Albert Einstein


Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.

Albert Einstein

Te voy a decir algo que ya sabes: necesitamos una sociedad con muchas ganas de progresar y con un alto sentido crítico. No me refiero a las personas que están constantemente quejándose en las redes sociales sino a aquellos que ven algo que está mal y realizan acciones concretas para cambiarlo.

Mi percepción (y puedo estar equivocado) es que todos somos emisores de quejas pero poco dados al juicio crítico.

Me explico: normalmente, la queja va a asociada a un perjuicio que afecta al propio individuo, mientras que la crítica, en general, propone una mejora colectiva.

Ejemplo de queja: trabajo demasiado, siempre tengo que soportar un atasco para desplazarme, etc.

Ejemplo de crítica: el consumismo está devorando a la sociedad, la ciudad se ha convertido en un vertedero, la televisión está completamente degenerada…

Cómo convertirte en una persona crítica

A lo largo de los años he ido convirtiéndome en una persona cada vez más crítica con lo que me rodea. Evidentemente, mi método no es infalible, pero tengo una pregunta que me formulo siempre y que me ha ayudado a saber cuándo estoy cayendo en las trampas del sistema.

La pregunta es: ¿esta idea es mía? ¿La estoy expresando porque YO quiero, o por el contrario, es algo que he escuchado de otras personas o en los medios de comunicación?

Si me doy cuenta de que la ha dicho tal o cual periodista me empiezo a preocupar, porque a estas alturas, todos sabemos que la mayoría de periodistas son los voceros de los políticos o del poder.

Pues bien, esto lo aplico a prácticamente todo, incluido a todo lo que tenga que ver con la Historia del Arte. Por ejemplo,

  • ¿Acaso digo que [nombre de artista] es bueno solamente porque esté escrito en un libro?
  • ¿Estoy minusvalorando a otros artistas solo porque no tienen tanto renombre?
  • ¿Estoy siguiendo el discurso académico al pié de la letra sin valorar otra forma de contar la Historia del Arte?

La cuestión, como puedes observar, es tratar de pensar por ti mismo sin dejarte influenciar (en la medida de lo posible) por todos los condicionantes que nos rodean.

Es difícil, quizás imposible, pero desde mi perspectiva, el simple hecho de intentarlo, ya te sitúa automáticamente entre ese 1% de la población que piensa de manera diferente al resto.

De hecho, quizás estés entre ese ínfimo porcentaje que logra realizar proyectos totalmente diferentes y que aportan algo a la sociedad. De esto, precisamente quiero hablarte en el siguiente punto.

Cómo poner la crítica al servicio de la sociedad

La empatía es la mejora de la base social, pensar en el otro no y no solo en el beneficio particular es lo que hace progresar a las sociedades.

Sin embargo, quiero hacer una aclaración: esto no significa que el beneficio propio sea ilegítimo, todo lo contrario, a lo que me refiero es a que mientras te beneficias de algo también lo hagan los demás.

Por tanto, una vez considerada la empatía, lo segundo más importante es el plan de acción.

Por ejemplo:

Posicionamiento crítico: No me gusta cómo funciona el sistema de estudios de Historia del Arte. Es excesivamente teórico, no te preparan para insertarte en el mercado laboral y un 95% de los alumnos jamás llegan a trabajar como historiadores del arte.

Plan de acción: Creo mis propios proyectos al margen de los cánones establecidos (oposiciones a profesor, oposiciones a museos, etc.) y trato de conectar con otras personas que piensen de forma similar a la mía para tratar de construir un sistema que revierta esta situación.

Cómo no actuar

Queja: no tengo trabajo como historiador del arte. He estudiado una carrera universitaria y el Estado no me ha proporcionado un trabajo, tal y como me prometió.

Plan de acción: ninguno.

Conclusión

No esperes a que nadie te solucione los problemas. El Estado ni está ni se le espera, toma ya las riendas, organízate y cambia tú las cosas.

Pero recuerda, todo empieza por mantener un posicionamiento crítico del sistema que nos rodea. Lo opuesto es la queja vacua que a la postre solo conduce al inmovilismo.

En tus manos está.

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