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Los primeros libros sobre la historia de China

Las primeras grandes civilizaciones de la humanidad sintieron interés por la historiografía, es decir, por dejar constancia escrita de su historia, de forma ordenada, sistemática y… iba a añadir “y objetiva”, pero no, para nada. La historiografía casi nunca es objetiva, aunque a veces lo pretenda.

Pero a lo que íbamos. En Mesopotamia, Egipto o China se aprecia un punto en común: conservar los testimonios relevantes de su pasado y presente para poder analizarlo y aprender de ellos en el futuro. Estelas, monumentos funerarios, papiros, tablillas,… En realidad, cualquier soporte donde se pudiera escribir era válido. 

Esta vez nos quedamos con China, que todavía no era China, sino un conglomerado de reinos luchando entre sí, con alianzas que se rompen y todos los ingredientes de una buena historia bélica. Chu, Jin, Qi, Qin, Wei, Yan, Zhao, Zhou, todos en guerra. De hecho, a esta etapa previa a la unificación (y con ella, al imperio que llegó al siglo XX) se la conoce como el periodo de los Reinos Combatientes. 

Periodo de los Reinos Combatientes (fuente Wikipedia)

Fue durante estos años tan conflictivos cuando se escribieron los primeros libros conservados de historiografía china, algunos con nombres tan evocadores como los Anales de bambú (en realidad, el nombre se lo da el soporte) y los Anales de primavera y otoño (una forma más poética de decir que están ordenados por estaciones). 

Ese interés por dejar constancia escrita de su historia pasada y presente puede deberse, precisamente, al ambiente tan complejo que existía en esos momentos. Todos estos reinos buscaban ampliar sus territorios fagocitando al vecino y a la vez, sobrevivir de las ansias de expansión de los otros. 

El texto escrito siempre ha sido un buen recurso para legitimar las acciones, de ofensa y de defensa, las motivaciones y justificaciones que llevan a la toma de decisiones, a veces de apariencia polémica o hasta arbitraria y, de camino, intenta conducir el pensamiento del lector futuro. Los antiguos chinos lo sabían. 

Dragón de jade realizado durante el periodo de los Reinos Combatientes (siglo III a.C.). Metropolitan Museum, Nueva York

Vamos a hacer un recorrido por estos libros:

Clásico de historia (Shujing)

Es uno de los Cinco Clásicos chinos, con prefacios a cada capítulo atribuidos a Confucio y comentarios de su descendiente Kong Angulo. Contiene los textos historiográficos más antiguos, algunos parecen remontarse al siglo IV a.C. o incluso antes, y ha sido una de las bases principales de la filosofía china. Con su prosa poética, recorre los discursos de los emperadores legendarios y las grandes personalidades de las primeras tres dinastías: Xia, Shang y sobre todo, Zhou.

Anales de Bambú (Zhushu Jinian)

En el 296 a.C., el rey Xiang Wei mandó que lo enterraran con varios libros, entre ellos los Anales de Bambú y el Gou Yu. Fueron descubiertos en el 281 d.C.  Abarca desde el mítico Emperador Amarillo (que reinó nada menos que cien años, del 2698 al 2598 a.C.) hasta su presente, centrándose en el Estado Wei. El original de bambú se perdió durante la dinastía Song (siglos X-XIII) y quedan fragmentos de diferentes copias antiguas. 

Memorias históricas (Shiji)

Escritas por Sima Tan (escriba del emperador Han Wudi) y sobre todo por su hijo, Sima Qian (145-90). Se trata de la primer historia sistemática de China, desde el Emperador Amarillo hasta la época de Sima Qian. Se ordena mediante las biografías de los gobernantes. Incluye además biografías de diferentes personalidades de las épocas de las Primaveras y los Otoños y de los Reinos Combatientes como militares, filósofos. Se completa con varios capítulos sobre datos culturales y económicos y cronografías. Para hacerla, recorrió el país para recopilar información, contrastarla, verificarla y analizarla. 

La obra cobró tal importancia en la vida de Sima Qian que cuando fue condenado a la castración  (por defender a un militar que había perdido una batalla), en vez de continuar con la tradición de suicidarse para evitar semejante castigo, prefirió sobrevivir para acabar su compendio. Concluyó Shiji en el 91 a.C. 

Anales de primavera y otoño

Es uno de los Cinco Clásicos chinos y está atribuido a Confucio. Se trata de una minuciosa lista de acontecimientos tomada de diferentes registros y archivos, especialmente del Estado de Lu, del 722 al 481 a.C., ordenados por estaciones. Recoge nacimientos, matrimonios, muertes, subidas al poder, alianzas, reuniones, victorias, derrotas, condenas, asesinatos, construcción de ciudades o palacios, eclipses, terremotos, hambrunas, inundaciones, sequías,… 

No incluye comentarios ni interpretaciones, solo hechos. Por ello, y por la autoridad incuestionable de su supuesto autor, se escribieron libros comentándolo, destacando la Crónica de Zuo y Guo Yu

Crónica de Zuo (Zuo Zhuan)

Aunque la tradición la atribuye a Zuo Qiu Ming (de ahí su nombre), actualmente parece una compilación efectuada durante los Reinos Combatientes. Es un complemento a los Anales de primavera y otoño puesto que transforma las listas en historia narrativa de China, del 722 al 468 a.C., ordenada por años. Al final de cada suceso incluye citas de clásicos o de Confucio, para resaltar los valores morales. 

Guo Yu

También está atribuido tradicionalmente a Zuo Qiu Ming. Apareció en la tumba del rey Xiang Wei junto a los Anales de bambú. Abarca el mismo periodo, mismos hechos y personajes, que los Anales de primavera y otoño y la Crónica de Zuo, pero esta vez se ordena por reinos y presta más atención a las palabras atribuidas a los protagonistas.

Estrategias de los Reinos Combatientes (Zhan Guo Ce)

Recoge la historia de los doce reinos principales: Zhou orientales, Zhou occidentales, Qin, Qi, Chu, Zhao, Wei, Han, Yan, Song, Wei y Zhongshan. Se compone de una serie de libros a los que se le añadieron diferentes documentos de autores y épocas diferentes que tienen como punto en común su localización, pues todos se encontraban en la Biblioteca Imperial. Entre los siglos I y III Liu Xiang los seleccionó y unificó en un único libro, la Estrategia de los Reinos Combatientes.

Sin duda, la historia de la China antigua es fascinante y, gracias a estos libros, podemos hacernos una idea muy próxima de los sucesos que acontecieron y los personajes que los protagonizaron. 

Nerea V. Pérez

Doctora en Historia del Arte

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Nerea V. Pérez

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