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Termas de Caracalla, Roma, 212-217 d. C. (*)

Hace unos días te planteamos un vídeo reto y te preguntábamos a qué monumentos pertenecían las imágenes que veías en el vídeo. Estas fueron algunas de las respuestas que recibimos en la página de facebook de CROMA Comisarios Culturales:

“Son las Termas Romanas de Caldes de Montbui, en Catalunya” Andrea Mastrangelo
“Yo diría que son las de Caracalla” Gorka Palacios

Normalmente te damos la solución al vídeo reto simplemente escribiendo la respuesta en el blog o en facebook, pero esta vez queríamos ofrecerte algo especial y hemos realizado un vídeo de + de 20 minutos de duración con el que queremos agradecerte tu participación y el apoyo prestado a esta iniciativa que surge con el propósito de dar a conocer y poner en valor las obras de arte y el patrimonio histórico-artístico.

Además, hemos redactado una pequeña guía introductoria sobre las Termas Romanas con la que pretendemos poner otro granito de arena para la difusión del patrimonio histórico-artístico nacional e internacional. Sin más preámbulos, aquí tienes el vídeo explicativo y la guía:

1.- Contexto: La Arquitectura Romana

El arte romano se desarrolló en todos los campos y estuvo inspirado en Grecia, sobre todo en la época Helenística pero los romanos se diferenciaron de ella sobre todo por el sentido utilitario y por un mayor sentido ornamental.

El gran desarrollo urbano impulsó a la transformación de casi toda la arquitectura. A pesar de la influencia griega, los romanos mostraron una gran capacidad innovadora. Las soluciones arquitectónicas más conseguidas fueron en espacios cerrados. Para poder levantar edificios colosales empezaron a emplear nuevas soluciones arquitectónicas como las bóvedas o las cúpulas y como materiales de construcción emplearon la piedra, el hormigón y el ladrillo.

“En Roma las actividades de ocio más importantes eran el deporte y la práctica colectiva del baño”

Los emperadores potenciaron el crecimiento de nuevas ciudades y empezaron a introducir edificios muy diversos: foros, teatros, anfiteatros, circos, termas, etc., pero también construcciones de utilidad pública: puentes, acueductos, calzadas y de carácter conmemorativo: arcos, columnas, etc.

Pero para un romano uno de los aspectos más importantes era el ocio y se decidió crear edificios caracterizados por su utilidad práctica para el desarrollo de la vida social. En Roma las actividades de ocio más importantes eran el deporte y la práctica colectiva del baño. Para la combinación de estos dos elementos se crearon los baños públicos, las llamadas termas.

2.- Contexto Histórico:

El nombre Terma es de origen griego (θερμός₌Thérmos₌caliente), significa caliente. La instalación del baño caliente procede del Gimnasio de la Antigua Grecia, que estaba compuesto por una palestra, un baño y una exedra donde los filósofos griegos discutían con sus discípulos. Después de los intensos ejercicios físicos en la palestra, se pasaba del baño caliente a la exedra donde se recibía educación filosófica. A finales del siglo III a. C, siguiendo el ejemplo griego, Roma crea estas estancias pero las une con grandes campos de deporte. Anteriormente los romanos solían lavarse los brazos y las piernas todos los días y sólo tomaban un baño completo una vez a la semana. Hasta el siglo II no se generalizó la costumbre de los baños privados o públicos (termas) combinándolos con la práctica del deporte.

“La instalación del baño caliente procede del Gimnasio de la Antigua Grecia, que estaba compuesto por una palestra, un baño y una exedra”

Inicialmente, las termas se crearon donde era posible utilizar el agua caliente procedente de los manantiales naturales. Ya en época imperial se extendieron a las ciudades gracias a los avances de técnicas que permitían calentar el agua. Las primeras grandes termas romanas fueron diseñadas y creadas se en el año 25 a.C por el emperador Agripa, y hoy día apenas quedan restos, aunque los ciudadanos romanos ya llevaban aproximadamente 200 años utilizando pequeños balnearios que se situaban en los vecindarios y que fueron alcanzando gran popularidad. Posteriormente los emperadores romanos se dedicaron a crear termas cada vez más grandiosas para superar a sus predecesores siempre ubicadas en sitios donde había grandes acumulaciones de vecindario. Más que cualquier otro edificio romano, las termas obligaron a construir grandes bóvedas ya que acudían a ellas grandes multitudes por lo que había que hacerlas espaciosas y cubiertas con bóvedas gigantescas. Esto lo podemos ver claramente en las termas de Caracalla a vuestra derecha.

La finalidad de las termas consistió en el aseo personal, un buen estado físico mediante la práctica del deporte y el disfrute del placer del agua o los masajes. Su arquitectura debía de ser funcional en atención a todas las actividades que se desarrollaban en su interior.

