor gráfico Frostbite 2, y el venidero The Last of Us, juego de supervivencia ambientado en una anárquica ciudad de los mismos creadores que la saga Uncharted.


La Música

Respecto a la música, ésta abarca todo tipo de géneros musicales, clásicos y actuales, los cuales suelen adaptarse al ritmo del juego en función de su esencia temática y de lo que esté ocurriendo en ese preciso momento, incluyendo en muchas ocasiones composiciones específicamente creadas para el título en cuestión que, algunas veces y debido al éxito obtenido, incluso llegan a venderse de forma independiente. Un buen ejemplo de ello serían las composiciones instrumentales y vocales de Akira Yamaoka en sus Silent Hill, cargadas de connotaciones melancólicas, o la BSO de Bioshock, compuesta por temas de los años 30, 40 y 50, con artistas como Bobby Darin, Billie Holiday y Django Reinhardt, entre otros, además de contener doce piezas orquestrales compuestas por Garry Schyman exclusivamente para el juego.

Los vídeojuegos no son sólo cosas de niños

Los videojuegos han dejado ya de ser sólo una cosa de niños. Se tratan temáticas de todo tipo, desde éticas y psicológicas, que hacen que nos impliquemos emocionalmente en las acciones que tomamos, como es el caso de Heavy Rain y el próximo Beyond Two Souls, pasando por filosóficas y sociales, como lo ocurrido con los livianos ciudadanos de Rapture, la utópica ciudad submarina de Bioshock, hasta políticas y religiosas, tratadas en la saga Assassin’s Creed mediante hechos históricos como la tercera de las Cruzadas en el siglo XII, el Renacimiento italiano y la guerra de la independencia americana. A tanta heterogeneidad de temáticas se unen ambientaciones también muy dispares, en las que nos podemos encontrar con terroríficas atmósferas en medio del espacio, véase Dead Space, sumergidos en hechicería y dragones en mundos fantásticos, a través de Skyrim, y hasta mitológicos, el caso de God of War con la mitología griega y Asura’s Wrath con la hindú y budista. Eso sí, tomándose en ciertas ocasiones alguna que otra licencia.

Por todo ello, quizá haya llegado ya el momento de darle una oportunidad y que se empiece a reconocer como se merece esta industria que, cada vez más, se esfuerza por entrar en nuestras casas e inundarnos con su expresión artística.

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Colaboración

Iván del Estal Castaño