El problema de la comunicación, en el sentido de accesibilidad, ha estado presente especialmente en el ámbito del arte y más concretamente en el del arte contemporáneo, que ha venido utilizando una jerga demasiado especializada que imposibilita la comprensión del significado profundo de las obras de arte.

A este respecto cabe citar el estudio realizado por Alix Rule (doctora en Sociología por la Universidad de Chicago) y David Levine (artista plástico y profesor del Bard College de Berlín) sobre el lenguaje que se utiliza dentro del contexto del arte contemporáneo.

Este estudio, publicado por la revista neoyorquina especializada en arte, literatura y exposiciones temporales llamada Triple Canopy, en su volumen número XVI del año 2012, presenta las conclusiones de un estudio científico llevado a cabo por estos dos investigadores con el que analizaron el tipo de lenguaje que se utilizaba en el sistema del arte.

El lenguaje del arte se ha vuelto críptico, sabemos las causas y cómo solucionarlo

Las conclusiones de este estudio fueron sorprendentes. En primer lugar, Rule y Levine argumentaban que realmente no existía un lenguaje del arte sino que, en todo caso, se trataría de un vocabulario especializado, de una jerga. Esta jerga se habría forjado en las bienales, que habrían buscado un lenguaje común para poder comunicarse, como si se tratara de una especie de esperanto de las artes plásticas y que actualmente se conoce como International Art English.

Posteriormente y gracias a Internet, este vocabulario ha sido adoptado progresivamente por una audiencia más amplia. Esto ha pasado, por ejemplo, con la revista digital e-flux, una revista especializada en arte actual que selecciona tres acontecimientos artísticos diarios que se están celebrando en el mundo y los publica en su web.

Estas exposiciones o eventos seleccionados -que han pasado por un proceso de curación de contenidos- deben pagar por aparecer en la revista y poder llegar al público. Estos investigadores han analizado las palabras que aparecen en e-flux mediante un software creado para tal propósito. El objetivo consistió en conocer cuáles eran las palabras más utilizadas para hablar sobre el arte que se está realizando en la actualidad. Las palabras que más aparecían en cada uno de los escritos analizados fueron:

  • Espacio.
  • Proposición.
  • Biopolítico.
  • Tensión.
  • Transversal.
  • Autonomía.

Por otra parte, en lo que se refiere a la descripción del trabajo del artista, se observó que los autores de los textos tendían a utilizar vocablos como: interroga, cuestiona, codifica, transforma, subvierte, imbrica y desplaza. Además, se producía un fenómeno bastante particular que consistía en reconvertir los sustantivos por adverbios, tal es el caso de visual, que pasaba a convertirse en visibilidad (visibilty), global se transformaba en globalmente (globally), potencial en potencialmente (potencially) o experiencia en “experiencialmente” (experiencially). Lo mismo ocurría con la palabra espacio, que ya hemos mencionado con anterioridad, que es la más mencionada en todos los textos y que pasaba a ser referida como espacialmente.

Paralelamente, se advirtió que el uso de las preposiciones y prefijos era continuo. Así, “para”, “proto”, “post”, “hiper”, “sub” o “trans” estaban presentes en la mayoría de los escritos. Y, para mayor dificultad, se hacía una combinación de todos los elementos anteriores de la siguiente manera: “radicalmente cuestionadas” o “juguetonamente y subversivamente invertida”; construyendo frases tan confusas como la siguiente:

La ciudad ha sido conformada como un nuevo gran cuerpo colectivo que va más allá del concepto de ciudad. Es un extraordinario espacio y campo de experimentación que abarca todos los aspectos y es libre de los límites del tiempo y el espacio. 

¿De dónde procede este lenguaje indescifrable y alienante?

Ahora bien, la pregunta que cabe hacernos en este momento es la siguiente: ¿de dónde procede esta forma de escribir sobre el arte contemporáneo? El germen de esta nueva forma de comunicar sobre cuestiones artísticas lo tenemos en la revista OCTOBER, una revista americana de arte muy relacionada con el formalismo de Clement Greenberg que, a su vez, bebía de la filosofía continental, es decir, francesa y alemana.

Los editores de la revista fundada en 1976, Rosalind Krauss y Annette Michelson, introdujeron en ella muchos textos post-estructuralistas. Tradujeron textos de Barthes, Baudrillard y Deleuze. De hecho, los sufijos que hemos mencionado anteriormente no son propios del inglés, sino que son una incorporación del francés. Tal es el caso de: “ion”, “ity”, “ality” o “ization”.

Por otra parte, de la Escuela de Frankfurt (un grupo de filósofos adscritos a las teorías de Hegel, Marx y Freud), tomaron palabras como: “producción”, “alienación”, “negación”, “totalidad” o “dialécticas”. Por ejemplo, encontramos una frase de uno de los artículos de esta revista que dice:

La Humanidad ha aspirado a ser libre de la alienación […]. Esta dialéctica física y existencial, que está en permanente estado de oscilación entre la altura y la bajeza, nos lleva a explorar los límites del equilibrio.

La crítica que ha recibido esta forma de expresarse sobre las obras artísticas es que, en primer lugar, se ha realizado siguiendo unas traducciones un tanto libres de los textos provenientes de la filosofía post-estructuralista y de la Escuela de Frankfurt y, por otra parte, se ha criticado la carencia de un método para analizar las obras.

Por el contrario, se ha realizado un comentario estético o estetizado de las obras de arte, a la manera en que lo sugirió, por ejemplo, Oscar Wilde cuando escribió su ensayo El Crítico como artista. De acuerdo con estas ideas, no existiría una responsabilidad del crítico de arte con el público, al menos a un nivel comunicativo, ya que el crítico de arte puede expresarse también de un modo artístico. Esto lo apreciamos cuando Oscar Wilde escribió que la crítica es independiente del objeto que critica y no está necesariamente sujeta al mismo, o que la crítica está por encima de la razón, la sinceridad y la imparcialidad y que es necesariamente subjetiva.

Precisamente, por esta forma de concebir la crítica de arte, el estudio que analizamos considera que la era de la revista OCTOBER fue alienante. De hecho, llega a afirmar que “alienó al lector inglés hasta extremos insospechables”.

El problema es que, siguiendo las conclusiones del estudio, con el uso del lenguaje se pervirtió la noción de autoridad, ya que hizo que pareciera que tenían más autoridad los que publicaban siguiendo estos parámetros. El objetivo era legitimar el nuevo arte americano.

Sin embargo, este tipo de lenguaje terminó extendiéndose a otro tipo de arte anterior al contemporáneo y, más tarde, impregnó todo el sistema del arte, que se apropió de este uso virtuoso del lenguaje.