3.- Partes y Estructuras de las Termas:

Los baños se diferenciaban mucho según sus dimensiones o formas diversas pero su distribución se organizaba en base a un itinerario. El desarrollo interno consistía en una sucesión de estancias aunque se podían seguir varios itinerarios según gustos o habitudes.

A través de esta planta que pertenece a las termas de Caracalla, podemos observar cómo estaban dispuestas las diferentes estancias de las termas. Desde la entrada se accedía a un vestíbulo y seguido de éste al (1) Apodyterium, que eran los vestuarios y dónde los bañistas dejaban sus ropas. Constaba de un banco de piedra corrido y en la pared se encontraban unas hornacinas abiertas donde los bañistas depositaban sus pertenencias personales que quedaban vigiladas por un esclavo.

Desde esta estancia se pasaba al (2) Tepidarium, una estancia abovedada de temperatura tibia (25-30º) que preparaba al bañista para la diferencia de temperatura entre el baño frío y caliente y tenía bancos de mármol. Luego se pasaba al (3) Caldarium o baño de agua caliente (con una temperatura inferior a los 40º), que constaba de pila y bañera. Era la estancia más luminosa y decorada. A veces constaba de piscinas en el caso de las termas de grandes dimensiones.

“En el Caldarium el bañista se rociaba con agua y con el estrígilo, que era una especie de espátula curva con mango de madera, se intentaba quitar los restos de sudor, arena, los aceites y los ungüentos que se había aplicado con anterioridad”

El bañista también podía acceder a otras salas como el (4) Laconicum, es decir la sala de calor seco o sauna y el sudatorium o sala de calor húmedo. Finalmente los bañistas accedían al (5) Frigidarium, que a causa de su tamaño, incluía una piscina al abierto de grandes dimensiones donde practicar Natación. El Laconicum destinado a los baños de vapor era una habitación pequeña y circular, con un techo semiesférico y una abertura en la parte superior que se podía cerrar mediante un disco de metal.

Aparte de las estancias destinadas al baño, las termas constaban de una (6) Palestra donde se practicaban los ejercicios físicos. También existían las llamadas (7) Tabernae, que eran unas tiendas donde se vendían bebidas y alimentos y que se encontraban cerca de los baños. Las termas de grandes dimensiones aparte de los baños ya mencionados, ofrecían también salas de reunión, bibliotecas y a veces estaban rodeadas por campos de deportes para realizar ejercicios atléticos, salas de masajes y de depilación.

Había estancias destinadas para hombres y para mujeres. Cuando esto no era posible por falta de espacio, entonces las termas se abrían una parte del día para los hombres o la otra para las mujeres.

En las termas se practicaban numerosos tipos de deporte, con balón, lanzamientos, carreras y luchas. Después del ejercicio se realizaba el baño.

4.- Métodos de Calefacción de las Termas:

El agua de las termas procedía de la red de acueductos que tenían casi todas las ciudades romanas. El calor se conseguía mediante un sistema de calefacción llamado hypocaustum. El término es griego y significaba “calefacción desde abajo”. Consistía en un horno calentado con carbón de leña llamado praefurnium que estaba construido debajo de una cámara especial. Irradiaba aire caliente que pasaba por una serie de túneles y tubos de barro cocido que se encontraban bajo las losas del suelo. El espacio hueco por debajo del suelo tenía unos 75 cm de altura. El suelo descansaba sobre pilastras de ladrillo. En este espacio pasaba el aire caliente y mantenía caldeadas las estancias de las termas. Este sistema de calefacción se usó además en las villas y casas de las ciudades.

“El calor se conseguía mediante un sistema de calefacción llamado hypocaustum

La invención de este sistema se le suele atribuir a Caio Sergio Orata (aprox. 80 a. C) un comerciante de la región de la Campania que se dedicaba a constriuir baños e hypocaustum en las grandes villas romanas. Los estudios arqueológicos más recientes han demostrado que este sistema se conocía ya de antes.

En las termas se consumía enormes cantidades de agua pero también de leña. Se necesitaban calentar no sólo el agua de las piscinas o las bañeras, sino también las amplias salas. Para limitar este consumo sólo existía un medio: aprovechar al máximo las horas solares.

Para ello, la mayoría de las termas se construían en espacios soleados y estaban orientadas hacia el sur o suroeste y en esta parte eran donde se situaban los baños calientes: el caldarium y el tepidarium. Si las termas se encontraban dentro de la ciudad, delante de estos espacios se colocaban jardines, amplios espacios libres o campos para el deporte para que llegara la luz solar.

Pero ¿Quiénes frecuentaban las termas públicas y cómo era su interior?

