Ermita San Antonio de la Florida

Ermita de San Antonio de la Florida. (*)

Si caminas por el Paseo de la Florida hacia el Puente de los Franceses, o bien, pasas por el Paseo de Valladolid con dirección a Príncipe Pío, dos iglesias que parecen gemelas salen a tu encuentro.

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Frente a ellas, nos saluda una de las dos estatuas dedicadas a la memoria del pintor Francisco de Goya que podrás encontrar en la ciudad de Madrid. A su espalda circula el río Manzanares. Pero pongamos atención a las mellizas iglesias. Si te sitúas frente a ambos edificios, podrás ver una aparentemente cerrada, y otra abierta para los oficios religiosos. Te rogamos que pongas atención al edificio de la derecha: se trata de la Ermita de San Antonio de la Florida.

Anteriormente, esta iglesia estuvo vinculada al antiguo Palacio de la Florida, que era propiedad del marqués de Castel Rodrigo, y que el rey Carlos IV adquirió para usarlo como palacete de recreo, pues era práctica habitual de la nobleza madrileña del siglo XIX el instalarse en la zona de Moncloa.

Ermita de San Antonio de la Florida

La primera ermita se construyó en 1720 por el arquitecto José de Churriguera. Fue demolida y reubicada en 1768 por motivos de la apertura de la carretera de Castilla. Dos años más tarde, Francesco Sabatini se encargaría de un segundo proyecto de diseño y construcción, que sería de nuevo derribado por el rey Carlos IV, el cual encarga a Filippo Fontana el tercer y actual edificio de culto. En cuanto al Palacio de la Florida, sería derribado en el siglo XIX por la construcción de la estación de Príncipe Pío.

Las nuevas obras de la ermita se realizaron entre 1792 y 1798. Fontana diseñó un edificio de estilo neoclásico, con planta de cruz griega y cúpula de seis metros de diámetro, provista de linterna, sobre pechinas. Los altares son de estuco, y acaban con esculturas de ángeles, obra de José Ginés. Un cristo de marfil y carey se alza sobre el altar.
A continuación, te invitamos a que accedas al interior de la iglesia de la derecha.

Una puerta lateral da paso a un estrecho pasillo presidido por un libro de firmas, y un mostrador de recepción. Si continuamos el recorrido, accedemos al interior de la iglesia.

Los Frescos de Francisco de Goya

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Francisco de Goya, Milagro de San Antonio de Padua (Detalle). (*)

La sobriedad de la obra arquitectónica deja en primer plano las pinturas al fresco con pinceladas al temple, obra de Francisco de Goya, pintor de cámara de Carlos IV en aquella época. Su pincel recorre todo espacio desprovisto de elementos de piedra y madera.

El ábside

En la bóveda del ábside queda representada la Adoración de la Trinidad, mientras que querubines y ángeles de sexo femenino, vestidos según la moda de la época, imprimen el espacio en blanco. Si bien el ábside es la parte principal de la iglesia, no dejamos de mirar hacia arriba, en busca de una escena que nos llama la atención cubriendo la totalidad de la cúpula.

La cúpula

Francisco de Goya representó uno de los milagros de San Antonio de Padua. La historia relata cómo el santo es transportado por ángeles hacia Lisboa, donde estaba ocurriendo el juicio contra su padre, acusado de asesinato; San Antonio de Padua intervendrá, haciendo desenterrar al difunto y pidiéndole que conteste a las preguntas del juez, confirmando así la inocencia de su padre. La escena representa al Santo, a sus padres y al difunto, y a una serie de personajes ataviados con trajes típicos del Madrid de finales del siglo XVIII, distribuidos en torno a una balaustrada que da perspectiva y realismo a la escena.

Apoyados sobre la barandilla:

  • Majas.
  • Chisperos.
  • Embozados.
  • Chulapas.

Los personajes comentan y observan el milagro, mirando atentamente, bajo un cielo abierto que muere en la linterna de la cúpula, dando sensación de desaparición de la arquitectura en busca de mayor viveza y teatralidad. El pintor trasladó la escena desde Lisboa a Madrid, siendo los testigos sus propios contemporáneos, recreados con gran naturalidad y haciéndolos protagonistas de la escena.

La Técnica de Goya

La pincelada suelta y la expresividad de las figuras evidencian el abandono del academicismo, con un estilo que se adelanta al impresionismo y expresionismo. Goya pintó los frescos en un margen de seis meses, con la colaboración de Asensio Juliá, en un periodo en la que la sordera del pintor era ya avanzada.

La Muerte del Maestro

El pintor fallece en Francia en 1828. Casi cien años después, en 1919, sus restos mortales son trasladados a la ermita de San Antonio de la Florida, donde actualmente se encuentra su sepultura. Fue enterrado junto con su consuegro Martín Miguel de Goicoechea, fallecido también en Burdeos, para evitar errores de identificación. La lápida que marcaba la tumba del artista también fue traslada a la actual ubicación en el interior de la ermita.
El Panteón Conmemorativo de Francisco de Goya

La iglesia se declara Monumento Nacional en 1905. En 1928 se construye por motivos de conservación un edificio gemelo a la iglesia de San Antonio de la Florida, diseñado por Juan Moya, con el objetivo de trasladar los oficios de culto. La ermita queda como panteón conmemorativo de Francisco de Goya. Así mismo, se convierte en este momento en propiedad de Patrimonio Nacional hasta la actualidad, siendo gestionado por el Ayuntamiento de Madrid desde 1987, que cuenta con el asesoramiento tanto de Patrimonio Nacional como de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El culto a San Antonio de Padua (San Antonio de la Florida)

La campiña del río Manzanares ha sido y es un lugar muy recurrente para la celebración de fiestas de larga tradición. En 1732 se erigió una ermita con una imagen de San Antonio de Padua que alcanzaría pronto gran devoción popular. El culto al santo pasaría a la nueva ermita erigida en 1798 por Carlos IV, denominándose la ermita San Antonio de Padua, primero, y San Antonio de la Florida, después. Cada año, el día 13 de junio se celebraba la romería dedicada a San Antonio, a cuya ermita acudían y acuden las jóvenes para pedirle un buen novio al santo. Actualmente, se siguen celebrando estos festejos dedicados al santo.

(*) Imágenes: Francisco Alvarado Cortés, y Wikimedia Commons. Creative Commons License.