Uno de los recursos literarios más utilizados por los escritores a la hora de plantear la trama de su incipiente novela son los “¿y si…?”. Se trata de plantear preguntas que comiencen con esa breve premisa, sin reflexión previa ni autocontrol, como una lluvia de ideas. Al principio, estas preguntas suelen ser bastante comedidas, pero a medida que se avanza, la imaginación comienza a retorcerse y llegar a planteamientos más interesantes. 

Pongamos un ejemplo con El Señor de los Anillos. Para contextualizar, recordemos que Tolkien ya tenía terminado El hobbit, donde (spoiler) tras vencer a un dragón y un sinfín de aventuras, Bilbo Bolsón ha regresado a casa con un anillo mágico que lo vuelve invisible. 

Partiendo de ahí, comienzan las preguntas, al principio con cierta timidez, cada vez más imaginativas y arriesgadas: 

  • ¿Y si ese anillo esconde un oscuro secreto? 
  • ¿Y si genera una relación de dependencia con su poseedor? 
  • ¿Y si Bilbo decide regalárselo a su sobrino y desaparecer? 
  • ¿Y si hay otros nueve anillos con poderes? 
  • ¿Y si están todos interconectados? 
  • ¿Y si los poseedores de los otros nueve anillos han sido consumidos por su poder? 
  • ¿Y si fue forjado por un enemigo inmortal? 
  • ¿Y si es necesario destruirlo en un lugar concreto? 
  • ¿Y si ese lugar es el mismísimo centro del infierno?

Tras la lluvia de ideas, o de “¿y si…?”, el escritor descartará casi todas las opciones planteadas, por supuesto, pero algunas permanecen y van a configuran la trama de la novela. 

Ahora, adaptemos esta técnica a la historia. La real, digo.

Para ello, eliminamos en gran medida el componente de la imaginación desbordada y solo vamos a buscar algunos de los momentos en el que una decisión o un hecho casual modificó sustancialmente el curso de los acontecimientos. Ahí, planteemos algunos “¿y sí…?” y supongamos cómo un único cambio habría transformado nuestro pasado y presente

Hablo de crear un cisma en la historia, dar un sutil corte en la línea real de los acontecimientos y plantear cómo esa simple modificación hubiera alterado sustancialmente todo. 

Pongamos ejemplos:

  •  ¿Y si a la Armada Invencible no le hubiera pillado una tormenta? 
  • ¿Y si Cesarión hubiera logrado escapar? 
  • ¿Y si hubieran declarado hereje a Savonarola? 
  • ¿Y si el joven Hitler hubiera aprobado el examen de ingreso a la academia de Bellas Artes? 
  • ¿Y si los chinos hubieran descubierto que Marco Polo les estaba robando sus secretos? 
  • ¿Y si el papa hubiera anulado sin problemas el primer matrimonio de Carlos VIII de Inglaterra?
  • ¿Y si Caravaggio no hubiera matado a nadie durante una reyerta? 
  • ¿Y si Mendel no hubiera sentido curiosidad por los colores de los guisantes?
  • ¿Y si Alfonso X hubiera logrado ser nombrado emperador? 
  • ¿Y si los trinitarios no hubieran rescatado a Cervantes en Argel? 

Un único cambio y viviríamos en un mundo muy diferente. ¿Cuál? Eso forma parte de nuestra imaginación.

¿Jugamos?