Hay que pensar en la importancia social de las termas, pues podían acceder a ellas todos los ciudadanos sin ningún tipo de distinción de clase o de sexo. En las termas se mezclaban los nobles con el pueblo. Incluso el emperador Tito y más tarde Adriano se bañaban con el pueblo.

Las termas se abrían al mediodía generalmente se cerraban cuando se ponía el sol. Los baños no sólo estaban destinados a la higiene corporal, sino que el visitante gozaba de masajes, cuidados de belleza, conferencias, salas de juego. Se usaban además aceites, frascos con pomadas y paños para secarse la cara, el cuerpo y los pies.

Las termas se hallaban bajo poder del Estado que las solía arrendar. El arrendador solía cobrar una entraba bastante reducida que a veces incluso se suprimía cuando un rico protector o magistrado pagaba al arrendador el dinero de la entrada por un período de tiempo así los baños en Roma eran gratuitos. En general los emperadores para asegurarse su popularidad establecían unas tarifas bastante bajas o gratuitas.

Podemos constatar que las termas eran un auténtico espectáculo. Estas imágenes os pueden dar una idea de cómo era el interior de las termas.

“El arrendador solía cobrar una entraba bastante reducida”

Estaban llenas de mármoles, mosaicos con figuras y brillantes colores adornaban los ábsides. También los mosaicos adornaban los suelos. Se colocaban columnas rojas o verdes de granito egipcio, bañeras de basalto, etc.

En algunas estancias interiores fueron colocadas esculturas como se puedo comprobar en las termas de Trajano donde se encontró el grupo escultórico del Laoconte, o en las termas de Caracalla donde apareció el grupo colosal del Toro Farnesio o el famoso torso de Belvedere. Las termas constaban además de un fuerte componente social y cultural ya que se frecuentaban para debatir, escuchar conferencias literatura poética o exhibiciones musicales. La presencia de la biblioteca dentro de los complejos termales nos demuestra también el papel cultural que desempeñaban.

5.- Ejemplos de Termas Romanas:

Para poder recrear el ambiente interior de las termas, vamos a analizar una cuyo interior se conserva bastante bien. Son las termas Estabianas en Pompeya que datan del siglo II a. C. Estas termas no presentaban fachada, sino elegantes portales de acceso abiertos con tabernae, cuyas ganancias servían para el mantenimiento y el funcionamiento de las termas. Los baños estaban divididos en una sección masculina y otra femenina. La planta que vemos nos muestra como en el lado derecho, en las letras H-I-J estaban las estancias femeninas. Como las demás termas de este período, la palestra quedaba en el centro y estaba rodeada en tres de los lados por un pórtico.

Como confirma una inscripción encontrada en estas termas, el gran patio para realizar los ejercicios o palestra, fueron reconstruidos junto con los pórticos. Parece ser que este espacio fue el núcleo primitivo del edificio (S. IV-III a. C.). Las termas estaban abiertas desde por la mañana hasta por la noche, pero la hora habitual del baño parece ser que fue durante el mediodía. La pared que se encuentra en el lado sur-oeste de esta palestra, conserva todavía una lujosa decoración en estuco policromado donde aparecen la representación de figuras de atletas y figuras mitológicas. Esta decoración en estuco procede del mundo griego que intentaban imitar el mármol.

Como podéis observar en la imagen de la izquierda, aparecen una serie de hornacinas que nos avisan de que se trata del apodyterium o vestuario y al fondo de la misma destaca una bóveda de edad Flavia, articulada en medallones redondos o polígonos en cuyo centro aparecen relieves de ninfas, rosetas, amorcillos, etc. Este esquema compositivo es análogo a algunos pavimentos en mosaico del mismo período.

El apodyterium con sus nichos escavados en la pared para dejar los vestidos y los objetos personales, también contaba con una decoración en estuco y en relieve como el vestíbulo. Aquí la decoración es más variada y los motivos figurativos alcanzan cada vez más importancia. El estuco era habitualmente utilizado en las termas gracias a su gran resistencia a la humedad.

Estas termas ofrecen un gran interés arquitectónico por su frigidarium. Este espacio está ocupado casi por completo por su bañera. El yeso de las paredes, que casi está perdido, estaba decorado con escenas de jardines y la cúpula imitaba un cielo estrellado. Se cubrió su planta cuadrada con una bóveda semiesférica con claraboya central sobre cuatro trompas en forma de nichos. Anteriormente fue utilizado como sudarium y entonces el calor se obtenía mediante un brasero colocado en el centro y la abertura de la cúpula estaba cubierta por un disco de bronce que se alzaba y se bajaba para regular la temperatura del espacio.

