El Convento de Santa María de las Cuevas, más conocido como La Cartuja es la sede actual del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), pero como edificio rehabilitado ha tenido una vida y unos usos diferentes a los museísticos:
Se fundó a finales del siglo XIV como monasterio siguiendo las reglas de San Bruno en el solar de la donde se encontraba una ermita de la orden tercera que lo abandona en 1400 para dar paso a la orden cartuja. Per Afán de Ribera patrocinó la creación de una nueva iglesia y a partir de 1420, fecha de la conclusión de la iglesia, el monasterio fue creciendo poco a poco con nuevas instalaciones debido al incremento de sus monjes.
Con la invasión francesa se convirtió en cuartel de caballería. Tras ella volvería la orden donde estaría hasta la desamortización de 1835 cuando se exclaustra definitivamente el edificio. Afortunadamente esto no supuso el abandono del edificio, sino que fue convertido en fábrica de cerámica, confiriéndole el aspecto actual entre monasterio y manufactura.
Es uno de los pocos ejemplos de patrimonio industrial que la revolución industrial dejó en la ciudad y, sin duda, uno de los más bellos.
La empresa se fundó en 1841 por un inglés, Mr. Charles Pickman. Esta familia ya tenía fábricas de este tipo en Liverpool y en España, que databan de la época de la guerra de la independencia y sus años posteriores. Charles Pickman supo transformar los alfares del barrio de Triana en una completa y moderna fábrica tras las obras que realizó en el solar del monasterio y de las nuevas instalaciones desde que lo compró en 1839 y que aún siguen en pie como las chimeneas.
Tras unos primeros años difíciles en los que se creó una sociedad que posteriormente se disulvió, Charles Pickman consiguió buenos productos y rentabilidad tanto en el país como de manera internacional. Obtuvo, además, premios en las exposiciones de Londres, París, Viena o Madrid, que contaron con las visitas reales de Isabel II y Alfonso XII. E incluso, el propio Pickman llegó a ser nombrado Marqués de Pickman en 1873.
A él, que murió en 1883, le debemos:
La fábrica continuó en otro emplazamiento después de que el Ministerio de Obras Públicas lo expropiara en 1971. Hasta 1989 no llega la Consejería de Cultura de Andalucía a un acuerdo con el Ministerio de Cultura para la rehabilitación de este espacio.
Con el proyecto de urbanización de la ribera este del río Guadalquivir, en los espacios aledaños al monasterio, se consiguió que éste saliera del letargo en el que se encontraba desde mediados del siglo XIX.
De lo primero que se ocuparon fue del claustro grande y galería anexas, que eran las que se encontraban en peor estado tras diversos cambios de función durante su historia. Tras estudiar su planimetría original, los Sierra decidieron aproximarse lo máximo posible a los volúmenes originales.
Correspondió a un grupo de arquitectos realizar estas obras:
Tras la Expo 92 fue cuando el arte contemporáneo llegó a las galerías de este edificio que fue recuperado para la ciudad gracias a este evento.
Imágenes de elaboración propia: Luis M. García Navarro.
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