Las termas más importantes en Roma eran las de:

  • Agripa
  • Thermae Neronianae
  • Tito
  • Trajano
  • Constantino
  • Caracalla
  • Diocleciano

De Roma nos han llegado tres grandes termas imperiales que son muy similares entre sí, de casi el mismo tamaño y construidos con intervalos de un siglo aproximadamente. Estos tres conjuntos termales son, en orden cronológico: Las Termas de Trajano, las de Caracalla y las de Diocleciano.

Las Termas de Trajano crearon el prototipo y las dos siguientes siguieron ampliando y desarrollando. En las de Trajano por primera vez se rodea el núcleo principal por un patio abierto circundante. Este esquema proviene de la inclusión de un edificio termal dentro de una palestra o gimnasio, como ya se había hecho en las termas de Nerón. De las termas de Trajano quedan algunos restos de muros y restos del edificio central, uno de los cuales parece ser que fue la biblioteca a juzgar por los anaqueles abiertos en sus muros.

Las Termas de Caracalla de las que quedan restos de los muros y algunas bóvedas, nos permiten imaginarnos sus dimensiones originales. Elaboradas con enormes masas de hormigón que estuvieron revestidos de mármoles y estucos y cubiertas de bóvedas gigantescas, estas termas son unos de los monumentos más representativos e importantes de la Roma Imperial. El frigidarium constaba de enormes bóvedas de arista que descansaban en columnas adosadas que estaban coronadas por trozos de entablamento. Era el ambiente más solemne y grandioso al igual que ocurría en las termas de Trajano y Diocleciano.

Las Termas de Diocleciano fueron incluso más grandes que las de Caracalla pero siguieron siempre el mismo esquema. Detrás del frigidarium destacaba una piscina de grandes dimensiones. También existía una amplia exedra con graderíos en el exterior desde la que los espectadores podían disfrutar de exhibiciones atléticas o ejercicios deportivos. Su frigidarium fue transformado por el artista Miguel Ángel en la Iglesia de Santa María de los Ángeles en Roma pero el artista respetó su estructura original. Su tepidarium es lo más interesante que constaba de enormes bóvedas de arista que eran contrarrestadas por gruesos estribos bajo los que se encontraban las naves laterales.

En la Península Ibérica ­existe una gran diversidad de restos arqueológicos de termas romanas. En la imagen vemos las termas de Clunia Sulpicia en el sur de Burgos del siglo I d. C que fueron de grandes dimensiones, unas de las más grandes de la Hispania Romana. Las termas de Itálica, cerca de Sevilla que fueron construidas en la primera ciudad romana de Hispania, Itálica.

Muchas termas en España que fundaron los romanos se siguen utilizando en la actualidad ya que aprovecharon las aguas termales de manantiales como Caldes de Montbiu o el Balneario de Alange en Badajoz que hoy en día se siguen utilizando.

Otras termas destacables de la Península Ibérica son:

  • San Baudilio de Llobregat, Barcelona
  • Termas de Campo Valdés, Gijón
  • Termas caesaraugusta, Zaragoza
  • Termas romanas de Cartagena

6.- Reflexión Final:

Las termas fueron imprescindibles en la vida romana. Con estos baños públicos, los emperadores sirvieron a la población y enriquecieron el arte. Las termas permitieron despertar el sentido de la belleza de los romanos. También significaron una fuente de educación física, de higiene y de conservación de la salud del pueblo.

La herencia de las termas en época post-clásica es bastante pobre que en época antigua. Tal vez por el excesivo coste de su manutención o por los cambios de costumbre durante el cristianismo, las termas fueron siendo abandonadas poco a poco y sobre todo después de la destrucción de los acueductos a manos de los bárbaros. Los baptisterios cristianos y los hammam árabes son un pálido recuerdo de ellas. Pero todavía hoy en día podemos disfrutar de la majestuosidad de sus ruinas.

Referencias

– ÁNGULO IÑIGUEZ, D. Historia del Arte. Tomo Primero. Distribuidor E. I .S .A, 1967.

– BUSSAGLI, M. ROMA. Arte y Arquitectura. Könemann, 2000.

– CARAFA, R., GUADAGNO, G. Pompeya herculano y estabias. Las ciudades sepultadas. Storti Guías, 1973.

– GUZZO, P., D’AMBROSIO, A. Pompei, guida agli scavi. Electa Napoli, 2002.

– MARTÍN GONZÁLEZ, J.J. Historia del Arte. Editorial Gredos, 1978.

– NACK, E., WÄGNER, W. ROMA. El país y el pueblo de los antiguos romanos. Editorial Labor, S. A. 1966.

– PASQUINUCCI, M. Terme romane e vita quotidiana, Catalogo de la exposición. (Rosignano Marittimo 1987 – Roma 1989), Modena 1987.

(*) Imagen de Portada: Massimo Baldi. Creative Commons License.